Elon Musk y el Tesla del futuro
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Teorema de Pininfarina

Elon Musk y el Tesla del futuro

Tesla tiene coches eléctricos excelentes, pero —a excepción del Cybertruck— su diseño es blandorro y sin personalidad. Debería hacer cosas como el Teorema de Pininfarina

placeholder Foto: Vista lateral del Teorema. (Pininfarina)
Vista lateral del Teorema. (Pininfarina)

Este coche se llama Teorema, pero debería llamarse Tesla Cybercar y Elon Musk debería construirlo cuanto antes. Creado por el legendario estudio de diseño Pininfarina, este teórico Cybercar sería el vehículo perfecto para inaugurar una nueva era en la compañía californiana que, a excepción del Tesla Cybertruck, no tiene personalidad alguna.

Foto: Conocer nuestra salud inmunitaria puede ayudarnos a prevenir enfermedades. (EFE)

El problema no sólo es de Tesla. El Teorema es un recordatorio de lo aburridos y vacíos de personalidad que son la mayoría de los coches actuales. El carro de Pininfarina es realmente digno de Blade Runner pero, aún más importante y según sus creadores, responde al reto de crear desde cero y sin hipotécas un coche 100% eléctrico y 100% autónomo (aunque para eso todavía quede) en el que te puedas echar la siesta mientras te vas a Cádiz de vacaciones. En vez de adaptar los diseños actuales a lo nuevo, el Teorema sintetiza lo nuevo en una propuesta que no está anclada en el pasado.

No sé si lo han conseguido este objetivo, pero por lo menos están pensando en ello. Lo que sí consigue el Teorema es que te des cuenta de lo 'blandorro' que es el panorama del diseño industrial del siglo XXI y lo mucho que Musk necesita romper con su propio pasado (algo que ya hizo su Cybertruck, por otra parte).

¿Deben los coches tener puertas?

Pininfarina dice que su forma —diseñada en un entorno de realidad virtual— está optimizada para ofrecer el máximo espacio interior sin comprometer la eficiencia aerodinámica del vehículo, ni convertirlo en un minivan o, peor, en uno de los lamentables "todoterrenos" que solo corren por carreteras de asfalto.

placeholder Flujo de aire del Teorema. (Pininfarina)
Flujo de aire del Teorema. (Pininfarina)

Los asientos se organizan en torno un eje central que hace de pasillo, como si fuera un avión. Y no, el Teorema no tiene puertas. El techo se levanta y el pasajero entra de pie, por el maletero, en la parte de atrás, pero sin contorsionarse. Entra de pie y se sienta cómodamente, como si lo hiciera en el salón de su casa.

placeholder Interior del Teorema. (Pininfarina)
Interior del Teorema. (Pininfarina)

El coche tiene tres modos. En modo autónomo, afirman los diseñadores, el coche conduciría por su cuenta y los pasajeros tendrían el suficiente espacio entre ellos para aislarse del resto o incluso dormir. En el modo de conducción, la experiencia sería como la de un coche convencional actual. Y en el modo de descanso, los asientos se transforman y el interior se convierte en una especie de minisalita de estar.

placeholder Los asientos pueden extenderse totalmente como una cama. (Pininfarina)
Los asientos pueden extenderse totalmente como una cama. (Pininfarina)

El campo de visión de los pasajeros está totalmente rodeado por cristal inteligente que muestra información de realidad aumentada sobre lo que rodea al coche durante el trayecto.

placeholder A este coche se entra como un ser humano, de pie. (Pininfarina)
A este coche se entra como un ser humano, de pie. (Pininfarina)

A mí me parece fantástico y auténticamente futurista, no solo visual sino funcionalmente hablando. A otros no les parecerá tanto pero, al final, lo cierto es que el Teorema es un ejercicio de diseño de un coche del futuro llevado hasta las últimas consecuencias y el resultado es algo notablemente diferente a lo que estamos acostumbrados. Eso, aparte de la idea de echarte una siesta mientras vas camino de Vejer, ya es razón para celebrar

