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Calor extremo: sin solución tecnológica a la vista
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No tenemos solución al calor extremo

Calor extremo: sin solución tecnológica a la vista

Las temperaturas seguirán en aumento y el 40% de la población mundial no podrá soportarlas en pocos años, pero nadie está trabajando en tecnologías que nos permitan sobrevivir en un escenario que parece inevitable

Foto: Fotograma de la película Dune y los 'destiltrajes' que permiten sobrevivir en el desierto (HBO Max).
Fotograma de la película Dune y los 'destiltrajes' que permiten sobrevivir en el desierto (HBO Max).

Disfrutad del verano más fresco del resto de vuestras vidas, porque el aumento de las temperaturas a nivel global no va a parar. Los datos empíricos son inequívocos y los expertos dicen que las altas temperaturas del mes de julio serán consideradas un fresco día de primavera en sólo unas décadas. O antes. Y mientras algunos gobiernos, empresas y científicos siguen trabajando contra reloj para reducir la huella de CO2, nadie parece estar trabajando en la tecnología que nos permita sobrevivir lo que ya parece inevitable.

Foto: Los nuevos canales chinos convertirán un terreno equivalente a la extensión de Chile en cultivable.

Sin soluciones globales…

Hay propuestas de geoingeniería para enfriar la Tierra, sí, pero todavía son soluciones teóricas sin inversión ni desarrollo real, muy lejos de convertirse en una posible solución. A nivel regional, la manipulación del clima de China o Arabia Saudí tiene a la comunidad científica en contra. Sus consecuencias planetarias son imprevisibles y podrían dejarnos aún peor de lo que estamos.

placeholder Gráfico de la evolución de la anomalía de la temperatura en comparación con la media de 1951 a 1980 (NASA Earth Observatory)
Gráfico de la evolución de la anomalía de la temperatura en comparación con la media de 1951 a 1980 (NASA Earth Observatory)

También existen soluciones para garantizar la producción optimizada de alimentos independientemente de la temperatura exterior — como las granjas verticales, o la proteína, como las piscifactorías, los insectos o incluso la carne cultivada — pero no a la escala necesaria para evitar una hambruna internacional.

Tampoco tenemos ninguna tecnología práctica que haga soportable el calor para los humanos con un coste energético mínimo. El último informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático estima que “alrededor de 3.300 a 3.600 millones de personas son muy vulnerables al cambio climático debido a la ubicación y las circunstancias en las que viven”.

placeholder Granja vertical con un uso mínimo de agua en Colorado, Estados Unidos (Reuters)
Granja vertical con un uso mínimo de agua en Colorado, Estados Unidos (Reuters)

…ni locales…

A nivel arquitectónico, la mayoría de países está haciendo poca cosa para que las casas puedan mantener una temperatura sin recurrir al gasto eléctrico brutal del aire acondicionado. Los estándares en España, por ejemplo, son de risa incluso cuando se siguen, que es la excepción. Parece que ni a promotores ni constructores ni políticos — y tampoco a las eléctricas y gasísticas — les interesa construir casas realmente eficientes o que puedan mantenerse en un rango de temperatura aceptable durante todo el año con un gasto energético nulo o mínimo. Pero ni los estándares más estrictos podrán compensar las temperaturas que parece vamos a sufrir en unas décadas y la mayoría de soluciones tradicionales — que han funcionado para regular la temperatura en casas antiguas durante siglos — dejarán también de ser efectivas. Más allá de mover todas las ciudades bajo tierra, poco podremos hacer.

placeholder Casa en una cueva en Turquía (Kayak)
Casa en una cueva en Turquía (Kayak)

Si realmente nos estamos deslizando inevitablemente hacia un mundo desertificado en latitudes hasta ahora impensables, es necesario que comencemos a imaginar cómo podemos aprender a sobrevivir. Suena a película de ciencia ficción distópica, pero ¿de verdad puede el ser humano permitirse no prepararse para lo peor cuando parece que lo peor puede realmente pasar. Lo razonable, ya que aparentemente ya hemos fallado en evitar este escenario, es empezar a pensar en tecnologías ahora imposibles que nos permitan seguir viviendo en este nuevo Arrakis, el planeta desierto de la novela de Frank Herbert, Dune.

