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La posibilidad real de que Ucrania fabrique armas nucleares para detener la invasión rusa
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Varios retos a resolver

La posibilidad real de que Ucrania fabrique armas nucleares para detener la invasión rusa

Cuentan con todo lo que necesitan pero se enfrentan a tres retos principales: mantener el secreto para evitar ataques rusos, un coste que afectaría sus fuerzas convencionales y la respuesta internacional

Foto: El misil Neptuno ucraniano podría adaptarse para portar cabezas nucleares. (United24)
El misil Neptuno ucraniano podría adaptarse para portar cabezas nucleares. (United24)

"A largo plazo, sin garantías de seguridad creíbles del tipo que proporciona ser miembro de la OTAN, Ucrania puede tener la tentación de acudir a la autoayuda nuclear". Son las palabras del experto en armamento nuclear del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) de Londres Alexander Bollfrass. Ucrania —a la que Estados Unidos forzó a deshacerse de sus 2.000 cabezas nucleares en los acuerdos de Budapest de diciembre de 1994 a cambio de garantías de seguridad contra Rusia que nunca cumplió— puede desarrollar armas nucleares para pararle los pies a Vladimir Putin con la misma amenaza nuclear que utiliza el dictador ruso. Es factible técnicamente, asegura, pero el proceso se enfrentaría a varios retos de difícil solución.

El presidente ucraniano Volodímir Zelenski ya lo advirtió en 2024, en una intervención en la cumbre del Consejo Europeo en Bruselas, recordando la entrega de misiles a Rusia a cambio de las promesas de EEUU: "¿Cuál de estas principales potencias nucleares sufrió? ¿Todos ellos? No. Ucrania lo hizo. ¿Quién renunció a las armas nucleares? ¿Todos ellos? No. Ucrania. ¿Quién está luchando hoy? Ucrania. O Ucrania tiene armas nucleares y esa será nuestra protección o deberíamos tener algún tipo de alianza. Aparte de la OTAN, hoy no conocemos ninguna alianza efectiva. Los países de la OTAN no están en guerra. Todas las personas están vivas en los países de la OTAN. Y gracias a Dios." Para luego añadir: "Es por eso que elegimos la OTAN. No las armas nucleares."

Pero, ¿podría realmente Ucrania, acosada por la invasión rusa, desarrollar un arsenal nuclear propio? Bollfrass dice que sí, pero que sería muy difícil ejecutarlo. Los datos técnicos y políticos indican que la posibilidad existe, pero el camino está plagado de obstáculos casi insuperables y riesgos enormes.

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Retos el desarrollo

El núcleo del desafío reside en el material fisible, es decir, uranio altamente enriquecido o plutonio, elementos que liberan energía explosiva mediante reacciones en cadena bajo condiciones extremas. Ucrania tiene acceso teórico a ambos caminos pues las ruinas de Chernóbil almacenan plutonio de grado militar apto para bombas, y Kiev podría usar sus plantas de reprocesamiento —las instalaciones que separan el plutonio usable de los desechos radiactivos— para extraer material suficiente para una bomba en aproximadamente un año.

Simultáneamente, sus reactores nucleares operativos contienen uranio que podría transformarse en uranio altamente enriquecido, aunque este proceso exigiría miles de centrifugadoras, las máquinas que giran a velocidades supersónicas para purificar el material hasta niveles explosivos que EEUU e Israel pusieron en su punto de mira cuando conocieron que Irán las estaba usando.

placeholder Chernobyl tiene reservas de plutonio que pueden usarse para construir cabezas nucleares.. (REUTERS/Gleb Garanich)
Chernobyl tiene reservas de plutonio que pueden usarse para construir cabezas nucleares.. (REUTERS/Gleb Garanich)

Pero aunque tiene el material, la imposibilidad del secreto constituye el primer escollo. Ambos procesos están sometidos a vigilancia internacional. Bollfrass explicó en una entrevista a Forbes publicada el 31 de mayo que "cualquier material fisible en territorio ucraniano está bajo estricta supervisión del OIEA [Organismo Internacional de Energía Atómica]" y que "los inspectores detectarían inmediatamente el desvío de combustible o plutonio hacia un programa armamentístico, alertando a Rusia". Incluso construir centrifugadoras clandestinas "sería difícil de ocultar a los servicios de inteligencia rusos", que ya identifican blancos diarios en Ucrania. Retirarse del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) y expulsar a los inspectores— equivaldría a una confesión pública de sus intenciones, desencadenando sanciones inmediatas.