La homogeneización de la existencia y el diseño

Ahora mismo, y desde hace un par de décadas, vivimos sumergidos en un estanque de pasteurización y homogeneización que afecta a todo lo que nos rodea. Lo que vemos, lo que comemos, lo que pensamos, lo que decimos y lo que consumimos. Y el diseño industrial refleja esa homogeneización. Desde restaurantes de moda hasta nuestros teléfonos móviles pasando por electrodomésticos y los coches que ahora nos ocupan, todo es igual y nada tiene personalidad.

placeholder Vista superior del Teorema. (Pininfarina)
Vista superior del Teorema. (Pininfarina)

Estamos en 2021, pero esto no era el futuro que nos vendieron en el siglo pasado. Tenía más de futuro un exprimidor de zumo Braun diseñado por Dieter Rams en los 70 que el 99% de los vehículos y 'gadgets' que inundan nuestra existencia ahora mismo. Ese futuro que anunciaban Dieter Rams, Pininfarina, Giugiaro y otros grandes diseñadores del siglo XX, no era nada como este aburrido y uniforme presente que nos ocupa.

placeholder El techo se levanta para poder entra de pie. (Pininfarina)
El techo se levanta para poder entra de pie. (Pininfarina)

Sí, siempre ha habido modas de diseño en todo. En los coches también, con elementos comunes y tendencias que influyeron a casi todos los fabricantes. Pero, hasta hace dos o tres décadas, era fácil identificar un vehículo sin tener que mirar la marca. Los buenos diseños eran tan distintivos, tenían tanta personalidad, que no solo podías reconocer marcas específicas mirando una silueta en la distancia, sino también modelos concretos.

Tesla necesita un Giugiaro o un Pininfarina

Quizás sea porque ahora hay un miedo tremendo a ofender con todo. O lo que es lo mismo, una tendencia a intentar contentar a todo el mundo, movida por departamentos de marketing, focus groups y ejércitos de burócratas sin visión creativa que tienen que justificar el sueldo. Pasa también en la televisión, el cine, la música y cualquier industria.

placeholder Detalle del asiento del Teorema. (Pininfarina)
Detalle del asiento del Teorema. (Pininfarina)

El hecho es que hoy, hasta iconos del diseño automovilístico como Ferrari y Porsche han perdido su personalidad. Lo más excitante que me he encontrado en la calle, aunque sea el coche del Inspector Closeau, es el pedestre Citroën Ami. Citroën, una marca que en su día también tuvo una personalidad increíble —desde el dos caballos hasta el icónico Tiburón— ha creado un coche utilitario con una identidad inconfundible y un diseño que obedece exactamente a su función.

Quizás también haya falta de fuerzas individuales con una visión clara, como la que tenía un Steve Jobs o un Gianni Agnelli o cualquiera de las personas que realmente se han atrevido a hacer algo diferente. Por eso me resulta extraño que Elon Musk no haya hecho lo mismo, quizás porque le falta esa sensibilidad.

placeholder Otra vista del Teorema. (Pininfarina)
Otra vista del Teorema. (Pininfarina)

Si hoy casi no puedes distinguir un BMW de un Mercedes, qué puedes esperar de Tesla, que nació sin personalidad alguna. A excepción del brillante Cybertruck —que levanta pasiones y odios a partes iguales— los Tesla siguen pareciendo clones de la idea blandengue de coche del futuro que tenía un fabricante coreano de finales de los 90.

placeholder Musk debería echarle narices al diseño de todos sus coches, como con el Cybertruck. (Pininfarina)
Musk debería echarle narices al diseño de todos sus coches, como con el Cybertruck. (Pininfarina)

Tecnológicamente, son cada vez mejores. Pero les sigue faltando una identidad concreta. Ahora, cuando el resto de la industria no hace más que copiarse a sí misma, puede que sea el momento de hacer algo realmente diferente. Del futuro. Quizás el Cybertruck sea su camino. O puede que Elon Musk deba coger el teléfono y llamar a Pininfarina, Italdesign o al propio Rams, que nunca ha diseñado un coche, pero nunca es tarde si la dicha es buena. Sobre todo si es capaz de convertir a Tesla en algo realmente único y no un clon de Hyundai.

Este Teorema de Pininfarina sería un buen comienzo para empezar a hablar.

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