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La sonda que chocará contra un asteroide provocando resultados imprevisibles
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La sonda que chocará contra un asteroide provocando resultados imprevisibles

Una simulación de la misión DART, una sonda que viajará hasta un asteroide y chocará con él para cambiar su órbita, demuestra que las consecuencias de ese impacto pueden ponerlo a girar fuera de control

Foto: La misión DART quiere chocar contra un asteroide para cambiar su trayectoria. (NASA)
La misión DART quiere chocar contra un asteroide para cambiar su trayectoria. (NASA)

Esta misma madrugada, a la 1:14 hora peninsular, la nave espacial DART colisionará con el asteroide Dimorphos para intentar desviarlo de su órbita. Esta misión pretende probar un sistema de defensa contra asteroides que puedan representar una potencial amenaza de colisión con la Tierra. Sin embargo, a pesar de los cálculos de los ingenieros de la NASA y la ESA no queda claro qué pasará una vez suceda la colisión. Investigadores estadounidenses han creado un modelo predictivo del choque que ha arrojado un resultado inquietante: tras el impacto, el objeto "podría empezar a tambalearse y entrar en un estado caótico" de consecuencias imprevisibles.

Foto: Ilustración de un concepto de interceptor hipersónico lanzado desde un buque de la armada norteamericana. (Raytheon)

Si tenemos en cuenta que cada en año una media de 19 asteroides pasan relativamente cerca de la Tierra, no es de extrañar que a lo largo de nuestra historia hayamos recibido el impacto de varios de ellos con resultados diferentes. La mayoría han sido pequeños meteoritos que se han desintegrado en su paso por nuestra atmósfera, pero otros fueron enormes y letales como el que acabó con los dinosaurios. Uno de los últimos sustos nos lo hemos llevado con el meteorito Chelyabinsk, que explotó en 2013 en el cielo ruso causando ciento de heridos y millones de euros en gastos materiales. Es cuestión de tiempo, pueden ser décadas, que un asteroide de esas características vuelva a impactar de nuevo en nuestro planeta y los científicos ya han dicho que con la tecnología que tenemos hoy en día no nos alcanza para defendernos. Por eso la NASA se ha embarcado en la misión DART (test de redirección del asteroide doble, en español). "Estamos haciendo esto para tener la capacidad de prevenir un desastre natural verdaderamente catastrófico", asegura Tom Statler, investigador del programa DART de la NASA.

placeholder USA9524. WASHINGTON (DC, EEUU), 25 08 2022.- Ilustración cedida por la NASA donde se aprecia de la nave espacial DART y el LICIACube de la Agencia Espacial Italiana (ASI) antes del impacto en el sistema binario Didymos. La nave de la Prueba de redireccionamiento del asteroide doble (DART), el primer test en el mundo que pone a prueba una tecnología para defender a la Tierra de posibles peligros de asteroides o cometas, impactará con su objetivo el próximo 26 de septiembre. EFE NASA Johns Hopkins APL Steve Gribben  SOLO USO EDITORIAL  NO VENTAS  SOLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA  CRÉDITO OBLIGATORIO
USA9524. WASHINGTON (DC, EEUU), 25 08 2022.- Ilustración cedida por la NASA donde se aprecia de la nave espacial DART y el LICIACube de la Agencia Espacial Italiana (ASI) antes del impacto en el sistema binario Didymos. La nave de la Prueba de redireccionamiento del asteroide doble (DART), el primer test en el mundo que pone a prueba una tecnología para defender a la Tierra de posibles peligros de asteroides o cometas, impactará con su objetivo el próximo 26 de septiembre. EFE NASA Johns Hopkins APL Steve Gribben SOLO USO EDITORIAL NO VENTAS SOLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA CRÉDITO OBLIGATORIO

La misión DART tiene como objetivo comprobar qué sucede cuando lanzamos un objeto para impactar con un asteroide e intentar cambiar su trayectoria. Para eso la agencia americana ha puesto sus ojos en Dimorphos, un pequeño asteroide de unos 160 metros diámetro que órbita al rededor de otro asteroide más grande, el Didymos.

