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¿Es real el torpedo ruso que podría causar un 'tsunami' nuclear en Barcelona?
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El Poseidón

¿Es real el torpedo ruso que podría causar un 'tsunami' nuclear en Barcelona?

Putin ha amenazado varias veces con su 'arma del juicio final', que afirma puede superar cualquier defensa para destruir cualquier ciudad costera sin previo aviso. ¿Es real o un farol?

Foto: El Belgorod, una variante de la clase Oscar, capaz de lanzar torpedos atómicos Poseidón, una de las armas del 'juicio final' encargadas por Vladimir Putin. (Marina rusa)
El Belgorod, una variante de la clase Oscar, capaz de lanzar torpedos atómicos Poseidón, una de las armas del 'juicio final' encargadas por Vladimir Putin. (Marina rusa)

Las declaraciones del dictador ruso Vladímir Putin sobre el éxito en las pruebas del dron submarino Poseidón buscan proyectar una imagen de poderío tecnológico incontestable. Presentado como un sistema de represalia imparable, el torpedo es la pieza central de un esfuerzo propagandístico para restaurar la credibilidad de Rusia como desarrollador de armamento avanzado, especialmente tras los reveses sufridos por su ejército convencional en Ucrania. Putin asegura tener un arma capaz de generar tsunamis radiactivos y dejar inhabitables zonas costeras enteras, de Estocolmo a Barcelona a Nueva York.

El discurso oficial ruso describe el Poseidón como un sistema revolucionario. Putin ha afirmado que su reactor nuclear es "100 veces más pequeño" que los de los submarinos y que su potencia destructiva "supera significativamente" a la del misil balístico Sarmat. Las especificaciones filtradas hablan de un vehículo de 24 metros con autonomía ilimitada, capaz de viajar a 1.000 metros de profundidad y a velocidades de hasta 200 km/h para evadir cualquier defensa. Unas especificaciones de ciencia ficción que pocos analistas se creen. La plataforma de lanzamiento, el submarino Belgorod, ya ha recibido una primera remesa de estas armas, afirma la agencia estatal TASS.​

Foto: investigacion-espacio-astronomia-sistema-solar

¿Amenaza vacía?

Analistas militares y expertos en no proliferación nuclear muestran un profundo escepticismo sobre el estado operativo real del Poseidón. Las afirmaciones rusas carecen de verificación independiente, y muchos de los detalles técnicos podrían ser más una aspiración que una realidad funcional. El arma podría ser, por ahora, un tigre de papel: una herramienta de disuasión psicológica más que una amenaza tangible e inminente.​

La propia naturaleza del arma plantea interrogantes sobre su utilidad práctica. Varios expertos la consideran un "arma del Apocalipsis", demasiado destructiva para ser utilizada en un conflicto que no sea el definitivo, lo que limita su valor estratégico real más allá de la pura disuasión. La verdadera función del Poseidón, por tanto, podría no ser militar, sino política: una señal dirigida a Washington y sus aliados para que no subestimen la capacidad de respuesta nuclear de Rusia, por muy cuestionable que sea su arsenal convencional.​​

El principal argumento de los escépticos es la falta de pruebas concluyentes. Aunque Rusia afirma haber realizado ensayos exitosos, incluyendo la activación de su reactor nuclear en el mar, no existe ninguna evidencia pública de que el Poseidón haya sido probado en un rango intercontinental o que su sistema de navegación autónomo sea fiable. Los únicos ensayos confirmados por fuentes abiertas han sido con reproducciones no operativas para "comprobar el comportamiento del submarino" lanzador, no del torpedo en sí.​

Además, el historial del complejo industrial-militar ruso invita a la cautela. El desarrollo de otras superarmas anunciadas por Putin en 2018, como el misil de crucero de propulsión nuclear Burevestnik, ha estado plagado de "importantes obstáculos técnicos" y accidentes mortales, como la explosión de un motor cohete en 2019 que liberó radiación. Si los ingenieros rusos tienen problemas para asegurar el funcionamiento fiable de un misil, las dificultades para un dron submarino con un reactor nuclear miniaturizado son, previsiblemente, mucho mayores.​

placeholder Ilustración del dron submarino nuclear Poseidón.
Ilustración del dron submarino nuclear Poseidón.

Como apunta Ina Holst-Pedersen Kvam, experta en seguridad marítima, subraya que es "demasiado pronto para concluir con un grado razonable de certeza" sobre el progreso del Poseidón. A su juicio, las entregas iniciales no se esperan antes de 2027, y la plena capacidad operativa podría llegar "mucho más tarde", dado el historial de retrasos y sobrecostes de la industria de defensa rusa. Las 30 unidades que se habrían encargado son extremadamente caras de producir, si es que el diseño está realmente terminado y es operativo.

La propia viabilidad de su misión es cuestionable. Un torpedo autónomo necesitaría un sistema de guiado y mando infalible para alcanzar un objetivo a miles de kilómetros en un entorno sin GPS. Algunos analistas dudan de que pueda operar de forma autónoma o rastrear un objetivo usando sónar pasivo sin arriesgarse a ser detectado, lo que limitaría su supuesta invulnerabilidad. Por ello, sugieren que el Poseidón podría ser en realidad una plataforma experimental para probar reactores nucleares en miniatura que sí podrían usarse en futuros drones submarinos.​

placeholder Varios estados del Poseidón comparados a un humano y un sumergible (HI Sutton)
Varios estados del Poseidón comparados a un humano y un sumergible (HI Sutton)

Incluso la amenaza del "tsunami nuclear" es objeto de controversia. Mientras la propaganda rusa y algunos medios hablan de olas de 500 metros, la física de una explosión submarina hace este escenario poco probable. El principal efecto devastador no sería una ola gigante, sino la onda de choque submarina y, sobre todo, la dispersión masiva de contaminación radiactiva que dejaría zonas costeras inhabitables, un objetivo que ya se puede lograr con misiles balísticos convencionales.​​

Todo parece indicar que Poseidón podría ser una operación de propaganda para conseguir contrapartidas en los tratados de desarme nuclear, pero tampoco sería la primera que los rusos o soviéticos habrían logrado lo aparentemente imposible. Eso es lo que da fuerza al Poseidón. La amenaza, sea real al 100% o no, existe. Aunque su poder sea político y psicológico en vez de atómico, es uno de los grandes peligros a los que se enfrentan las democracias libres contra los delirios imperialistas del dictador Putin.

Las declaraciones del dictador ruso Vladímir Putin sobre el éxito en las pruebas del dron submarino Poseidón buscan proyectar una imagen de poderío tecnológico incontestable. Presentado como un sistema de represalia imparable, el torpedo es la pieza central de un esfuerzo propagandístico para restaurar la credibilidad de Rusia como desarrollador de armamento avanzado, especialmente tras los reveses sufridos por su ejército convencional en Ucrania. Putin asegura tener un arma capaz de generar tsunamis radiactivos y dejar inhabitables zonas costeras enteras, de Estocolmo a Barcelona a Nueva York.

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