Ucrania desarrollará con Suecia un nuevo misil para golpear cualquier lugar de Rusia
Rusia ha sido el enemigo natural de Suecia durante siglos y su peor amenaza desde la Unión Soviética. La alianza tecnológica busca crear una amenaza estratégica contra Moscú
Ucrania y Suecia van a colaborar en el desarrollo de un nuevo misil de largo alcance, un proyecto que dotaría a las Fuerzas Armadas ucranianas con la capacidad estratégica para atacar objetivos situados en los lugares más recónditos del territorio ruso. Aunque Ucrania tiene la capacidad de utilizar drones e híbridos de dron-misil de crucero para alcanzar objetivos en el rango de los 500 kilómetros, este misil busca llegar mucho más allá, hasta los 2.000.
La iniciativa es parte de un nuevo acuerdo de cooperación para la defensa de ambos países, que incluye el suministro de nuevos equipos y la colaboración tecnológica para desarrollar la industria militar de ambas naciones, que comparten el enemigo común de Moscú.
Combatir fuego con fuego
Según el Ministerio de Defensa de Ucrania, el viceministro de Defensa Serhii Boiev y el brigadier general Johan Axelsson, director de la División de Pruebas y Evaluación de la agencia gubernamental sueca FMV, discutieron los términos de esta cooperación. Según Axelsson, Suecia prevé aprobar próximamente un paquete de asistencia militar a Ucrania, el más grande desde el inicio de la invasión rusa a gran escala, que incluirá no sólo ayuda en armamento, sino también contratos para la producción de vehículos de combate y proyectos conjuntos de desarrollo tecnológico como el de este misil.
Aunque Suecia ha participado en iniciativas internacionales de misiles de largo alcance —como la modernización del misil de crucero Taurus en Alemania y el programa europeo ELSA para desarrollar un misil terrestre con un alcance de hasta 2.000 kilómetros— el país escandinavo no cuenta con actualmente misiles propios de estas características. Su arsenal se limita a misiles antibuque RBS-15 con un alcance máximo de 300 kilómetros en su versión más moderna o los misiles aire-tierra estadounidenses Maverick, de corto alcance. Además, sus fuerzas terrestres carecen de sistemas de lanzamiento múltiple de cohetes o misiles balísticos tácticos.
Ucrania ha trabajado en el desarrollo de armas de largo alcance pero sin llegar a las distancias de los misiles balísticos con los que Rusia aterroriza a su población civil. Entre sus iniciativas se encuentran la adaptación del misil antibuque Neptune para ataques terrestres y proyectos como los Peklo y Palianytsia, híbridos de dron y misil de crucero de largo alcance con motor a reacción, navegación inercial y GPS. Diseñado para atacar objetivos estratégicos a cientos de kilómetros de distancia. Estas máquinas combinan gran velocidad, trayectorias no predecibles y precisión de ataque con un coste reducido en comparación con los misiles de crucero tradicionales. Desde que comenzó su producción en serie hace tres meses, se han fabricado aproximadamente 100 unidades de Peklo, con planes de incrementar la producción progresivamente.
Ucrania también ha intentado desarrollar el misil balístico táctico Sapsan (Hrim-2) —que tendría un alcance en el rango que ahora buscan— pero todavía no han conseguido desplegarlo de manera efectiva.
Con este misil que Ucrania y Suecia quieren desarrollar, las dos naciones buscan poder responder a Moscú con la misma capacidad de ataque en profundidad que Vladimir Putin no tiene reparo en utilizar. Ni Suecia ni Ucrania han revelado detalles técnicos específicos del misil ni el calendario de su posible desarrollo y producción.
Enemigo común
En el marco de este acuerdo, Suecia y Ucrania han acordado la fabricación y mantenimiento de vehículos de combate CV90 en territorio ucraniano, así como la cooperación en sistemas de defensa aérea y comunicaciones por satélite.
La empresa sueca Saab, una de las principales fabricantes de defensa del país, jugará un papel clave en este proyecto, afirman, como ya lo hace en la producción del Taurus y en la modernización de sistemas de misiles europeos.
De lo único que no se ha hablado, por lo menos públicamente, es la posibilidad de la cesión de cazas de combate Saab Grippen, que muchos expertos consideran como el arma ideal para plantar cara a la fuerza aérea rusa.
Ucrania y Suecia van a colaborar en el desarrollo de un nuevo misil de largo alcance, un proyecto que dotaría a las Fuerzas Armadas ucranianas con la capacidad estratégica para atacar objetivos situados en los lugares más recónditos del territorio ruso. Aunque Ucrania tiene la capacidad de utilizar drones e híbridos de dron-misil de crucero para alcanzar objetivos en el rango de los 500 kilómetros, este misil busca llegar mucho más allá, hasta los 2.000.