Este sistema binario es un NEO, un Objeto Cercano a la Tierra de los que la NASA considera una potencial amenaza. La sonda espacial DART, que es del tamaño de un coche y tiene un peso de media tonelada, chocará contra Diphormos a una velocidad de 6,5 kilómetros por segundo.

placeholder Esquema de la nave DART (NASA)
Esquema de la nave DART (NASA)

Evidentemente el impacto de un objeto del tamaño de un coche contra otro, más o menos del de un pequeño estadio de fútbol, no va a cambiar dramáticamente su órbita. Diphormos tarda casi 12 horas en rodear Didymos y el impacto solo lo movería unos pocos minutos de su órbita, pero la agencia americana cree que haciéndolo a la distancia suficiente un choque así sería suficiente para desviar a un asteroide que pudiera alcanzar la Tierra.

A pesar de que el cambio de trayectoria después del impacto está de sobra estudiado, un artículo, publicado en la revista Ícarus por investigadores de la Universidad de Meryland, en los Estados Unidos, arroja luz sobre cómo afectará este evento al propio objeto.

Qué pasará tras el impacto

El modelo creado por los investigadores indica que, cuando la DART se estrelle contra Dimorphos lo hará con una energía comparable a la explosión de tres toneladas de TNT. Sería, asegura Statler, como si un carro de golf que viaja a 24.000 kilómetros por hora se estrellara contra el lateral de un estadio de fútbol. El efecto de este impacto, afirman los científicos, no será inmediato, pero a los pocos días empezaran a apreciarse los cambios.

Primero, dicen los investigadores, Dimorphos empezará a tambalearse muy ligeramente. Luego ese bamboleo se irá haciendo más pronunciado debido a que el impulso del impacto ha desequilibrado su rotación y a que en el espacio no hay fricción que lo haga detenerse.

Llegará a un punto, pasadas unas semanas, que empezará a oscilar alrededor de sus ejes fuera de control en un estado de giro caótico. En las previsiones más extremas, el acoplamiento de marea —lo que hace por ejemplo que la Luna siempre ofrezca una misma cara a la Tierra—entre Dimorphos y Didymos podría romperse y aquél empezaría a girar "patas arriba", dice Harrison F. Agrusa, otro de los autores del estudio. El asteroide empezará a girar hacia delante, hacia atrás y se podrán ver sus lados ocultos.

Los distintos escenarios que se pueden desencadenar dependerán de varios factores. Por un lado de la forma exacta del asteroide, si es más largo que redondo —que es lo que sucede con Dimorphos según las observaciones de los científicos— tiene más probabilidad de girar de manera más caótica. También influye el lugar exacto del impacto, cuanto más alejado de su eje central más descontrolado girará.

Los investigadores afirman que en la mayoría de los escenarios estudiados, Dimorphos sufrirá en cuestión de semanas fuertes oscilaciones de un lado a otro o dando vueltas en muchas direcciones. Aunque la única manera de saberlo a ciencia cierta será gracias a la misión Hera de la ESA, que llegará al asteroide cinco años después del impacto.

placeholder Ilustración de la sonda DART. (NASA)
Ilustración de la sonda DART. (NASA)

Hera también tiene como objetivo poner dos pequeños satélites en la superficie de Dimorphos, aunque si los investigadores de la Universidad de Meryland tienen razón, las van a pasar canutas para posar sus patas en un objeto que no para de girar de manera impredecible. "Aterrizar en un cuerpo tan pequeño es siempre difícil", afirma Patrick Michel, del Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) francés, uno de los responsables de la misión Hera y coautor con Agrusa del artículo. "Pero [esto] no lo hace más fácil".

A pesar de que este nuevo descubrimiento no va a afectar a la misión DART ni deja entrever ningún peligro para nuestro Planeta, sí demuestra que el estado de giro de los asteroides podría afectar a sus trayectorias. "No es tan sencillo como estrellar una nave espacial contra un asteroide", afirma el astrónomo Paul Wiegert, de la Universidad de Western Ontario. "Hay mucha física que hay que entender".

Esta misma madrugada, a la 1:14 hora peninsular, la nave espacial DART colisionará con el asteroide Dimorphos para intentar desviarlo de su órbita. Esta misión pretende probar un sistema de defensa contra asteroides que puedan representar una potencial amenaza de colisión con la Tierra. Sin embargo, a pesar de los cálculos de los ingenieros de la NASA y la ESA no queda claro qué pasará una vez suceda la colisión. Investigadores estadounidenses han creado un modelo predictivo del choque que ha arrojado un resultado inquietante: tras el impacto, el objeto "podría empezar a tambalearse y entrar en un estado caótico" de consecuencias imprevisibles.

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