El delirio de los coches voladores alcanza máximos históricos
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Nuevos niveles del absurdo

El delirio de los coches voladores alcanza máximos históricos

Los coches voladores son reemplazos absurdos de los helicópteros que no llegarán a ningún sitio, pero el Zeva se lleva la palma en esta delirante carrera hacia un futuro que no existe

Foto: El platillo volante de Zeva es el máximo delirio de los coches voladores. (Zeva)
El platillo volante de Zeva es el máximo delirio de los coches voladores. (Zeva)

Los coches voladores siguen siendo el mayor timo del siglo XXI y esta especie de OVNI desarrollado por Zeva para que vueles como Superman lo demuestra. Es un auténtico delirio que pretenden vender como taxi personal para una persona o un vehículo para transporte de soldados que quieran servir en las prácticas de tiro al plato del enemigo.

Foto: foto  La Tierra podría tener anillos de chatarra orbitando a su alrededor. (Cosmos: Possible Worlds)

Sería perfecto para realizar carreras (suicidas). Me los puedo imaginar volando por circuitos aéreos marcados con balizas flotantes y llenos de obstáculos. Sería un espectáculo televisivo perfecto, si son capaces de evitar los (inevitables) muertos. El Jetson One, del que ya hablé en estas páginas, tiene bastante más sentido como vehículo de carreras aéreas o recreativo.

placeholder Los platillos volantes serán excelentes para que los enemigos practiquen el tiro al plato. (Zeva)
Los platillos volantes serán excelentes para que los enemigos practiquen el tiro al plato. (Zeva)

¿Platillo volador o ataúd galleta?

El Zeva Aero mide 2,4 metros de diámetro, pesa 317 kilogramos y está fabricado en fibra de carbono. Dentro hay espacio para varios paquetes de baterías de 25 kWh separadas en cajas de doble pared de carbono. Dice la compañía que “monitorizarán” la temperatura y los gases tóxicos que pudieran producirse “en caso de fuego en la batería”.

placeholder A ver quién tiene narices de volar en esto. (Zeva)
A ver quién tiene narices de volar en esto. (Zeva)

En medio de estos paquetes nada sospechosos, el piloto suicida volaría tumbado con su cuerpo contra el interior de la aeronave. Imaginamos que un tercero tendrá que cerrar la cápsula detrás de ti antes de irse a escribir tu esquela. La idea cobra tintes de broma (no lo es) cuando te cuentan lo que se las ha ocurrido para que la gente despegue desde edificios.

placeholder Otra vuelta de tuerca al delirio: aterrizaje y despegue desde edificios. (Zeva)
Otra vuelta de tuerca al delirio: aterrizaje y despegue desde edificios. (Zeva)

El vehículo despegará y aterrizará —dice Zeva— verticalmente usando sus cuatro rotores dobles, con una transición a vuelo horizontal que dura 20 segundos. La velocidad de desplazamiento, afirma la compañía, es de 257 kilómetros por hora. La autonomía: 80 kilómetros, aunque con este tamaño y peso, parece bastante imposible que pueda mantener la velocidad punta.

placeholder Vista del platillo volante en posición de despegue. (Zeva)
Vista del platillo volante en posición de despegue. (Zeva)

Como otras aeronaves en forma de platillo experimentales, todo el cuerpo haría de superficie de vuelo. La fuerza aérea norteamericana ya lo intentó en su día y dejó el proyecto por inútil.

Un sueño de lunáticos

Tan inútil como será el Zeva y el resto de vehículos voladores que quieren revolucionar el transporte, pero que se quedarán en reemplazos de helicópteros para llevar a gente forrada de plataformas en ciudades hasta los aeropuertos sin pasar por el tráfico rodado.

Estos vehículos de transporte personal voladores ya son un peligro en formatos más tradicionales. Y, aun así, se estrellan en pruebas con una facilidad tan pasmosa como su falta de autonomía o el ruido ensordecedor que producen.

El Hoversurf Scorpion, por ejemplo, se estrelló desde 30 metros de altura. El piloto salió ileso en aquella ocasión, pero, si hubiera usado el Zeva, hubiera quedado hecho una hamburguesa muy hecha (gracias al impacto, la posibilidad de que las baterías estallen en una bola de fuego hubiera sido bastante alta).

Por ahora no hay que temer que esta idea de bombero tome vuelo. Los aprendices de Profesor Bacterio que la están desarrollando para vender a suicidas potenciales y al Ejército americano, por ahora solo han volado maquetas. A mí, si alguien quiere volar en esta sandez, mientras lo haga sobre una pista vacía, me da absolutamente igual que acabe como un Whopper.

Stephen Tibbits —el genio detrás de esta máquina infernal y CEO de Zeva— dice que están viendo mucho interés en países como Indonesia, donde hay 17.000 islas, donde no hay infraestructura para montar aeropuertos y la gente quiere moverse entre ellas. Las lanchas motoras les deben haber dejado de funcionar. Se pongan como se pongan, alas o platillos, los coches voladores siguen sin ser el futuro.

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