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Los problemas del nuevo misil nuclear Centinela amenazan la tríada nuclear de EEUU
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Según un informe del Pentágono

Los problemas del nuevo misil nuclear Centinela amenazan la tríada nuclear de EEUU

Dos de los tres pilares de la tríada nuclear estadounidense están teniendo serios problemas. Primero fue el B-21 Raider y ahora el misil Sentinel que se retrasará tres años y dispara su presupuesto un 87%

Foto: El misil Sentinel en una ilustración. (Northrop Grumman)
El misil Sentinel en una ilustración. (Northrop Grumman)

Los futuros misiles balísticos intercontinentales Sentinel de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos tienen problemas mucho más graves de lo que nadie imaginaba. Problemas que, según un nuevo informe del Pentágono, lo han puesto contra las cuerdas y provocarán un nuevo aumento del coste del 81% y un retraso adicional de tres años. Pero, como afirma el jefe de adquisición y mantenimiento del Pentágono, William LaPlante, los Sentinel son tan cruciales para los norteamericanos que es impensable cancelarlos.

LaPlante confirmó la necesidad del programa Sentinel a pesar de la espiral de costes en declaraciones del pasado 8 de julio. "El programa debe continuar", anunció categórico en un informe al Congreso estadounidense. Una violación de los prespuestos de defensa superior al 30% se considera "crítica" y requiere un proceso de certificación para justificar la continuación del programa. Sentinel continuará porque, según LaPlante, no existe ninguna alternativa viable que cumpla con los requisitos operativos o tenga un costo menor.

Foto: Modelos de aviones de guerra estadounidenses captados por satélite en el desierto chino. (Google Earth/Clash Report/XX

Los culpables

El informe apunta que el aumento del coste se debe principalmente a gastos imprevistos en la infraestructura de apoyo a Sentinel, incluidas las instalaciones de control de lanzamiento y el cableado de comunicaciones subterráneas. La Oficina de Auditoría de Cuentas del Gobierno (GAO) ya identificó riesgos potenciales en junio de 2023, apuntando a serios puntos débiles en tecnologías inmaduras, ciberseguridad, dotación de personal y desafíos de la cadena de suministro. Aquel informe decía que el aumento del coste podría llegar al 37% pero, obviamente, el aumento es aún peor de lo esperado

LaPlante argumenta que el departamento a cargo del Sentinel no estaba en un nivel de madurez adecuado para la revisión preliminar del diseño cuando el programa avanzó a la fase de desarrollo de ingeniería y fabricación en septiembre de 2020. Esta evaluación prematura es la raíz de las costosas revisiones y retrasos.

Todos los dedos apuntan a que Northrop Grumman, el contratista principal responsable de diseñar, desarrollar, integrar y probar el misil Sentinel, no ha sido capaz de resolver la situación y, según el jefe de adquisiciones de la Fuerza Aérea, Andrew Hunter, es probable que los costes finales coincidan con estas nuevas estimaciones. Hunter coincide con LaPlante y, aunque entiende la magnitud del coste del programa, es inevitable modernizar las fuerzas nucleares de la USAF para hacer frente a las amenazas actuales de China y Rusia.

placeholder Un Minuteman III que será reemplazado por el Sentinel. (USAF)
Un Minuteman III que será reemplazado por el Sentinel. (USAF)

El Sentinel no es el único elemento con problemas en esta pata de la tríada nuclear. La Administración Nacional de Seguridad Nuclear (NNSA) estadounidense está ahora desarrollando una nueva ojiva atómica llamada W87-1 para los Sentinel. La fecha para su despliegue teórico estaba prevista en algún momento entre 2031 y 2032 pero la administradora de la NNSA, Jill Hruby, tiene dudas de que estas fechas puedan cumplirse.

Hunter afirma que la Fuerza Aérea estadounidense deberá conseguir y dedicar 45.300 millones de dólares en fondos adicionales para completar el programa. El único alivio es que, debido a los retrasos en el desarrollo, este gasto adicional tardará cinco años en reflejarse en los presupuestos de este brazo del Pentágono. Pero, aunque el retraso proporciona algo de margen para los ajustes presupuestarios, prolonga la incertidumbre y los riesgos asociados, algo que EEUU no se puede permitir en el actual clima geopolítico.

Reemplazando los viejos Minuteman III

El programa Sentinel está diseñado para reemplazar a los antiguos ICBM Minuteman III. Serán 634 misiles con otras 25 unidades adicionales para usar en el desarrollo y pruebas. El despliegue de los nuevos misiles también incluye la modernización de 450 silos y más de 600 instalaciones en 104.000 kilómetros cuadrados. Durante la transición, siempre habrá un mínimo de 400 ICBM en estado operativo y alerta.

Estos misiles nucleares intercontinentales del futuro son un gran salto sobre los viejos Minuteman III, la columna vertebral de la disuasión nuclear terrestre de la USAF desde la década de los 70. El MMIII ha sufrido numerosas actualizaciones y parches para extender su fecha de caducidad y mantener su fiabilidad pero todos esos componentes están llegando al final de su vida útil. La necesidad de un nuevo sistema de misiles no sólo se hace más evidente cada día, sino que es imperativo que EEUU cambie ya del MMIII a los Sentinel.

placeholder Otra ilustración del Sentinel. (NG)
Otra ilustración del Sentinel. (NG)

La concepción de los misiles nucleares estadounidenses del futuro —inicialmente conocidos como el programa de Disuasión Estratégica Terrestre (GBSD)— comenzó en 2014, cuando la Fuerza Aérea llevó a cabo un análisis exhaustivo de posibles alternativas, concluyendo que un nuevo sistema de misiles era imprescindible para enfrentarse a las amenazas actuales y en las próximas décadas.

En teoría, los Sentinel iban también a suponer una inyección de dinero a la industria norteamericana que además ahorraría miles de millones de dólares en mantenimiento hasta bien entrado el siglo XXI. Su puesta en marcha operativa estaba programada para 2029. Ahora, con los retrasos y los continuos sobrecostes, estos beneficios podrían haber desaparecido y, sin alternativa posible, no queda más remedio que seguir tirando del carro, seguir manteniendo los Minuteman III como sea, y encomendarse al cuarto jinete del Apocalipsis, patrón del holocausto nuclear.

Los futuros misiles balísticos intercontinentales Sentinel de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos tienen problemas mucho más graves de lo que nadie imaginaba. Problemas que, según un nuevo informe del Pentágono, lo han puesto contra las cuerdas y provocarán un nuevo aumento del coste del 81% y un retraso adicional de tres años. Pero, como afirma el jefe de adquisición y mantenimiento del Pentágono, William LaPlante, los Sentinel son tan cruciales para los norteamericanos que es impensable cancelarlos.

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