Los humanos estamos evolucionando en este mismo momento, aunque no te lo parezca
Mucha gente dice que no existe, pero la evolución humana sigue activa. Nuestras adaptaciones genéticas son constantes y nos permiten sobrevivir en nuevos climas, alimentos y enfermedades
Muchas personas creen que los seres humanos hemos conquistado la naturaleza mediante las maravillas de la civilización y la tecnología. Algunos también creen que, dado que somos diferentes de otras criaturas, tenemos un control absoluto sobre nuestro destino yno tenemos necesidad de evolucionar. Se equivocan.
Al igual que otras criaturas vivas, los seres humanos hemos sido moldeados por la evolución. Con el tiempo, hemos desarrollado y seguimos desarrollando, los rasgos que nos ayudan a sobrevivir y prosperar en los entornos donde vivimos.
La adaptación es una parte importante de la evolución. Las adaptaciones son rasgos que otorgan a alguien una ventaja en su entorno y las personas con esos rasgos tienen más probabilidades de sobrevivir y transmitir dichos rasgos a sus hijos. Tras muchas generaciones, esos rasgos se generalizan en la población.
El papel de la cultura
Los seres humanos tenemos dos manos que nos ayudan a utilizar herramientas y otros objetos con destreza. Somos capaces de andar y correr sobre dos piernas, lo cual libera nuestras manos para estas tareas especializadas. Y tenemos cerebros grandes que nos permitenrazonar, crear ideas y vivir con éxito con otras personasen grupos sociales.
Todos estos rasgos han ayudado a los seres humanos a desarrollar la cultura. La cultura incluye todas nuestras ideas y creencias, así como nuestras capacidades para planificar y reflexionar sobre el presente y el futuro. También incluye nuestra capacidad de modificar nuestro entorno, por ejemplo mediante la fabricación de herramientas y el cultivo de alimentos.
Aunque los seres humanos hemos modificado nuestro entorno de muchas maneras durante los últimos miles de años, La evolución todavía sigue transformándonos. No hemos dejado de evolucionar, sino que estamos evolucionando ahora mismo de formas diferentes a las de nuestros ancestros remotos. Nuestros entornos están a menudo modificados por nuestra cultura.
Normalmente concebimos un entorno como el tiempo atmosférico, las plantas y los animales de un lugar. Pero los entornos incluyen los alimentos que ingerimos y las enfermedades infecciosas a las que estamos expuestos.
Una parte muy importante del entorno es el clima y qué tipos de condiciones podemos soportar. Nuestra cultura nos ayuda a modificar nuestra exposición al clima. Por ejemplo, construimos casas e instalamos calderas y aparatos de aire acondicionado en ellas. Pero la cultura no nos protege completamente de los extremos de calor, frío y los rayos del sol.
El pueblo turkana en Kenia ha evolucionado para sobrevivir con menos agua que otras personas, lo que les ayuda a vivir en un entorno desértico.
Hay algunos ejemplos de cómo los seres humanos hemos evolucionado durante los últimos 10.000 años y de cómo seguimos evolucionando hoy.
El poder de los rayos solares
Aunque los rayos del sol son importantes para la vida en nuestro planeta, los rayos ultravioleta pueden dañar la piel humana. Aquellos de nosotros con piel pálida corremos peligro de sufrir quemaduras solares graves y tipos de cáncer de piel igualmente peligrosos. En cambio, aquellos de nosotros con mucho pigmento cutáneo, llamado melanina, tienen cierta protección contra los rayos ultravioleta dañinos procedentes de la luz solar.
Las personas en los trópicos con piel oscura tienen más probabilidades de prosperar bajo la luz solar intensa y frecuente. Sin embargo, cuando los primeros seres humanos se trasladaron a lugares nublados y más fríos, la piel oscura no era necesaria. La piel oscura en lugares nublados bloqueaba la producción de vitamina D en la piel, que es necesaria para el crecimiento óseo normal en niños y adultos.
La cantidad de pigmento de melanina en nuestra piel está controlada por nuestros genes. Así pues, de este modo, la evolución humana está impulsada por el entorno —soleado o nublado— en diferentes partes del mundo.
Los alimentos que ingerimos
Hace diez mil años, nuestros ancestros humanos comenzaron a domar o domesticar animales como el ganado vacuno y las cabras para comer su carne. Después, aproximadamente 2.000 años más tarde, aprendieron a ordeñar vacas y cabras para obtener este alimento rico. Lamentablemente, al igual que la mayoría de los demás mamíferos en aquel momento, los adultos humanos de entonces no podían digerir la leche sin sentirse enfermos. No obstante, unas pocas personas eran capaces de digerir la leche porque tenían genes que les permitían hacerlo.
La leche era una fuente de alimento tan importante en estas sociedades que las personas que podían digerir la leche eran más capaces de sobreviviry tener muchos hijos. De modo que los genes que les permitían digerir la leche aumentaron en la población hasta que casi todo el mundo pudo beber leche siendo adulto.
Otras personas, como los inuit en Groenlandia, tienen genes que les permiten digerir grasas sin sufrir enfermedades cardíacas. El pueblo turkana cría ganado en Kenia en una parte muy seca de África. Tienen un gen que les permite pasar largos periodos sin beber mucha agua. Esta práctica causaría daños renales en otras personas porque el riñón regula el agua en el organismo.
Las enfermedades que nos amenazan
Al igual que todas las criaturas vivas, los seres humanos hemos estado expuestos a muchas enfermedades infecciosas. Durante el siglo XIV, una enfermedad mortal llamada peste bubónica apareció y se propagó rápidamente por toda Europa y Asia. Mató a aproximadamente un tercio de la población en Europa. Muchos de los que sobrevivieron tenían un gen específico que les otorgaba resistencia contra la enfermedad. Esas personas y sus descendientes fueron más capaces de sobrevivir a las epidemias que siguieron durante varios siglos.
Algunas enfermedades han aparecido hace bastante poco. La COVID-19, por ejemplo, recorrió el planeta en 2020. Las vacunaciones salvaron muchas vidas. Algunas personas tienen una resistencia natural al virus basada en sus genes. Puede ser que la evolución aumente esta resistencia en la población y ayude a los seres humanos a combatir futuras epidemias víricas.
Como seres humanos, estamos expuestos a una variedad de entornos cambiantes. Y por ello, la evolución en muchas poblaciones humanas continúa a lo largo de las generaciones, incluso ahora mismo.
Muchas personas creen que los seres humanos hemos conquistado la naturaleza mediante las maravillas de la civilización y la tecnología. Algunos también creen que, dado que somos diferentes de otras criaturas, tenemos un control absoluto sobre nuestro destino yno tenemos necesidad de evolucionar. Se equivocan.