Ucrania pulveriza un oleoducto ruso clave con un nuevo tipo de dron
En vez de utilizar drones suicidas, Kiev ha podido usar un nuevo tipo de aeronave para soltar bombas por control remoto sobre el oleoducto Druzhba, clave para la economía rusa
Las fuerzas ucranianas han vuelto a golpear el corazón de la industria petrolera rusa con un ataque sobre el oleoducto Druzhba, una de las principales arterias energéticas del país, vital para la economía de Moscú. Lo han hecho de nuevo con drones, según múltiples informes y vídeos tomados en la zona, pero esta vez han usado un modelo desconocido que, en vez de impactar al estilo kamikaze, primero ha soltado bombas sobre el objetivo y luego podría haber vuelto a rematarlo en plan suicida.
Como apunta la revista Forbes, medios ucranianos e informes rusos en la red de mensajería cifrada Telegraph, el ataque tuvo lugar durante la madrugada del 30 de enero. Drones del 14º Regimiento Aéreo No Tripulado de Ucrania atacaron la estación de bombeo de Novozybkov, en la región rusa de Briansk, cerca de la frontera con Bielorrusia. La estación es vital para la operativa del oleoducto, que se salvó del bloqueo europeo por las presiones de Hungría y otros países del bloque del este de la unión. El impacto provocó un incendio de tal magnitud que fue detectado por los satélites FIRMS de la NASA.
Qué es este nuevo dron desconocido
A diferencia de ataques anteriores con drones kamikaze, analistas como David Axe afirman que el reciente bombardeo contra la estación de bombeo de Novozybkov indica que Ucrania ha incorporado un nuevo tipo de dron capaz de lanzar explosivos antes de regresar a su base o continuar con un segundo ataque. En lugar de estrellarse directamente contra el objetivo, estos aparatos descargaron bombas sobre la infraestructura petrolera, una alteración táctica significativa en la ofensiva con oleadas de drones ucranianos.
Hasta ahora, Ucrania empleaba principalmente pequeños aviones deportivos modificados como drones suicidas, lo que los convertía en armas de un solo uso. Lo hacían principalmente para ampliar el alcance de los ataques: en vez de volar, por ejemplo, 250 kilómetros de ida y 250 de vuelta, los drones vuelan 500 kilómetros y se estrellan sin importar su retorno.
Pero si el objetivo está cerca de Ucrania esto no tiene sentido. En vez de usar ataques kamikaze, es posible crear una plataforma aérea pesada que pueda soltar bombas como un bombardero tradicional. Estos drones pueden ser devueltos a sus bases por los operadores aunque también les da una oportunidad, como parece que fue este caso, de realizar una segunda pasada tras el bombardeo inicial, para rematar el objetivo con el impacto de la propia aeronave.
Es otro episodio más del ingenio causado por la falta de medios de los ucranianos. Su industria de drones ha desarrollado en los últimos tres años más de una docena de modelos de largo alcance, algunos capaces de transportar cargas explosivas a más de 1.000 kilómetros. Entre ellos se encuentran los Aeroprakt A-22, pequeños aviones deportivos modificados para operar como drones kamikaze. Su autonomía y precisión han permitido a Ucrania incrementar la frecuencia y efectividad de los ataques contra refinerías y estaciones de bombeo rusas.
Qué es lo que han destruido
El sistema FIRMS de la agencia espacial estadounidense confirmó la existencia de incendios en las inmediaciones de la infraestructura, sumando más evidencia al daño sufrido por el oleoducto. "A juzgar por el fuego, el ataque fue preciso", afirmó el analista estonio WarTranslated. En Telegram, el canal del ucraniano Nikolaev Vanek afirma que los drones "bombardearon la República de Briansk con bombas", en lugar de limitarse a impactar como en ataques previos.
El ataque sobre el oleoducto se suma a una campaña contra el petróleo ruso que ha incluido recientes incursiones contra refinerías clave en territorio de Moscú. En la noche del 30 al 31 de enero, drones ucranianos alcanzaron la refinería de Nizhni Nóvgorod, en la localidad de Kstovo, a más de 800 kilómetros del frente de batalla. La destrucción de esta instalación podría haber evaporado hasta un 5% de la capacidad total de refinado de Rusia, según estimaciones preliminares.
La ofensiva ucraniana se enmarca en una estrategia destinada a golpear la principal fuente de ingresos del Kremlin ante unos embargos que todavía no afectan a todo el petróleo ruso. El oleoducto Druzhba, que significa "amistad" en ruso, es operado por la estatal Transneft y transportaba diariamente entre 750.000 y 800.000 barriles de crudo hacia refinerías en Polonia, Alemania, Hungría, Eslovaquia y la República Checa. Su capacidad máxima asciende a 1,4 millones de barriles por día, lo que lo convierte en una pieza clave del suministro energético de Europa Central.
Los ucranianos, después de cerrar el paso a otra arteria de hidrocarburos rusos en su territorio, han decidido que ha llegado la hora de cortar por lo sano y hacer daño a Vladimir Putin en su cartera, para intentar así diezmar su capacidad de compra de armamento a sus aliados.
Rusia ha guardado silencio sobre los daños en la estación de bombeo, aunque su Ministerio de Defensa ha informado del supuesto derribo de dos drones en la región de Briansk. No es la primera vez que esta instalación sufre ataques: el 30 de diciembre de 2024, drones Peklo ucranianos ya atacaron la estación, según fuentes rusas. Y en marzo de 2023, la empresa Transneft denunció que se habían hallado explosivos en el área.
"Continuarán los trabajos de combate en las instalaciones estratégicas que prestan apoyo a la agresión armada rusa contra Ucrania", ha declarado el Estado Mayor ucraniano después del ataque, dejando claro que la campaña contra la infraestructura petrolera rusa seguirá adelante.
Las fuerzas ucranianas han vuelto a golpear el corazón de la industria petrolera rusa con un ataque sobre el oleoducto Druzhba, una de las principales arterias energéticas del país, vital para la economía de Moscú. Lo han hecho de nuevo con drones, según múltiples informes y vídeos tomados en la zona, pero esta vez han usado un modelo desconocido que, en vez de impactar al estilo kamikaze, primero ha soltado bombas sobre el objetivo y luego podría haber vuelto a rematarlo en plan suicida.