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Rusia "necesita cientos de drones" para poder destruir los misiles HIMARS ucranianos
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Pero no los tiene ni los puede producir

Rusia "necesita cientos de drones" para poder destruir los misiles HIMARS ucranianos

Los misiles americanos HIMARS en manos ucranianas están causando estragos en el Ejército ruso, que está desesperado ante la inefectividad de sus esfuerzos para neutralizarlos. Ahora tienen un nuevo plan

Foto: Baterías de misiles HIMARS en acción. (US Army)
Baterías de misiles HIMARS en acción. (US Army)

Rusia está desesperada con los nuevos misiles americanos HIMARS, que los ucranianos están usando hábilmente para aniquilar incontables almacenes e infraestructuras imprescindibles para la logística de las tropas de Vladimir Putin. Un Ejército sobrepasado por su falta de experiencia y el lamentable estado de una tecnología militar incapaz de destruir las baterías de largo alcance americanas, que se mueven rápidamente después de disparar para evitar convertirse en blancos.

De hecho, la desesperación es tal que Rusia ha perdido ya dos de sus aviones más avanzados, derribados por su propia defensa antiaérea que, ansiosa por interceptar estos misiles, siguen órdenes de disparar a todo lo que se mueva incluso aunque el blanco no esté claro. Los rusos necesitan un plan urgentemente y al parecer creen que pueden encontrarlo en una de las claves de esta guerra: el uso de drones baratos para localizar y hacer polvo al enemigo.

Ataques con drones ‘kamikaze’

Como informa David Hambling para Forbes, el Ejército ruso ha incrementado el uso de munición merodeadora, conocida popularmente como ‘drones kamikaze’. Estas armas, que Ucrania está usando con gran éxito en la defensa contra la brutal invasión ilegal de su países, ofrecen una ventaja fundamental sobre ataques con armas tradicionales, como la artillería, la aviación convencional o los misiles crucero.

placeholder El Zara Aero Lancet. (Zara Aero)
El Zara Aero Lancet. (Zara Aero)

Dependiendo del modelo, los drones kamikaze se pueden mantener en el aire durante horas, sobrevolando el terreno como aves de presa en busca de una víctima. Combinadas con otros drones de reconocimiento, pueden cubrir zonas relativamente grandes y lanzarse sobre el objetivo cuando detectan un blanco. Esto ahorra los pasos de un ataque convencional, que necesitan localizar al enemigo, coordinar con la artillería o la aviación y mover las armas necesarias en posición. Para cuando las fuerzas rusas están preparadas para el contraataque, las baterías HIMARS ya se han ido. De ahí su frustración.

En el caso de la munición merodeadora, sin embargo, el arma ya está en el aire. Si localiza un blanco, un operador no tiene más que ordenar el ataque, como se puede ver en el vídeo bajo estas líneas:

El dron utilizado por las tropas rusas para destruir este camión remolcando una pieza de artillería ucraniana es un Lancet-3 modificado, equipado con un explosivo de cinco kilos y una autonomía de una hora.

Serias limitaciones

Según el analista del Centro de Análisis Naval (CNA) experto en drones rusos Samuel Bendett, el ministro de Defensa ruso Serguéi Shoigú declaró recientemente que el principal objetivo ruso en estos momentos es eliminar las armas de misiles y artillería de largo alcance de Ucrania. Para conseguirlo, dice Bendett, la única manera es utilizar estos drones kamikaze.

Otra cosa es que puedan poner en práctica este plan 'kamikaze'. Está por ver si los drones de ataque rusos como el Lancet-3 son capaces de cumplir su cometido o si, como se ha demostrado en incontables ocasiones durante este conflicto, son otra chapuza más de la industria militar rusa.

Además, según Bendett, no parece que Rusia tenga las unidades necesarias de estas máquinas como para cubrir un vasto territorio durante el tiempo necesario como para eliminar una de estas baterías HIMARS de largo alcance. "El Ministerio de Defensa dijo que querían esa capacidad ayer, y estoy seguro de que la fábrica de Kaláshnikov está trabajando en overdrive ahora, pero Rusia necesita cientos de estos drones en el aire para tener un impacto contra las fuerzas ucranianas", asegura el experto militar, que también es asesor del ‘think tank’ Centro para la Nueva Seguridad Americana (CNAS en sus siglas en inglés). Además, Kaláshnikov lo tiene muy difícil por culpa del bloqueo occidental que limita seriamente la producción industrial militar rusa.

Quizás los iraníes puedan echar una mano con sus drones. Es más que dudoso, sin embargo. Por el momento y afortunadamente, la batalla contra los HIMARS americanos — que además siguen subiendo en número — parece perdida por ahora. Es un motivo para tener un poco de optimismo. Aunque Putin sigue su conquista centímetro a centímetro, pagando un altísimo coste en vidas y maquinaria militar, hay indicadores de que Rusia parece abocada a un lento e inexorable colapso de sus sistemas militares. Y todo gracias en buena parte a estas baterías de largo alcance americanas y el resto del apoyo occidental.

Rusia está desesperada con los nuevos misiles americanos HIMARS, que los ucranianos están usando hábilmente para aniquilar incontables almacenes e infraestructuras imprescindibles para la logística de las tropas de Vladimir Putin. Un Ejército sobrepasado por su falta de experiencia y el lamentable estado de una tecnología militar incapaz de destruir las baterías de largo alcance americanas, que se mueven rápidamente después de disparar para evitar convertirse en blancos.

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