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Descubren una estructura oculta tan larga como la Vía Láctea detrás de una galaxia cercana
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Primera imagen del Observatorio Vera Rubin

Descubren una estructura oculta tan larga como la Vía Láctea detrás de una galaxia cercana

La gran sensibilidad del Observatorio espacial Vera Rubin ha permitido ver una corriente estelar del diámetro de la Vía Láctea en la galaxia cercana Messier 61 que no habíamos podido ver hasta ahora

Foto: La primera imagen del Observatorio Vera C. Rubin ha revelado una gigantesca corriente estelar procedente de la cercana galaxia M61. (Romanowsky et al. 2025, RNAAS)
La primera imagen del Observatorio Vera C. Rubin ha revelado una gigantesca corriente estelar procedente de la cercana galaxia M61. (Romanowsky et al. 2025, RNAAS)

El Observatorio Vera Rubin de Chile promete revolucionar nuestra capacidad de observación del Cosmos con su potentísima cámara. Todavía no han arrancado los experimentos científicos, pero el 23 de junio pasado ya tomó sus primeras imágenes de prueba y el resultado de sus análisis ya está dejando los primeros titulares. Mientras sus responsables revisaban aquellas capturas —una vista profunda del cúmulo de Virgo, el vecindario galáctico más cercano que tenemos—, varios astrónomos detectaron algo anómalo oculto en la imagen. Los investigadores observaron un finísimo trazo formado por estrellas que dibujaba una enorme estela junto a una de las galaxias del grupo.

Esa galaxia es la Messier 61 (M61), una espiral barrada catalogada también como NGC 4303. Nuestros telescopios la han observado en multitud de ocasiones, pero hasta ahora ninguno había conseguido captar este filamento estelar que ahora es visible gracias a la capacidad excepcional de los instrumentos Vera Rubin para detectar luz débil.

Foto: investigacion-robotica-inteligencia-artificial-robots-humanoides

La cola de estrellas que siguen a la M61 mide unos 50 kiloparsecs (163.000 años luz), prácticamente lo que mide el diámetro de la Vía Láctea. Un tamaño que la coloca entre las corrientes estelares más descomunales jamás registradas. Los científicos publicaron sus hallazgos hace unos días en el repositorio arXiv y están pendientes de la revisión por pares que lleve su trabajo a las páginas de la revista Notes of the American Astronomical Society. El equipo cree que la descomunal estela está formada por los restos de una galaxia enana arrastrada por la atracción gravitatoria de M61.

Oculta delante de nuestros ojos

Los instrumentos del Vera Rubin están diseñados con una sensibilidad capaz de captar objetos muy tenues que otros instrumentos pasan por alto. Sin embargo, en las imágenes del cúmulo de Virgo divulgadas el verano pasado casi ningún astrofísico reparó en la enorme estela serpenteante junto a M61. "Es notable que la corriente pasara desapercibida durante tanto tiempo alrededor de una galaxia Messier", reconocen los autores en su estudio.

Los investigadores creen que una colisión violenta del M61 con otra galaxia más pequeña pudo activar un starburst en M61 hace unos 10 millones de años, una explosión de nacimientos estelares provocada cuando el gas de la víctima se comprimió al ser engullida. Este tipo de canibalismo galáctico suele dejar huella tanto en la presa como en el depredador.

placeholder (a) La galaxia M61 y su corriente estelar y (b) una vista ampliada de la estructura en el extremo norte de la corriente, y (c) una vista de la corriente donde se conecta con la galaxia. (Romanowsky et al. 2025, RNAAS)
(a) La galaxia M61 y su corriente estelar y (b) una vista ampliada de la estructura en el extremo norte de la corriente, y (c) una vista de la corriente donde se conecta con la galaxia. (Romanowsky et al. 2025, RNAAS)

Este no es un fenómeno único. Nuestra propia Vía Láctea tiene una cola similar conocida como Corriente de Sagitario, aunque es mucho más pequeña. También es una estructura serpenteante alrededor de nuestra galaxia que está formada por astros de la Galaxia Enana Elíptica de Sagitario. Cuando la Vía Láctea absorbió a esta galaxia menor desencadenó la creación de nuevos brazos espirales, por lo que el equipo espera encontrar fenómenos similares en el futuro.

"Esperamos un tesoro de subestructuras que se revelarán alrededor de otras galaxias con futuros datos de Rubin", apuntan los científicos. ​La teoría de que las galaxias masivas se construyen engullendo vecinas más pequeñas está a punto de ser confirmada con una minuciosidad nunca vista hasta la fecha.

Mapear el cielo en solo días

El Vera Rubin es una bestia tecnológica sin parangón en la astronomía contemporánea. Se encuentra ubicado en el Cerro Pachón, en pleno desierto de Atacama chileno, y monta la cámara más potente jamás acoplada a un telescopio, con 3.200 millones de píxeles. Su objetivo durante la próxima década consistirá en fotografiar el cielo austral completo cada tres noches, con una precisión tan brutal que le permite detectar objetos de 10 centímetros orbitando la Tierra.

Las dos décadas de trabajo y los mil millones de dólares (financiados mayormente por instituciones estadounidenses) empleados en la construcción han cristalizado en el telescopio LSST (Legacy Survey of Space and Time). A diferencia del James Webb, que mira puntos concretos con enorme detalle, el Vera Rubin funciona como un escáner celeste de amplio espectro. Cada turno de observación del telescopio captura más de 40.000 millones de objetos, pulverizando las marcas de todos los telescopios anteriores juntos.

placeholder La lente óptica más grande jamás fabricada que alimentará el sensor de 3.200 megapíxeles del observatorio Vera Rubin. (Farrin Abbott / SLAC)
La lente óptica más grande jamás fabricada que alimentará el sensor de 3.200 megapíxeles del observatorio Vera Rubin. (Farrin Abbott / SLAC)

Los disparos de su cámara duran 30 segundos cada uno y capturan escenas de hasta 13.000 millones de años luz de profundidad. El Vera Rubin puede completar un mapa del hemisferio sur al completo en cuestión de días. También puede rastrear satélites espía en tiempo real, algo que incomodó tanto al Pentágono que obligó a la firma de un acuerdo que introduce un retraso de más de tres días en la publicación de imágenes y la censura automática de objetos clasificados.

El Vera Rubin identificará y alertará también de fenómenos espaciales desconocidos con velocidad que no hemos visto hasta ahora. El descubrimiento de la corriente estelar de M61 es solo el principio. El universo guarda aún muchos misterios y este telescopio nos ayudará a desentrañarlos.

El Observatorio Vera Rubin de Chile promete revolucionar nuestra capacidad de observación del Cosmos con su potentísima cámara. Todavía no han arrancado los experimentos científicos, pero el 23 de junio pasado ya tomó sus primeras imágenes de prueba y el resultado de sus análisis ya está dejando los primeros titulares. Mientras sus responsables revisaban aquellas capturas —una vista profunda del cúmulo de Virgo, el vecindario galáctico más cercano que tenemos—, varios astrónomos detectaron algo anómalo oculto en la imagen. Los investigadores observaron un finísimo trazo formado por estrellas que dibujaba una enorme estela junto a una de las galaxias del grupo.

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