Plantearse crear un arsenal mínimo no sería útil porque una sola bomba no amendrantaría a Rusia. Para lograr un mínimo disuasorio creíble Ucrania necesitaría varias cabezas nucleares con supervivencia —la capacidad de resistir un primer ataque— y redundancia —contar reservas ocultas. Esto exigiría años de reprocesamiento industrial a gran escala.

Además requeriría sistemas de lanzamiento fiables como misiles balísticos o misiles de crucero adaptados, como el R-360 Neptuno, proyecto que demandaría años de desarrollo. La otra opción serían bombas de gravedad lanzadas con drones kamikaze, pero estos tendrían que penetrar las defensas aéreas rusas.

Nada de esto es imposible, sólo es difícil. Y caro. Sería un esfuerzo monumental que drenaría el presupuesto militar ucraniano, debilitando su defensa convencional en plena guerra. Además, todas las instalaciones involucradas se convertirían en blancos prioritarios para ataques rusos. Bollfrass advierte que Moscú usaría "todos los medios posibles para destruirlas", incluyendo un potencial primer ataque nuclear preventivo.

El coste político sería quizás alto. Abandonar el TNP fracturaría el apoyo occidental y podría provocar sanciones económicas severas, especialmente sin el apoyo de EEUU (con el que claramente no cuenta, gracias a Donald Trump y su amistad con Putin).

La traición de EEUU

La ironía de todo esto es especialmente hiriente cuando analizamos el contexto histórico. En 1994 Ucrania entregó su arsenal —el tercero del mundo, con 2.000 ICBMs nucleares de la Unión Soviética— a cambio de las garantías del Memorándum de Budapest. EEUU y Reino Unido vendieron a Kiev la idea de que les protegería contra Rusia. Nunca lo hicieron. Ni Clinton, ni Bush, ni mucho menos Obama —que les traicionó a las claras— ni Biden y por supuesto Trump. Hoy, según Bollfrass, el daño es tremendo para todos, incluyendo toda la UE. Su indecisión e incapacidad para “rechazar el blitzkrieg de Moscú está diezmando no solo la seguridad ucraniana sino la campaña global para congelar la proliferación nuclear".

placeholder El presidente estadounidense Clinton, el ruso Yeltsin y el ucraniano Kravchuk después de firmar la Declaración Trilateral en Moscú el 14 de enero de 1994 que dio lugar al Memorandum de Budapest casi un año más tarde.
El presidente estadounidense Clinton, el ruso Yeltsin y el ucraniano Kravchuk después de firmar la Declaración Trilateral en Moscú el 14 de enero de 1994 que dio lugar al Memorandum de Budapest casi un año más tarde.

Sea como sea, esta es la situación actual. Las declaraciones de Zelenski de 2024 probablemente sean teatro político estratégico inspirado en la Alemania Occidental de los años 50. Entonces, Bonn amenazó con desarrollar armas nucleares para forzar su entrada en la OTAN, estrategia que funcionó al integrarse en 1955 bajo el paraguas nuclear aliado frente a la Unión Soviética y sus estados satélite. Alemania occidental obtuvo la garantía de que un ataque contra cualquier miembro desencadenaría una respuesta de defensa colectiva.

Esta es la protección real que quiere Kiev. Y sí, Ucrania podría intentar construir armas nucleares usando el plutonio de Chernóbil y su tecnología de misiles, pero los riesgos superan el beneficio en este momento, dice Bollfrass. La detección sería casi instantánea, los ataques preventivos, el coste financiero y las sanciones internacionales. Como resume el experto, esta opción es inviable durante una guerra y solo aumentaría la destrucción. La advertencia de Kiev es, por ahora, un grito desesperado a Occidente para protegerla contra la megalomanía del dictador ruso y los que vengan.

"A largo plazo, sin garantías de seguridad creíbles del tipo que proporciona ser miembro de la OTAN, Ucrania puede tener la tentación de acudir a la autoayuda nuclear". Son las palabras del experto en armamento nuclear del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) de Londres Alexander Bollfrass. Ucrania —a la que Estados Unidos forzó a deshacerse de sus 2.000 cabezas nucleares en los acuerdos de Budapest de diciembre de 1994 a cambio de garantías de seguridad contra Rusia que nunca cumplió— puede desarrollar armas nucleares para pararle los pies a Vladimir Putin con la misma amenaza nuclear que utiliza el dictador ruso. Es factible técnicamente, asegura, pero el proceso se enfrentaría a varios retos de difícil solución.

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