El mayor portaviones europeo de la historia tendrá misiles nucleares: crucial para parar a Rusia
Si el proyecto cristaliza a finales de año, el portaviones de nueva generación francés contará con la tecnología más avanzada jamás desplegada en una marina europea, incluyendo nuevos sistemas de lanzamiento de aviones
El futuro portaviones nuclear francés PA-NG (siglas de portaviones de nueva generación) no sólo será el buque de guerra más grande jamás construido en Europa, con 78.000 toneladas de desplazamiento, sino que será el más avanzado. Según el informe anual publicado la semana pasada por el constructor Naval Group, el proyecto avanza hacia una orden formal para finales de 2025.
El objetivo es reemplazar al actual Charles de Gaulle, operativo desde 2001 y único portaviones nuclear de Europa, con uno que pueda rivalizar con los americanos y chinos como parte de la nueva estrategia militar europea. Estará equipado con tecnología de vanguardia, como catapultas magnéticas para el lanzamiento de cazas de combate Rafale.
Cómo es el PA-NG
Las características técnicas del PA-NG son impresionantes, poniendo en evidencia los portaviones ‘de juguete’ con los que actualmente cuenta Europa. Con 310 metros de eslora y 85 metros de manga, el PA-NG superará con creces el tamaño y capacidad de su predecesor, el Charles de Gaulle. Éste último sólo mide 261,5 metros de eslora y 64,36 metros de manga, con un desplazamiento de 36,600 toneladas a plena carga, menos de la mitad que el PA-NG.
Su sistema de propulsión nuclear, basado en dos reactores atómicos K22 de 220 megavatios cada uno, garantiza autonomía ilimitada. Sin necesidad de repostar combustible, el PA-NG sólo estará limitado por los períodos de servicios de la tripulación y sus suministros, pudiendo llegar a cualquier parte del globo.
Capaces de impulsar al portaviones a una velocidad máxima de 27 nudos —unos 50 km/h—estos reactores generarán electricidad para mover sus tres hélices y alimentar sistemas críticos, como los catapultas electromagnéticas EMALS.
Estas catapultas, usadas en los portaviones norteamericanos de la clase Ford, han sido desarrolladas por la compañía de defensa estadounidense General Atomics. Sustituirán a las de vapor del Charles de Gaulle, que son equivalentes a las que tienen la clase Nimitz. Las EMALS permiten despegues más suaves y una mayor frecuencia de lanzamiento. Tendrán la capacidad de lanzar desde drones ligeros hasta cazas de 35 toneladas, como el futuro NGF (Next Generation Fighter) del programa europeo FCAS. Según imágenes divulgadas por Naval Group, el PA-NG contará con tres catapultas: dos en la proa y una en la cubierta angular, lo que facilitará despegues y aterrizajes simultáneos, una capacidad inexistente en el buque actual.
El navío francés albergará más de 40 aeronaves, incluyendo cazas Rafale M (hasta 2040-2050), helicópteros NH90 Caïman, aviones de alerta temprana E-2D Hawkeye y drones de combate. La cubierta de vuelo, de 17.000 metros cuadrados —5.000 más que la del Charles de Gaulle— dispondrá de dos ascensores laterales capaces de transportar dos Rafales a la vez.
Para defenderse, el PA-NG incorporará misiles Aster, con un alcance de 60 kilómetros, cañones Bofors de 40 mm y lanzadores de misiles Mistral 3. Además, su diseño prevé espacio para futuras armas de energía dirigida, como láseres o microondas, que estarán conectadas al sistema eléctrico de los reactores nucleares.
Su construcción, a cargo del consorcio MO Porte-Avions en Saint-Nazaire, se enfrentará a desafíos logísticos considerables. El astillero, único en Francia con dique seco suficiente, está saturado por encargos de cruceros valorados en más de 1.500 millones de euros cada uno. Los reactores K22 se fabricarán en Nantes-Indret, y el ensamblaje del casco comenzará hacia 2031-2032. Tras viajar a Toulon en 2035 con motores diésel provisionales, el buque iniciará pruebas en 2036 antes de su entrada en servicio en 2039.
El presupuesto superará los 10.000 millones de euros, y aunque inicialmente se barajó construir dos unidades, las restricciones fiscales hacen improbable una segunda unidad. Como alternativa, Francia estudia prolongar la vida útil del Charles de Gaulle más allá de 2038, lo que exigiría una costosa actualización de sus reactores K15, activados por primera vez en 1998.
Clave para la defensa europea
Para Macron, que impulsó el programa en 2020, este coloso nuclear refuerza la proyección estratégica francesa en el Indo-Pacífico y el Mediterráneo, donde la disuasión —incluyendo el despliegue de armas nucleares aéreas en los Rafale— sigue siendo prioritaria para el país galo.
Pero el proyecto del PA-NG tiene ahora una dimensión más, tras el aparente abandono de la administración de Donald Trump de la defensa europea y de Ucrania. Esto ha puesto de relieve la necesidad de armarse en el continente europeo ante la agresividad imperialista de Rusia, con el consiguiente aumento del gasto que lleva el nuevo plan de 800.000 millones de euros impulsado desde Bruselas.
Esta escalada de gasto choca con las realidades fiscales de todos los países, desde España, donde Sánchez intenta colar como gasto de defensa hasta el papel higiénico de la Guardia Civil hasta Alemania, que ha tenido romper con su regla de límite de gasto público. En Francia, con un déficit del 5,4% del PIB en 2025, el gobierno explora mecanismos como préstamos patrióticos o impuestos a fortunas para financiar su rearme.
El éxito del proyecto PA-NG dependerá no sólo de la capacidad tecnológica e industrial francesa, sino de la estrategia global de la UE en un mundo donde la sombra de EEUU se acorta cada día a la vez que crece el peligro de las ansias expansionistas de Putin.
El futuro portaviones nuclear francés PA-NG (siglas de portaviones de nueva generación) no sólo será el buque de guerra más grande jamás construido en Europa, con 78.000 toneladas de desplazamiento, sino que será el más avanzado. Según el informe anual publicado la semana pasada por el constructor Naval Group, el proyecto avanza hacia una orden formal para finales de 2025.