Es noticia
Menú
El MIT y otras instituciones científicas también castigan a Rusia
  1. Tecnología
  2. Novaceno
La ciencia reacciona a la guerra

El MIT y otras instituciones científicas también castigan a Rusia

Desde que se produjera la invasión de Ucrania varias instituciones de prestigio internacional como el CERN o el MIT han dado la espalda a la ciencia rusa, otras como ITER se mantienen neutrales

Foto: El gran colisionador de hadrones del CERN. (CERN)
El gran colisionador de hadrones del CERN. (CERN)

Se cumplen dos semanas de la invasión a Ucrania y las sanciones a Rusia no paran de llegar según se van recrudeciendo los ataques. La comunidad científica no es ajena a esta situación e instituciones tan prestigiosas como el CERN o el MIT ya han anunciado que cortan lazos con sus colegas rusos mientras la escalada bélica se mantenga. Sin embargo hay otras, como la Unión Astronómica Internacional o el ITER, que prefieren mantenerse neutrales.

Foto: Uno de los centros de control de US Cyber Command. (US Cyber Command)

El CERN (la Organización Europea para la Investigación Nuclear) ha suspendido sus colaboraciones científicas con Rusia, según han afirmado sus responsables en un comunicado de prensa emitido este martes. En ese mismo comunicado, el organismo europeo también ofrecía apoyo a las iniciativas científicas ucranianas y condenaba "en los términos más enérgicos la invasión militar de Ucrania por parte de la Federación Rusa".

Este organismo lleva siendo un ejemplo de colaboración científica desde su creación en 1954. Más de 600 institutos y universidades de todo el mundo tienen acceso a sus avanzados laboratorios de física, como el gran colisionador de hadrones. El CERN cuenta en la actualidad con 23 países miembros, entre los que se encuentra España, y 10 países que tienen el estatus de miembros asociados, como Ucrania.

placeholder El Solenoide Compacto de Muones del CERN. (CERN)
El Solenoide Compacto de Muones del CERN. (CERN)

También hay una serie de estados que tienen estatus de observadores, entre ellos están Japón, EE.UU y, hasta hace dos días, Rusia. Los representantes de los 23 Estados miembros decidieron suspender su estatus de observador y prohibir a los representantes rusos la capacidad de auditar las deliberaciones del consejo. El organismo sin embargo ha mantenido a los más de 1.000 científicos rusos que trabajan con el CERN, un 8% de los usuarios internacionales, pero ha advertido que dependiendo de cómo evolucione la situación en ucrania "está dispuesto a tomar nuevas medidas".

Según comenta para el Wall Street Journal David Miller, un físico de la Universidad de Chicago que lleva trabajando en el CERN desde 2003, esta medida "envía un mensaje bastante serio". "Los saca de la mesa para cualquier tipo de participación y orientación legítima en el CERN", asegura.

Mientras que John Ellis, físico teórico del King's College de Londres que colabora con el CERN y que trabajó allí durante 40 años, sostiene para la revista Science que nunca se había tomado una decisión así ni cuando los rusos invadieron Checoslovaquia o Afganistán a finales del siglo pasado. "Uno de los lemas del CERN es 'ciencia para la paz”, dice Ellis. "Mi actitud personal es que deberíamos esforzarnos por mantener esa colaboración, si es políticamente posible".

Foto: Elon Musk camina frente la imagen de un Tesla fabricado en China. (Reuters)

Otras voces dentro de la comunidad científica son más tajantes. “Es importante ser coherentes con nuestra política hacia Rusia, que consiste en aislarla y castigarla. Si hubiera científicos de alto nivel en posición de influir en la toma de decisiones, me sentiría más cómoda argumentando a favor de mantener los lazos", asegura Cathleen Campbell también para Science. Campbell fue presidenta de CRDF Global, una ONG independiente que trabaja para la no proliferación de armas nucleares y biológicas en la antigua Unión Soviética.

El MIT (Massachusetts Institute of Technology) no ha tardado tanto en cortar lazos con la ciencia rusa. Un día después de la invasión de Ucrania, el pasado 25 de febrero, anunció su desvinculación del ​​Skolkovo Institute of Science and Technology (Skoltech), una universidad y centro de investigación en lengua inglesa situado a las afueras de Moscú y que el MIT iba a fundar junto al gobierno ruso a cambio de 300 millones de dólares (unos 270 millones de euros).

Foto: Una ilustración conceptual de la propuesta de Quaise (Quaise)

La Unión Europea, además de aplicar sanciones financieras sin precedentes, también ha suspendido acuerdos científicos con Rusia como la iniciativa Horizonte Europa, un programa con un presupuesto de 95.517 millones de euros que busca financiar proyectos de investigación e innovación en nuestro continente. También algunos institutos de investigación públicos, como los de Alemania, Francia, Italia o Países Bajos han suspendido toda colaboración científica con instituciones estatales y empresas en Rusia.

Sin embargo, no toda la comunidad científica está de acuerdo con cortar los vínculos con la ciencia rusa de manera radical. La asociación de universidades británicas ‘Universities UK’ no quiere un boicot general y sugiere a sus 140 universidades asociadas que revisen los acuerdos de colaboración con Rusia individualmente. Algo que parece en línea con lo que proponen también los rectores de las universidades alemanas que animan a mantener las líneas abiertas con los científicos rusos, sobre todo cuando hay muchos que se han manifestado en contra de la guerra.

placeholder La columna central del tokamak en el pozo del reactor ITER
La columna central del tokamak en el pozo del reactor ITER

El proyecto de reactor de fusión internacional, ITER, detenido ahora por orden de la Agencia de Seguridad Nuclear Francesa, tampoco ha querido cortar lazos con los rusos. Su portavoz, Laban Coblentz, comenta para Science que "el ITER es un hijo de la Guerra Fría y está deliberadamente no alineado".

Por su parte, la Unión Astronómica Internacional (IAU), ha rechazado la petición de los astrónomos ucranianos de prohibir la participación rusa en la IAU. Su presidente, Debra Elmegreen, escribió una carta dirigida al presidente de la Asociación Ucraniana de Astrónomos en la que sostenía que la expulsión “sería hacer una declaración política, que la UIA no puede hacer […] La UAI se fundó justo después de la Primera Guerra Mundial para unir a los colegas, así que no queremos separarlos decidiendo a quién apoyar en función de lo que hacen sus gobiernos".

Se cumplen dos semanas de la invasión a Ucrania y las sanciones a Rusia no paran de llegar según se van recrudeciendo los ataques. La comunidad científica no es ajena a esta situación e instituciones tan prestigiosas como el CERN o el MIT ya han anunciado que cortan lazos con sus colegas rusos mientras la escalada bélica se mantenga. Sin embargo hay otras, como la Unión Astronómica Internacional o el ITER, que prefieren mantenerse neutrales.

Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) Investigación
El redactor recomienda