El desastre de Tesla parece irreversible: estos son los motivos
Tesla sufre una caída del 40% en ventas en Europa. BYD y otras compañías chinas están machacando a la compañía de Elon Musk en todo: diseño, calidad, precio y número de modelos
Tesla se derrumba. La caída de ventas en Europa —que sigue el colapso en China y también en EEUU— es de un 40% de recorte en sus ventas comparado con las cifras del año pasado. Es algo que llevábamos advirtiendo desde hace años, cuando apuntamos a los profundos problemas de diseño y calidad que ahora se han combinado con la deriva política de Elon Musk y, sobre todo, el despegue brutal de la industria del automóvil china, que ha dejado atrás a todos los fabricantes del planeta pero especialmente a la compañía de un tipo que parece vivir más en Marte que en la Tierra.
Los últimos datos muestran cómo el desplome es especialmente notorio en Europa, donde Tesla ha vendido sólo 8.837 coches en julio, frente a los 14.769 de hace un año, reduciendo su cuota al 0,8%. Mientras tanto, BYD, el gigante chino, ha colocado ya 13.503 unidades y ha alcanzado el 1,2% de participación, superando a Tesla por primera vez. “La caída de Tesla es brutal: ni las renovaciones del Model Y, ni una red de cargadores extensa ni la imagen de marca evitan que el consumidor dé la espalda a la empresa de Elon Musk. El cliente europeo busca otras soluciones y BYD ha sabido posicionarse justo donde el norteamericano ha fallado”, resumen fuentes del mercado automovilístico europeo en The Guardian.
Avance chino imparable
El avance de los fabricantes chinos es fulgurante. BYD ha incrementado sus ventas en Europa en un 225% respecto a julio de 2024. Además de precios más competitivos y una gama nutrida de modelos como el Dolphin y el Seal, la marca ha fortalecido su presencia con una red agresiva de concesionarios en Alemania, Francia, Reino Unido y Noruega. Según la directora general de la ACEA, Sigrid de Vries, “para acelerar la adopción de eléctricos, Europa debe consolidar su red de recarga, ajustar los precios y coordinar mejor los incentivos.”
Los problemas para Tesla no se limitan a Europa. La competencia de BYD y otras marcas chinas se ha dejado notar en el desplome de las ventas también en China y Estados Unidos, mientras que los consumidores se alejan de la empresa de Musk porque huele a rancio. Estos son los motivos que han llevado a la compañía tejana a la debacle, una lista de las seis cosas que Tesla necesita arreglar urgentemente si quiere no caer en la irrelevancia de forma definitiva.
1. Línea obsoleta de modelos
Como me contaba el año pasado Adrian Clarke, un diseñador de automóviles profesional que ahora escribe críticas para la publicación del automóvil The Autopian, el diseño de los Tesla es obsoleto. “El Model S ya tiene 10 años”, me contó por videoconferencia. Hoy, 11 años después, nada ha cambiado. Los otros coches de Tesla, los Modelos 3, X e Y, parecen primos del Model S. En realidad son el mismo coche con proporciones ligeramente diferentes.
La compañía actualiza periódicamente algunas piezas mecánicas y el software de sus coches, pero Clarke señala lo obvio: el diseño es "esencialmente, exactamente el mismo automóvil que era en 2013". Ese tipo de estancamiento es inaudito en la industria, que renueva ligeramente el aspecto de sus modelos cada año y realiza grandes cambios de diseños planificados. "La mayoría de los fabricantes reemplazan sus modelos después de unos siete u ocho años", afirma este experto con décadas de experiencia en la industria automovilística. "Si Tesla no implementa nuevos modelos con rapidez (agregando al menos uno o dos en 2023-24), no podrá competir al mismo nivel con otras marcas importantes, como VW, Toyota o Mercedes", me comentaba también el año pasado Adrian Schafer, profesor de movilidad y diseño industrial en la Universidad Alemana de El Cairo.
Es cierto que Musk ha lanzado su nueva Muskoneta hace un par de meses, pero esto también ha resultado en desastre, según sus compradores. El Cybertruck es un desastre de diseño en toda regla que necesita urgentemente una solución.
Tesla definitivamente necesita actualizaciones y más modelos. Necesita un SUV (el segmento de vehículos eléctricos con más crecimiento en este momento) como el BMW iX o el Porsche Cayenne EV. Y también necesita un coche asequible para competir con modelos como el Nissan Leaf, el Renault Zoe, y el BMW i3. Pero este último es un segmento que, según me contaba Clarke, Tesla no podrá tocar en muchos años. Simplemente, no tienen el ancho de banda para producir un automóvil asequible (más sobre este tema en el punto 3). Tenía razón: este viernes pasado Reuters daba la exclusiva de la cancelación del prometido Tesla barato (algo que Musk ha negado vehementemente).
