La gafas de Apple podrán superar la capacidad del ojo humano en 2024
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Hacia el metaverso

La gafas de Apple podrán superar la capacidad del ojo humano en 2024

Corea del Sur está invirtiendo miles de millones en la creación de tecnología para meternos en el 'metaverso', engañando totalmente a nuestros ojos y cerebros

placeholder Foto: Un fotograma de Ready Player One, una versión cruda pero no descabellada del metaverso
Un fotograma de Ready Player One, una versión cruda pero no descabellada del metaverso

La creación del ‘metaverso’ se está acelerando exponencialmente, con multinacionales invirtiendo miles de millones de dólares en la creación de un universo paralelo al mundo físico, formado por mundos virtuales interconectados. Pero la tecnología clave que hará indistinguible ese universo virtual del real llegará en 2024 desde Corea del Sur. Y podremos llegar a verlas en las gafas de realidad virtual y aumentada de Apple o Facebook.

Foto: Un fotograma de Aliens donde se ven las cápsulas de hibernación (20TH CENTURY FOX / EVERETT)

Los sistemas de computación del metaverso — capaces de simular mundos virtuales en los que los seres humanos trabajen y socialicen como en la vida real — ya están en marcha. Compañías como BMW, por ejemplo, usan gemelos virtuales perfectos de sus fábricas en los que sus ingenieros pueden entrar para optimizar su diseño y ahorrar millones de euros.

Pero, aunque visualmente estas dimensiones digitales simulan el mundo físico, hay una barrera que nos impide creer que son tan reales como el mundo físico: las gafas de realidad virtual o aumentada. En la actualidad, no existe una tecnología que pueda engañar a nuestro cerebro. Los sistemas de proyección visual no tienen ni la resolución ni la velocidad necesarias para igualar la de nuestros ojos.

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Esta fabrica de BMW no es real pero ahorra millones a la compañía (BMW/Nvidia)

El gobierno y la industria surcoreana lo saben, igual que saben que el metaverso es la llave de la siguiente revolución industrial. Por eso acaban de anunciar la inversión de miles de millones en una nueva generación de micropantallas capaces de superar la capacidad de visión del ojo humano.

Estas pantallas serán la clave para que, en apenas tres años, las gafas de realidad virtual y realidad aumentada de Apple, Facebook o Microsoft ofrezcan una experiencia que el cerebro humano sea incapaz de distinguir del mundo real.

La siguiente generación

El programa más interesante — como apunta la publicación de la industria electrónica coreana The Elec — es el que va a coordinar APC Holdings. Su objetivo es poner en producción un chip OLED con una resolución de 4.000 puntos por pulgada. Mientras, la compañía LG ha anunciado una micro-pantalla llamada OLEDoS con un brillo máximo en exceso de 5.000 nits — la pantalla con más brillo en un teléfono móvil es una de Samsung de 889 nits — y una velocidad de refresco de 120Hz.

Estos números no obedecen a una hoja de especificaciones exacta del ojo humano. Esa hoja realmente no existe porque, primero, nuestra capacidad visual varía según los individuos. Y después, el ojo humano no funciona como el sensor de una cámara, ni el cerebro humano procesa la información como un procesador de señal digital.

Por ejemplo, la resolución en el centro del ojo — la fóvea — es muchísimo más alta que la de nuestra visión periférica. Otro ejemplo: la percepción del movimiento es más alta en la periferia que en la parte central del campo de visión. O la velocidad en la percibimos ese movimiento también varía dependiendo de qué estemos haciendo, cuáles sean las circunstancias o la naturaleza del movimiento. De hecho, el cerebro humano desecha información de forma automática o distorsiona la realidad dependiendo de lo que esté pasando: si te lanzan una pelota, el cerebro automáticamente amplia el tamaño de la pelota para que la puedas coger mejor.

En definitiva, el ojo y el cerebro es una maquinaria extremadamente compleja que además tiene una enorme capacidad de adaptación y mecanismos, como los movimiento sacádicos, que no se corresponden a ninguna tecnología digital.

placeholder Nadie sabe cómo serán las gafas de Apple, pero están destinadas a sustituir al iPhone (Martin Hajek/iDropnews)
Nadie sabe cómo serán las gafas de Apple, pero están destinadas a sustituir al iPhone (Martin Hajek/iDropnews)

Sin embargo, lo que sí sabemos es que las pantallas que están ahora mismo desarrollando en Corea del Sur — que en estos momentos tienen la tecnología más avanzada del mundo — puede cubrir perfectamente las necesidades de la visión humana. A 4.000 puntos por pulgada de resolución relativa, la fóvea será incapaz de distinguir los puntos de la pantalla aunque esté a un par de centímetros de distancia. En las gafas más avanzadas de Oculus, el ojo distingue perfectamente las celdas de la pantalla porque sólo tiene 538 ppi.

Del mismo modo, con un nivel de brillo máximo de 5.000 nits, el rango dinámico será lo suficientemente alto como para igualar la de un paisaje en un día soleado, algo que también permitirá usar estas pantallas en gafas de realidad aumentada en exteriores.

Hacia los interfaces cerebrales

La nueva tecnología también eliminará la necesidad de filtros de color, con lo que se reducirá aún más el tamaño, consumo y complejidad de estos chips, lo que repercutirá directamente en el tamaño de las gafas. Si queremos que estos dispositivos se conviertan en el nuevo teléfono inteligente — que es lo que dicen los expertos y el motivo por el que Apple, Facebook y Microsoft están apostando por ello — deberán ser casi tan ligeros, eficientes y cómodos como no llevar gafas.

Lógicamente, aunque sin duda sea la más importante, engañar al ojo es sólo una parte de la inmersión total en el metaverso. Quedan otros cuatro sentidos que engañar. El oído está cerca, gracias a tecnologías como el audio espacial Dolby Atmos. Para el tacto ya hay soluciones comerciales capaces de simularlo hasta cierto punto, aunque todavía están en su infancia. La tecnología para el gusto y el olfato, sin embargo, todavía son ciencia ficción, quizás porque no se consideran vitales.

La realidad es que, tecnológicamente, sólo estamos dando los primeros pasos para sumergirnos completamente en el metaverso. La gafas de realidad virtual o aumentada, el audio posicional o los trajes que permitan sentir son parches temporales antes del salto definitivo. Serán los gadgets que reinarán en las próximas dos décadas, antes de lograr una conexión bidireccional entre cerebro y máquina. Ése es el objetivo final: enlazar el metaverso directamente con nuestro cerebro sin tener que engañar a nuestras terminaciones nerviosas.

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