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Rusia prueba con éxito el arma que desata 'tsunamis radioactivos' con carga real
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El Poseidón

Rusia prueba con éxito el arma que desata 'tsunamis radioactivos' con carga real

Una de las armas del juicio final de Putin parece estar ya plenamente operativa, según Moscú. El dron nuclear Poseidón es en teoría capaz de pasar las líneas defensivas submarinas de un país para detonar en una ciudad costera

Foto: Ilustración del dron submarino nuclear Poseidón.
Ilustración del dron submarino nuclear Poseidón.

Tres días después de probar el misil de propulsión nuclear Burevestnik, Rusia afirma ahora que ha realizado una prueba con éxito del Poseidón, el dron submarino autónomo con capacidad para transportar ojivas nucleares que Putin califica de "arma del juicio final". El enorme dron submarino puede desplazarse en silencio para llegar a la costa enemiga y explotar bajo el agua, generando un 'tsunami radioactivo' que asolaría cualquier zona costera.

Según el dictador ruso Vladímir Putin, el Poseidón es un arma "imposible de interceptar" con "una velocidad y profundidad inigualables". Putin afirma que su reactor nuclear es 100 veces más pequeño que los de los submarinos nucleares soviéticos y que la potencia de su carga nuclear es significativamente superior a la del misil balístico intercontinental Sarmat, el más avanzado y poderoso del arsenal ruso.

Foto: investigacion-china-misil-hipersonico-guerra-defensa

Qué es el Poseidón

El Poseidón —una de las seis armas futuristas que Putin anunció en 2018— es un arma nuclear silenciosa que, supuestamente, es capaz de esquivar silenciosamente las defensas costeras enemigas, detonando bajo el agua para barrer ciudades como Nueva York o Los Ángeles con un ‘muro de agua radioactiva’. El torpedo es capaz de viajar a 130 kilómetros por hora bajo el agua para estallar con una potencia de que, aunque no se sabe con certeza, podría ir de dos a 100 megatones.

De arriba a abajo: ilustración a escala del torpedo Poseidón, fotografía del torpedo terminado, ilustración del Poseidón de prueba. (HI Sutton)

La inteligencia naval noruega y estadounidense afirman que el peligro es real y tienen la certeza de que estas armas existen y funcionan. En 2021, cuando Putin anunció que entraría en servicio en 2022, el jefe de los servicios de inteligencia noruegos vicealmirante Nils Andreas Stensønes, afirmó que Poseidón es “parte de un nuevo tipo de armamento nuclear [...] es una sistema estratégico y está apuntando a objetivos… Tiene una influencia que va mucho más allá de la región en la que lo han probado hasta ahora”. Ese año, la agencia rusa TASS dijo que la base de despliegue de los Poseidón estaba en construcción avanzada y estaría plenamente operativa este año. Imágenes por satélite confirmaron esta nueva base. Por su parte, a finales de 2020, el exsecretario de Estado ejecutivo en el Centro de Seguridad Internacional y de No-Proliferación del Departamento de Estado de EEUU Christopher A. Ford apuntó que el Status-6 Kanyon — como le denomina Rusia — "puede inundar las costas de EEUU con tsunamis radioactivos".

Operativo y en situación desconocida

El pasado julio Putin cumplió con su promesa y el nuevo submarino ruso Belgorod entró en servicio, una máquina nuclear diseñada específicamente para llevar seis de estos torpedos. Según el Instituto Naval de los Estados Unidos (USNI en sus siglas en inglés), el Proyecto 09852 Belgorod fue oficialmente entregado a la flota del norte de la Marina rusa la semana pasada en sus cuarteles generales en Severodvinsk, en el delta del río Dvina, que desemboca en el Mar Blanco, un golfo del Mar de Barents, en el Océano Ártico. En la ceremonia de entrega, la Marina rusa resaltó que es un 'submarino de rescate', olvidándose de su función de ataque nuclear.

El Belgorod es un navío nuclear envuelto en misterio, probablemente basado en los submarinos de la clase Oscar II diseñados para lanzar misiles crucero. Los rusos parecen haber modificado su casco para llevar seis torpedos Poseidón. La OTAN teme que su misión actual podría ser realizar una prueba del torpedo.

