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Ucrania captura el avión 'invisible' ruso más avanzado después de ser derribado en su territorio
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Los propios rusos dispararon contra él

Ucrania captura el avión 'invisible' ruso más avanzado después de ser derribado en su territorio

Un Su-57 Felón ruso parece haber derribado un caza de combate autónomo S-70 Okhotnik-B también ruso sobre territorio ucraniano, quizás porque ha perdido el control. Ahora los ucranianos y sus aliados podrán analizar sus restos

Foto: El enorme caza autónomo 'invisible' S-70 Hunter-B. (Ministerio de Defensa ruso)
El enorme caza autónomo 'invisible' S-70 Hunter-B. (Ministerio de Defensa ruso)

El pasado fin de semana, un Su-57 Felón ruso parece haber derribado un avión sobre el este de Ucrania utilizando un misil aire-aire de corto alcance. Esto no tendría la mayor importancia hasta que hemos conocido su objetivo: la aeronave derribada era una de las más avanzadas, secretas, y costosas de la propia Fuerza Aérea rusa, el S-70 Okhotnik-B. Nadie tiene la respuesta a la pregunta de por qué Rusia decidió derribar una de las joyas de su corona pero ahora, este avión tan sofisticado y caro está en manos de los ucranianos y, lógicamente, acabará analizado por los expertos de EEUU y la OTAN.

El S-70 Okhotnik-B es un dron de combate ‘invisible’ desarrollado conjuntmente por Sukhoi y MiG, destinado a operaciones de reconocimiento y ataque. Su coste estimado está entre 30 y 50 millones de dólares, dependiendo de la configuración y el equipamiento específico de cada dron. Este alto precio—equiparable al precio medio de cazas de combate como el F-16— se debe principalmente a las avanzadas tecnologías furtivas y los sistemas electrónicos que incorpora, similares a los utilizados en el propio Su-57.

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Una de las joyas de la aviación rusa

El S-70, también llamado ‘Hunter-B’, no es un dron suicida barato con un motor de hélice o un pequeño ‘jet’. Es prácticamente el equivalente de un caza de combate sin piloto. El proyecto del Okhotnik comenzó en 2011, cuando el Ministerio de Defensa ruso encargó a Sukhoi el desarrollo de un dron pesado diseñado para misiones de ataque y reconocimiento táctico, con características de baja observabilidad. En su diseño han incorporado tecnologías avanzadas provenientes del caza Su-57 de quinta generación y precisamente ha sido diseñado para actuar como escolta del Felón, proporcionando apoyo adicional en misiones de reconocimiento y ataque. Este es el concepto de los programas de 'compañero leal' de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos.

El Okhotnik supuestamente incorpora materiales compuestos y recubrimientos para reducir su sección transversal del radar. Su peso es de unas 20 toneladas, con una envergadura de aproximadamente 20 metros. El dron es propulsado por un turbofán AL-41F, similar al que se utiliza en los cazas Su-57. Tiene una velocidad máxima de 1.000 km/h y transporta su carga de bombas y misiles internamente.

Entre 2019 y 2023, se realizaron múltiples pruebas de vuelo con varios prototipos del S-70, y en enero de 2024 se anunció que la producción en serie podría empezar en la segunda mitad de ese mismo año. El primer concepto para pruebas en tierra se fabricó en 2014. En 2017 revelaron el primer prototipo operativo con una configuración de ala volante calcada de la de los drones ‘invisibles’ norteamericanos. El S-70 realizó su primer vuelo en agosto de 2019, con un vuelo de 20 minutos a una altitud de 600 metros.

El misterio del derribo

El dron fue derribado cerca de Kostyantynivka, en Donetsk. Sus restos cayeron sobre la zona y los ucranianos les han echado ya el guante. En el lugar del impacto se identificaron además partes de una bomba planeadora de precisión D-30SN, lo que sugiere que el Okhotnik estaba en medio de una misión de bombardeo cuando fue abatido por los rusos. Según Fighterbomber, un canal prorruso en Telegram, esto confirma que "Rusia ha comenzado a usar masivamente los UAV pesados de ataque Inokhodets y Okhotnik en la zona de operaciones especiales". El Inokhodets, a diferencia del Okhotnik, es un dron de combate no sigiloso, propulsado por hélice.