…ni personales

Herbert describió uno de los métodos usados por los nativos de ese planeta para sobrevivir, los ‘destiltrajes’, unos monos diseñados para reciclar cada milímetro cúbico de humedad desperdiciado ahora por el cuerpo humano, capturando el agua del sudor, orina, excrementos, la respiración y hasta la menstruación femenina para mantener a su usuario hidratado y fresco. El autor los describe así:

"Desde luego", dijo Kynes. Palpó bajo la túnica en busca de los sellos de los hombros y habló mientras examinaba el traje. "Es básicamente un microsandwich, un filtro y sistema de intercambio de calor de alta eficiencia". Ajustó los sellos de los hombros. "La capa de contacto con la piel es porosa. La transpiración pasa a través de ella, habiendo enfriado el cuerpo... un proceso de evaporación casi normal. Las siguientes dos capas..." Kynes apretó el ajuste del pecho,"...incluyen filamentos de intercambio de calor y precipitadores de sal. La sal se recupera".

placeholder Destiltraje en la película de Dune de Dennis Villeneuve. (HBO Max)
Destiltraje en la película de Dune de Dennis Villeneuve. (HBO Max)

Todo esto — como el resto de posibles soluciones al calor extremo — es ciencia ficción pura y dura, pero no imposible físicamente. Requiere de nuevos materiales y desarrollos más allá de cualquier tecnología actual. La máquina que recicla aguas fecales pagada por la fundación de Bill Gates, por ejemplo, tiene el tamaño de un contenedor de mercancías marítimo. Imaginad el trabajo necesario para reducir una máquina potabilizadora de esa magnitud a un traje ligero que además captura la humedad del sudor y la respiración y, a la vez, mantiene a su usuario refrigerado en una temperatura ambiental de 45 grados centígrados. Y sin baterías, sólo usando la energía generada por el movimiento,

¿Cuál es el plan B?

Es deprimente observar qué no tenemos una solución a ninguna de las necesidades que inevitablemente tendremos si al final se cumplen las predicciones de los modelos producidos por los científicos usando las supercomputadoras más potentes del planeta. Después de años de avisos, parece que el infierno está llamando a nuestra puerta, con temperaturas nunca registradas en muchos lugares del planeta.

Pero nadie está preparando el plan B. Lo estamos fiando todo al plan A, el de la reducción de emisiones que, aunque obviamente necesario, ni se está cumpliendo globalmente ni parece que podrá compensar el daño ya realizado. Y aunque consiguieramos tecnología que nos permitiera sobrevivir las altas temperaturas, todavía quedan los fenómenos meteorológicos extremos que son cada vez más violentos y frecuentes. O la migración de insectos y enfermedades tropicales a nuevas latitudes.

placeholder La vida es un carnaval hasta que se convierte en una película de ciencia ficción distópica. Fotograma de Mad Max Fury Road. (Warner Bros.)
La vida es un carnaval hasta que se convierte en una película de ciencia ficción distópica. Fotograma de Mad Max Fury Road. (Warner Bros.)

Queda una esperanza: el ser humano siempre se las ha ingeniado para salir de los agujeros más profundos, como la crisis alimenticia malthusiana que la tecnología agrícola evitó. Quizás el ingenio humano nos sirva para salir de este nuevo hoyo en que nos han metido petroleras, ecologistas antinucleares y la ambición desmedida del ese mismo ser humano que ahora publica tuits quejándose del calor extremo en lugares tan exóticos como Edinburgo. O quizás este abismo es realmente inevitable y nos asomamos finalmente al Gran Filtro que acaba con la mayoría de civilizaciones en el universo.

Disfrutad del verano más fresco del resto de vuestras vidas, porque el aumento de las temperaturas a nivel global no va a parar. Los datos empíricos son inequívocos y los expertos dicen que las altas temperaturas del mes de julio serán consideradas un fresco día de primavera en sólo unas décadas. O antes. Y mientras algunos gobiernos, empresas y científicos siguen trabajando contra reloj para reducir la huella de CO2, nadie parece estar trabajando en la tecnología que nos permita sobrevivir lo que ya parece inevitable.

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