El Belgorod, una variante de la clase Oscar, capaz de lanzar torpedos atómicos Poseidón, una de las armas del 'juicio final' encargadas por Vladimir Putin. (Marina rusa)

No se sabe a ciencia cierta dónde está el Belgorod en estos momentos, si se va a quedar en el Báltico o está ya en ruta hacia el Mar Negro, donde podría realizar esa prueba contra la Isla de las Serpientes u otros objetivos costeros. Si se tratara de esta isla, la explosión podría afectar indirectamente a Odessa, que está al norte de este enclave, y a la costa de Rumanía, un estado miembro de la Alianza Atlántica. Si al final sucede de esta forma, habrá que ver cuál sería la respuesta de la OTAN. En cualquier caso, si Putin ha decidido usar Poseidón en el Mar Negro, todavía quedarían varios días para que sucediera. Y antes, la OTAN probablemente detectaría el submarino en su trayectoria por el Mediterráneo, posiblemente a su paso por Gibraltar. Además, según Thornton, el ataque no será por sorpresa porque las agencias de inteligencia aliadas detectarán un incremento notable en las comunicaciones entre organizaciones militares y gubernamentales rusas.

La OTAN observa

La OTAN ya alertó en octubre de 2022 del movimiento del Belgorod, el submarino de ataque que porta el Poseidón. Lo más preocupante es que, según los expertos, este misil submarino encaja perfectamente dentro del escenario de ataque nuclear con daños colaterales reducidos que Vladimir Putin podría buscar en estos momentos de desesperación ante el imparable avance ucraniano.

Una años después, los rusos anunciaron que lo habían probado por primera vez. Como apuntó Newsweek en ese momento, la agencia de noticias estatal rusa RIA Novosti hizo pública una nota que afirmaba que las pruebas de los reactores para los drones submarinos no tripulados Poseidón “confirman su operatividad y seguridad”. La agencia citó a una fuente anónima en el complejo militar-industrial del Kremlin que asegura que "están listos para funcionar como se esperaba". Ahora el anuncio viene directamente de Moscú, un claro aviso a la Unión Europea y Estados Unidos.

El Dr. Rod Thornton —profesor senior del Departamento de Estudios para la Defensa del King’s College London experto en seguridad internacional— dijo en 2022 que no es probable que Putin atacase una ciudad ucraniana. Según explicó a la revista Forbes, el “ataque nuclear sería una señal simbólica". Putin necesitaría minimizar cualquier daño colateral que pueda afectar a los países de la Alianza Atlántica — y también a la propia Rusia y a las regiones ucranianas invadidas que dice defender — con una nube radioactiva. En principio, eso descarta el uso de armas nucleares tácticas de superficie. Sin embargo, en una explosión nuclear submarina la radioactividad queda principalmente atrapada en el agua, sin pasar a la atmósfera. De esta manera, no afectaría a otros países como sí lo haría una explosión atmosférica, algo que quizás Putin piense que sería un escenario aceptable para la Alianza Atlántica.

placeholder Putin con el agua al cuello, en un submarino. (EFE)
Putin con el agua al cuello, en un submarino. (EFE)

Eso no quiere decir que una deflagración atómica de esta clase no vaya a tener efectos a largo plazo. Aparte de la destrucción inmediata de la zona, la sal en el agua de mar absorbe fácilmente los neutrones en los átomos de sodio, que se convierten en isótopos radiactivos por un periodo corto de tiempo, pero letal para los humanos. Por otra parte, los minerales submarinos, la vida marina, el coral y cualquier otro elemento quedaría contaminado durante cientos de miles de años.

Tres días después de probar el misil de propulsión nuclear Burevestnik, Rusia afirma ahora que ha realizado una prueba con éxito del Poseidón, el dron submarino autónomo con capacidad para transportar ojivas nucleares que Putin califica de "arma del juicio final". El enorme dron submarino puede desplazarse en silencio para llegar a la costa enemiga y explotar bajo el agua, generando un 'tsunami radioactivo' que asolaría cualquier zona costera.

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