Imágenes de satélite demuestran la existencia de un nuevo superbombardero chino
Después de dejar en shock a EEUU con sus dos cazas de sexta generación, una foto orbital revela una nueva aeronave que puede ser el bombardero invisible que no iba a llegar en años
Una imagen captada por los satélites de Planet Labs el pasado 14 de mayo ha revelado la existencia de una aeronave china de enormes dimensiones sobre el asfalto de la base de pruebas de Malan. El aparato, con una envergadura de aproximadamente 52 metros, tiene el diseño de ala volante característico de los bombarderos furtivos más avanzados del mundo.
Si se confirma su naturaleza, China habría vuelto a pegarle en el hígado a los analistas occidentales que, como en el caso de los cazas de sexta generación revelados por Pekín, afirmaban que iban a pasar años antes de que el Ejército Popular de Liberación pudiera tener un bombardero como los B-2 y B-21 de EEUU, éste último ahora en pruebas.
Qué es lo que muestra la foto
La fotografía muestra la aeronave en forma de ala V junto a hangares de 70 metros de longitud, similares a los que utiliza la Fuerza Aérea estadounidense para albergar sus bombarderos B-2 Spirit en la base de Whiteman. Por comparación, el posible H-20 sería más grande que los bombarderos invisibles B-21 Raider norteamericanos pero algo más pequeño que el B-2 Spirit.
Esta revelación llega tras el impacto causado por la aparición de dos cazas chinos de sexta generación a finales de 2024 —designados como J-36 y J-50— que dejaron al Pentágono y a los analistas occidentales completamente fuera de juego. El secretario adjunto de la Fuerza Aérea para Adquisiciones, Andrew Hunter, reconoció en una entrevista que "no todo lo que se hace público es una sorpresa" pero admitió que China "podría adelantarnos". El general Kenneth Wilsbach ya había advertido que el J-36, uno de estos cazas, es uno de los dos programas chinos que podrían cambiar el equilibrio aéreo en Asia.
Un bombardero que desafía las previsiones occidentales
La aeronave fotografiada mide 52 metros de envergadura y 14 metros de longitud, dimensiones que la sitúan entre el B-2 Spirit estadounidense, con 52,4 metros de envergadura, y el más moderno B-21 Raider, estimado en unos 40 metros. El aparato carece de cabina visible, lo que podría también significar que se trata de un dron no tripulado de gran altitud y larga autonomía, conocido en la jerga militar como plataforma HALE. Este tipo de aeronaves están diseñadas para volar durante largos periodos de tiempo a gran altura, llevando a cabo misiones de reconocimiento o ataque en territorio enemigo.
El experto militar Jon Grevatt declaró al South China Morning Post que el H-20 "podrá atacar objetivos a una larga distancia, tal vez en la segunda cadena de islas del Pacífico y más allá. Eso significa que amenazaría los activos e intereses de Estados Unidos en Asia-Pacífico". La segunda cadena de islas es una línea estratégica que incluye las islas Kuriles, el archipiélago japonés, las Marianas e Indonesia, y representa una barrera defensiva clave para Estados Unidos en el Pacífico.
Las especificaciones técnicas del H-20 previstas por los observadores occidentales son impresionantes sobre el papel. El bombardero podría tener un alcance operativo de entre 12.000 y 16.000 kilómetros, superando ligeramente los 11.100 kilómetros del B-2 Spirit. Su peso máximo de despegue se estima en 200 toneladas, con una capacidad de carga de armamento de hasta 45 toneladas, más del doble de las 20 toneladas del B-2 estadounidense, que puede transportar cuatro misiles de crucero hipersónicos y posee capacidad tanto para armas convencionales como nucleares.
El diseño del H-20 podría incorporar características únicas que lo diferencian de sus homólogos estadounidenses. A diferencia del B-2, que es un ala delta completamente plana, se rumorea que el bombardero chino incluye dos estabilizadores de cola en ángulo, similares a los de los cazas F-35 y F-22. Estos estabilizadores, afirman, pueden moverse hasta colocarse en posición horizontal para reducir la firma radar del aparato antes de entrar en zona enemiga. Sin embargo, en la imagen no se aprecian. La aeronave utilizará pintura especial para absorber las ondas de radar, aunque se desconoce su efectividad comparada con los compuestos estadounidenses.
El desarrollo del H-20 comenzó a principios de los años 2000 en el Instituto de Diseño de Aviones 603 de la Xi'an Aircraft Industrial Corporation. El comandante adjunto de la Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación, Wei Wang, describió el bombardero como "una generación totalmente nueva de aviones... un avión transformador".
Respuesta estratégica de China al dominio aéreo estadounidense
El H-20 forma parte de una estrategia militar china más amplia para desafiar la superioridad aérea estadounidense en el Indo-Pacífico. La base de Malan, donde fue fotografiado el bombardero, alberga hangares de diferentes tamaños que sugieren un ecosistema completo de aeronaves de nueva generación. Estas instalaciones incluyen bahías de 70, 50, 20 y 15 metros, diseñadas para albergar desde el H-20 hasta drones tácticos más pequeños, pasando por el futuro caza tri-motor J-36.
El secretario de Defensa estadounidense Pete Hegseth advierte que China se está "preparando de forma creíble para utilizar potencialmente la fuerza militar para alterar el equilibrio de poder en el Indo-Pacífico". Hegseth señaló que la amenaza china "es real y podría ser inminente". Mientras hace estas nuevas aeronaves de vanguardia, China también expande su arsenal nuclear a un ritmo sin precedentes, aumentando de 500 a más de 600 ojivas nucleares en un solo año. Según la organización que vigila la proliferación nuclear y de armamento SIPRI, es el país que está haciendo crecer más su arsenal atómico.
El bombardero chino llega en un momento crítico para Estados Unidos. El programa NGAD (Next Generation Air Dominance) estadounidense, diseñado para mantener la superioridad aérea frente a China, se enfrenta a recortes presupuestarios de 13.700 millones de dólares hasta 2030. La Fuerza Aérea estadounidense planea adquirir 200 cazas NGAD y 1.000 aeronaves de combate colaborativas no tripuladas, pero el programa se encuentra bajo un escrutinio feroz del Congreso.
El bombardero chino se enmarca en la expansión militar más amplia de Pekín. China posee actualmente la mayor fuerza naval del mundo, con 400 buques de combate y previsión de alcanzar 425 para 2030. Sus operaciones se extienden más allá de la primera cadena de islas hacia la tercera cadena e incluso Sudamérica. La estrategia china incluye infraestructuras de doble uso en el Pacífico que camuflan objetivos militares detrás de inversiones civiles.
El desarrollo del H-20 representa el último paso de China hacia la paridad nuclear con Estados Unidos. Si las estimaciones son correctas, el bombardero proporcionará a Pekín la capacidad de atacar el territorio continental estadounidense desde bases en suelo chino, completando su tríada nuclear junto con misiles balísticos intercontinentales y submarinos de misiles balísticos. Esta capacidad, combinada con el rápido crecimiento de su arsenal atómico, podría alterar fundamentalmente el equilibrio estratégico global en la próxima década.
Una imagen captada por los satélites de Planet Labs el pasado 14 de mayo ha revelado la existencia de una aeronave china de enormes dimensiones sobre el asfalto de la base de pruebas de Malan. El aparato, con una envergadura de aproximadamente 52 metros, tiene el diseño de ala volante característico de los bombarderos furtivos más avanzados del mundo.