2. Diseño del montón
Para empezar, el diseño de Tesla nunca fue excitante. Esto fue algo bueno en 2012, cuando se lanzó su primer modelo comercial. "Yo lo llamo insipidamente atractivo", dijo Clarke. El Model S introdujo el diseño que la gente ahora identifica con el fabricante de automóviles con sede en Austin. "Fue sorprendentemente conservador", me contó en su día el exdiseñador de Jaguar Land Rover Jeremy Newman. Pero la mayoría de las personas que compran automóviles no quieren estar a la vanguardia del diseño. Sólo quieren comprar un automóvil que se adapte a sus vidas y un diseño futurista avanzado podría haber alienado a los primeros compradores potenciales de Tesla, que ya desconfiaban de la nueva tecnología de vehículos eléctricos, que hasta entonces no habría sido probada en el mercado real.
Pero ahora todos conocemos la tecnología eléctrica, muchas gracias, Elon. Es hora de entusiasmar a la gente con el futuro de los vehículos eléctricos. Empresas como Hyundai o Kia ofrecen una nueva estética con personalidades distintivas que, como demuestran sus crecientes ventas, parecen entusiasmar a los consumidores. BMW y los demás también. Renault acaba de lanzar un modelo relativamente económico que parece haber capturado el deseo de muchos compradores: su excelente rediseño EV del legendario R5, un nuevo automóvil que bebe directamente del diseño vintage de la compañía.
Este es el tipo correcto de futurismo. No es demasiado avanzado, pero sí lo suficiente como para satisfacer el deseo del público. Y sí, su Muskoneta tiene un aspecto futurista y el magnate tenía toda la razón cuando se refirió a su estilo como “cyberpunk o ‘Blade Runner’”, un vehículo con una diseño radicalmente diferente a los otros modelos de la marca. Puede que te guste o lo odies, pero definitivamente es nuevo y rompedor. Aunque no para bien, según la leyenda del diseño Frank Stephenson, considerado como uno de los diseñadores de automóviles más influyentes de nuestro tiempo. Stephenson ha machacado al Cybertruck en varias ocasiones, describiéndolo como “frío, estéril y casi repulsivo”. Tesla necesita un nuevo lenguaje de diseño que genere el tipo adecuado de emoción en toda su línea de producto.
3. Problemas de producción
El Cybertruck también muestra por qué el futurismo sin pies ni cabeza no es bueno si quieres fabricar muchos coches de forma fiable. Todas las decisiones de diseño sobre el Cybertruck han hecho que sea extremadamente difícil de fabricar en serie. Musk lo mostró por primera vez en 2019 y anunció su disponibilidad una y otra vez. Retraso tras retraso, la producción comenzó en 2023.
Tesla culpó a la cadena de suministro por estos retrasos, pero Clarke y el mundo del automóvil sabían que no era así: “Tan pronto como vimos [el Cybertruck], todos [los diseñadores e ingenieros] que conozco en la industria se echaron a reír” porque iba a ser imposible de hacer. Y así fue. Como predijo Clarke, está siendo un desastre, esos algo que el propio Musk admitió a sus propios trabajadores, imponiendo especificaciones de margen de error literalmente imposibles de cumplir. Por eso los Cybertruck no sólo son diferentes a los ‘renders’ 3D sino que, además, cada unidad tiene proporciones extrañas y ligeramente diferentes. Según sus propios compradores, el Cybertruck está plagado de fallos de fabricación y problemas de calidad por todas partes.
El hecho es que Tesla no puede permitirse diseñar automóviles que sean difíciles de fabricar porque fabricar automóviles ya es notablemente difícil para Tesla, según el propio Musk. La falta de capacidad de producción hará que la producción total de vehículos disminuya si se introducen vehículos nuevos. El comentario de Musk es el resultado de los graves problemas de suministro y fabricación de Tesla. No es probable que éstos se resuelvan pronto, aunque Tesla quiere solucionar algunos con una nueva técnica de fabricación para su supuesto futuro modelos de $25,000, que se suponía iba a debutar a finales de 2024 o principios de 2025, pero que ahora parece que se ha cancelado aunque Musk lo niegue. Esto tampoco es una sorpresa: Musk tiene la costumbre de incumplir sus promesas una y otra vez.
4. Mala calidad
Tesla ha limitado su capacidad de producción al hacer que todos los aspectos de la fabricación sean internos en lugar de asociarse con terceros para diseñar y fabricar componentes. Musk cree que esta estrategia eventualmente le dará a la empresa una ventaja en el coste de fabricación pero lo que está pasando demuestra que los críticos estaban en lo cierto y Tesla no ha conseguido ese objetivo.
Estos problemas de producción han generado problemas de calidad. Un ejemplo claro es la pantalla táctil de gran tamaño que Tesla puso en el Modelo S en 2012. Tesla compró pantallas y componentes electrónicos que no estaban certificados para su uso en automóviles. Los ingenieros no tuvieron en cuenta el hecho de que los componentes electrónicos de los automóviles están sujetos a condiciones extremas de temperatura y luz. Lógicamente, las pantallas fallaron, lo que provocó un importante programa de retirada que llegó hasta China, una investigación de la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carreteras de EEUU y otra de la Autoridad Federal de Transporte Motorizado de Alemania.
