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Los taxis de Elon Musk siguen estrellándose a pesar de tener supervisores humanos
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El desastre continúa

Los taxis de Elon Musk siguen estrellándose a pesar de tener supervisores humanos

Tesla no quiere explicar cómo sus taxis—la gran esperanza de Elon Musk para compensar la caída de la compañía—se estrellan. Duplica a su competidor en accidentes aunque sólo cuenten con una fracción de los coches

Foto: Los taxis de Tesla continúan fallando. (REUTERS Joel Angel Juarez)
Los taxis de Tesla continúan fallando. (REUTERS Joel Angel Juarez)

Los Robotaxis de Tesla siguen estrellándose a pesar de un complejo sistema de supervisión humana que no ha logrado evitar los accidentes. Lo que es aún peor: la compañía no publica los motivos de los accidentes, como sí hacen sus competidores. Hace dos años, Elon Musk prometió tener los taxis autónomos funcionando en todo EEUU y el mundo en 2026, algo que volvió a repetir este año y que, obviamente y una vez más, tiene pinta de ser otra nueva promesa vacía, como las docenas que les ha marcado ya a sus fans e inversores.​​

La realidad es que el programa piloto de Robotaxi en Austin, Texas, acumula ya siete accidentes con una flota que las estimaciones más recientes sitúan entre 15 y 30 vehículos. En comparación, Waymo opera en la misma ciudad con una flota de 200 coches. Mientras Tesla ha recorrido un total de 402.336 kilómetros desde su lanzamiento, todos con supervisores humanos a distancia, los vehículos de Waymo han acumulado más de 200 millones de kilómetros. El resultado es que los Robotaxis de Tesla sufren un accidente cada 100.584 kilómetros, una cifra notablemente peor que la de Waymo, que registra un accidente cada 158.681 kilómetros... sin supervisor de ningún tipo.

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Opacidad y fallos

El número de accidentes es especialmente preocupante dado el sistema de supervisión híbrido del que dependen los vehículos. El programa comenzó con un supervisor humano en el asiento del pasajero, pero está en transición hacia un modelo de operadores remotos (teleoperadores) y equipos de 'Respuesta Rápida' en carretera para reemplazar la presencia física en el coche. La existencia de estos accidentes demuestra que ni el modelo con supervisor a bordo ni el sistema remoto son suficientes para garantizar la seguridad.

La opacidad de Tesla demuestra que Musk no tiene interés en mantener una transparencia necesaria para construir una relación de confianza entre consumidores y el servicio. Mientras que Waymo y otros fabricantes revelan cómo son sus accidentes, los informes de Tesla a la NHTSA sólo revelan datos mínimos, como un choque contra un coche que daba marcha atrás, otro con un ciclista y un tercero con un animal desconocido.​​

placeholder El Robotaxi al final era un Tesla del montón con una pegatina y no el coche del futuro que Musk prometió.
El Robotaxi al final era un Tesla del montón con una pegatina y no el coche del futuro que Musk prometió.

La promesa que Musk hizo a los inversores, una red global de Robotaxis para 2026, se desmorona aún más cuando comparas Tesla con Waymo, que lleva la delantera en todo el mundo junto a los taxis de Apollo, de la china Baidu. Waymo registra una media de 27.859 kilómetros entre desconexiones críticas que requieren intervención humana. En contraste, la última versión del 'Full Self-Driving' (conducción autónoma total) de Tesla apenas alcanza los 114 kilómetros antes de requerir una intervención. Según analistas del sector, para alcanzar un nivel de seguridad equiparable al de un conductor humano, la tecnología de Tesla necesitaría mejorar por un factor de 1.400.​

Expertos y críticos del sector coinciden en que la tecnología de Tesla está a años de distancia. Matthew Wansley, profesor de derecho en la Cardozo School of Law, afirma que "el software de Tesla está al menos años por detrás de donde está Waymo". El defensor de la seguridad de vehículos autónomos, Dan O'Dowd, describe el estado actual de la tecnología como una "atracción de Disneyland a 8 km/h en un área geovallada de 8 a 12 hectáreas, en una ruta preprogramada y muy ensayada, sin tráfico y sin peatones".​

Falsas promesas

Pero no hay sorpresa en nada de esto. La historia de Musk está plagada de promesas incumplidas sobre la conducción autónoma, que lleva anunciando como inminente desde 2014. Lo ha anunciado cada año desde entonces. Prometió los Robotaxis para 2020 y llegaron en 2025, mal, tarde y, a la vista está, impredecibles y sin visos de mejorar. Mientras tanto, competidores como Volvo y Mercedes ya implementan tecnología autónoma más segura desarrollada por Waymo en sus vehículos de producción.​ Otros competidores, como BYD, Xpeng y, sobre todo, Baidu, cuentan con tecnología muy superior a la de Tesla.

Incluso si la tecnología terminara funcionando, el modelo de negocio que plantea Musk es cuestionable. Documentos internos de Tesla revelan que sus propios ejecutivos advirtieron que la rentabilidad de los Robotaxis sería "lenta... y muy, muy difícil fuera de Estados Unidos". Musk ignoró estas advertencias y canceló el desarrollo de un modelo asequible (que finalmente fue otro chasco que no es más barato que los modelos anteriores) para perseguir el proyecto de los Robotaxis. Esta apuesta, lejos de ser la salvación de la compañía, puede terminar siendo el penúltimo clavo en el ataúd de una compañía que está cayendo en barrena y que va a pagar un salario de un billón de dólares a Musk, no se sabe muy bien por qué.

Los Robotaxis de Tesla siguen estrellándose a pesar de un complejo sistema de supervisión humana que no ha logrado evitar los accidentes. Lo que es aún peor: la compañía no publica los motivos de los accidentes, como sí hacen sus competidores. Hace dos años, Elon Musk prometió tener los taxis autónomos funcionando en todo EEUU y el mundo en 2026, algo que volvió a repetir este año y que, obviamente y una vez más, tiene pinta de ser otra nueva promesa vacía, como las docenas que les ha marcado ya a sus fans e inversores.​​

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