Según testigos que tomaron vídeo del derribo, el responsable del derribo parece ser un Su-57 Felón, pero esto aún no ha sido confirmado de manera oficial. Se cree que el S-70 sufrió un fallo de control, lo que provocó que se metiera en espacio aéreo enemigo. Debido a los riesgos asociados, se decidió derribarlo para impedir que la tecnología cayera en manos de las fuerzas ucranianas. Según las imágenes del rescate de los pedazos del avión que se han publicado online, sin embargo, parece que la jugada no ha salido bien.

placeholder El S-70 en tierra y despegando.
El S-70 en tierra y despegando.

Este tipo de ‘gol en propia puerta’, en el que un caza derriba a un dron fuera de control, es una práctica habitual en operaciones militares para evitar que tecnologías secretas caigan en manos adversarias. El Su-57 que pudo haber derribado al S-70 ha sido utilizado como un laboratorio de pruebas volador para evaluar los sistemas de aviónica del Okhotnik, y la cooperación entre ambos modelos ya había sido ensayada antes de la invasión de Ucrania en 2022.

El S-70 opera principalmente desde la base de Akhtubinsk, el principal centro ruso de pruebas de vuelo de aviones tácticos, que ya ha sido objetivo de ataques con drones por parte de Ucrania. No se sabe si el S-70 partió desde esa base o si estaba desplegado más cerca del frente. Su gran alcance y la ausencia de un piloto a bordo lo convertían en una opción menos arriesgada para operar cerca de las líneas enemigas. Sin embargo, el riesgo de perder una de estas unidades —de las que existen muy pocas— era claro y, ahora, el gran miedo de los rusos se ha hecho realidad.

Pérdida de control

Una de las posibles causas por las que los rusos pueden haber derribado al S-70 es que la zona del incidente está dominada por un huracán de guerra electrónica, lo que podría haber causado fallos en los sistemas de control del dron. Durante el desarrollo del S-70 se realizaron numerosas pruebas en las que el dron volaba junto a un Su-57 para extender el alcance de su radar y designar objetivos, utilizando armas de largo alcance fuera del alcance de las defensas aéreas enemigas. Todo parece apuntar a que esa conexión no es lo suficientemente fuerte y este evento pone de manifiesto los retos a los que se enfrenta Rusia al operar drones avanzados en un entorno de guerra moderna, donde es clave poder enfrentarse a armas de guerra electrónica sin problemas.

Los restos del S-70 representan una oportunidad única para que los servicios de inteligencia ucranianos y sus aliados puedan realizar un análisis detallado de la tecnología rusa, algo que puede proporcionar valiosa información sobre las capacidades y limitaciones del S-70. Esto pudo motivar la decisión rusa de intentar desintegrar el dron antes de perder el control. Un caso similar ocurrió en 2011, cuando Estados Unidos perdió un RQ-170 en Irán. Esto benefició a los iraníes, que pudieron acceder a tecnología militar estadounidense.

Hasta los propios blogueros rusos admiten que son malas noticias, como apunta uno de ellos en Fighterbomber: "Han perdido un Okhotnik en serie... y el enemigo lo desarmará hasta el último tornillo". Esta pérdida afecta tanto la imagen como la capacidad tecnológica de Rusia, afirma, especialmente considerando la inversión y el esfuerzo puestos en el desarrollo de estos drones.

El hecho de que el primer derribo conocido de un dron de combate sigiloso como el S-70 haya sido a manos de su propia fuerza aérea resulta irónico y es otra muestra de que Rusia está teniendo problemas para desarrollar sus nuevas tecnologías militares.

El pasado fin de semana, un Su-57 Felón ruso parece haber derribado un avión sobre el este de Ucrania utilizando un misil aire-aire de corto alcance. Esto no tendría la mayor importancia hasta que hemos conocido su objetivo: la aeronave derribada era una de las más avanzadas, secretas, y costosas de la propia Fuerza Aérea rusa, el S-70 Okhotnik-B. Nadie tiene la respuesta a la pregunta de por qué Rusia decidió derribar una de las joyas de su corona pero ahora, este avión tan sofisticado y caro está en manos de los ucranianos y, lógicamente, acabará analizado por los expertos de EEUU y la OTAN.

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