Hacer todo en la propia fábrica siempre es una mala idea, según comenta Clarke. La industria utiliza proveedores especializados para fabricar componentes. Es imposible para Tesla competir con estos proveedores especializados en precio y calidad, ya que son los más expertos en su nicho de mercado y prestan servicios a múltiples marcas. La experiencia y la economía de escala no están del lado de Tesla.
Sin embargo, la mala calidad se extiende más allá de los componentes. Tesla es famosa por el mal montaje y acabado de sus coches, con componentes exteriores e interiores mal ensamblados, piezas no alineadas en interiores, ventanas y puertas, e incluso serios riesgos de seguridad, como la capacidad del Cybertruck para cortarte los dedos de la mano.
Todo esto ha dañado seriamente la marca Tesla. En una reciente encuesta, sólo el 13,4% de los adultos estadounidenses tienen una opinión favorable del fabricante en comparación con el 28,4% en enero de 2022. La empresa de evaluación J.D. Power sitúa a Tesla en la parte inferior de su encuesta sobre la calidad de los automóviles de 2022, realizada sobre 84.165 propietarios estadounidenses verificados. La encuesta de 2022 pone a Tesla en el puesto 19 de 28 de la fiabilidad de todas marcas en los Estados Unidos.
Si a esto le añades la lealtad a la marca, la mezcla es nefasta para Musk. La pésima imagen pública es un gran problema que sin duda ha afectado la caída de las ventas. Empresas como BMW, Ford, Toyota, Kia o Subaru tuvieron una tasa de fidelidad de alrededor del 60% en 2022: Por eso, según S&P Global Mobility, la cuota de mercado de Tesla en EEUU seguirá cayendo hasta alcanzar el 20% en 2025. Como el legendario inversor y profesor emérito de la Columbia Business School, Bruce Greenwald, señaló en 2021: “Dentro de veinte años, ¿realmente crees que va a dominar el mercado del automóvil? De ninguna manera."
Estamos en el tercer año de esas dos décadas y la caída de Tesla ya es obvia. Es una señal de que se avecinan problemas mucho mayores.
5. Sin concesionarios
Para empeorar las cosas, Tesla tiene problemas para atender a sus clientes por su nefasta política de ahorro en el servicio postventa. Tesla no tiene concesionarios reales, como los que puede tener cualquier otra marca clásica, lo que significa que "no pueden quitarle el coche, darle un coche de cortesía y un buen café mientras lo reparan", como me dijo Clarke. La gente realmente valora este servicio y valora su tiempo, especialmente en el segmento de mercado de alto nivel al que atiende Tesla.
Este factor y todo lo anterior equivale a una experiencia de usuario global terrible.
6. Promesas incumplidas
Hay otra cosa que Tesla necesita arreglar: la boca de su principal propietario y CEO. Nada ejemplifica mejor este hecho que la promesa incumplida de Tesla de la inteligencia artificial que permite la conducción parcial o totalmente autónoma. Musk nos ha vendido repetidas veces la idea de que los Teslas nos llevarán automáticamente y de manera segura a cualquier lugar y en cualquier condición de la carretera sin tocar el volante. Pero esta función ha estado llegando “el año que viene” todos los años desde 2015. Mientras tanto, empresas como Volvo —usando tecnología de Waymo—o Mercedes han vencido a Tesla en este juego. No sólo Tesla está detrás, sino que las falsas afirmaciones de Musk son ahora objeto de demandas de consumidores y una investigación criminal del gobierno federal norteamericano.
Mientras escribo estas líneas, la conducción autónoma de Tesla todavía está en fase de pruebas (ahora en la versión 12, nada más y nada menos), aún muy lejos de ser la IA mágica que Musk nos vendió a todos.
Aparte de esto, Tesla ha retrasado una y otra vez el lanzamiento y entrega de todos sus modelos, desde el Model S original a su camión. Su Robotaxi no cuaja por los fallos contínuos de su piloto automático y su supuesto modelo barato parece no llegar nunca.
El resultado de estos seis factores es una empresa que ha perdido totalmente el norte y su aura de invencibilidad. El que antes era precursor es ahora es visto como perdedor. El que una vez fue disruptor, faro de innovación y un rebelde contra la vieja y obsoleta industria automovilística, ahora es sólo otro fabricante de automóviles asediado y sin nada especial que ofrecer. Sin ventaja tecnológica, sin diseño atractivo, sin calidad, sin soporte, sin modelos, nada impide que los grandes fabricantes se apoderen del mercado de los vehículos eléctricos, que es exactamente lo que está sucediendo ahora mismo.
Tesla se derrumba. La caída de ventas en Europa —que sigue el colapso en China y también en EEUU— es de un 40% de recorte en sus ventas comparado con las cifras del año pasado. Es algo que llevábamos advirtiendo desde hace años, cuando apuntamos a los profundos problemas de diseño y calidad que ahora se han combinado con la deriva política de Elon Musk y, sobre todo, el despegue brutal de la industria del automóvil china, que ha dejado atrás a todos los fabricantes del planeta pero especialmente a la compañía de un tipo que parece vivir más en Marte que en la Tierra.