Los bolsos de lujo hechos con piel orgánica cultivada en laboratorio
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Creada con champiñones

Los bolsos de lujo hechos con piel orgánica cultivada en laboratorio

El reishi está formado por cadenas de micelio, la intrincada red de filamentos llamados hifas que forman el cuerpo de los champiñones y todos los hongos

placeholder Foto: El nuevo bolso Sylvania de Hermès, hecho con piel cultivada en laboratorio. (Hermès)
El nuevo bolso Sylvania de Hermès, hecho con piel cultivada en laboratorio. (Hermès)

Al tacto y a la vista, el nuevo bolso de la marca de moda de superlujo Hermès parece hecho de fina piel de vaca. Pero en realidad está fabricado con reishi, un material de última generación que no es sintético sino 100% orgánico. Es una sustancia fascinante, especialmente cuando conoces su origen.

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El reishi está formado por cadenas de micelio, la intrincada red de filamentos llamados hifas que forman el cuerpo de los champiñones y todos los hongos. Según MycoWorks —la compañía que lo hace— su proceso de fabricación crea una superficie que ofrece el mismo aspecto, dureza, durabilidad y flexibilidad que el más lujoso cuero de vaca.

La piel Reishi tiene propiedades de dureza y flexibilidad indistinguibles de la piel animal, según el fabricante. (MycoWorks)

Pero al contrario que el cuero tradicional, el reishi crece en una fábrica usando un método de cultivo propietario concebido por Phil Ross, que es lo que le dota de sus características únicas. Ross es un artista e inventor que llevaba dos décadas investigando cómo usar el micelio para construir cualquier cosa –desde muebles hasta casas–hasta que fundó su compañía junto con Sophia Wang y Eddie Pavlu en 2013.

MycoWorks, que ahora cuenta con inversores como la actriz Natalie Portman y el músico John Legend, lleva años desarrollando este producto cuasi mágico y sostenible. De hecho, su primera aplicación práctica ha sido este bolso de Hermès llamado Sylvania. El bolso en sí, según afirma la compañía francesa, tardó tres años en desarrollarse.

Vital para nuestro futuro

Esto es algo de por sí muy sorprendente. Aunque hay infinidad de nuevos materiales usados para reemplazar materiales orgánicos, hay pocos que lleguen a este nivel de sofisticación.

Reishi en color marrón (MycoWorks)

Conseguir que un material así tenga la calidad para que una marca de prestigio lo use en productos que cuestan miles de euros es un logro no solo importante para MycoWorks, sino también para el futuro del planeta. El reishi es parte de la revolución en los materiales de fabricación que se está acelerando cada vez más empujada por dos motivos.

El primero es la necesidad de proteger el medio ambiente. Las compañías quieren eliminar las emisiones de carbono, reducir el consumo de agua y evitar que productos no biodegradables acaben contaminando el planeta y nuestra cadena alimentaria durante miles de años. Igual que las compañías automovilísticas están huyendo de la gasolina, todas las industrias —desde la electrónica de consumo a la fabricación de muebles— están huyendo de los derivados del petróleo y otras materias primas no sostenibles.

El segundo motivo son las ventajas que muchos de estos nuevos materiales aportan, ya sea en ahorro de costes o características técnicas que los materiales actuales no tienen.

placeholder La chaqueta con grafeno de Vollebak. (Vollebak)
La chaqueta con grafeno de Vollebak. (Vollebak)

El material textil con grafeno de la chaqueta sobre estas líneas, por ejemplo, es capaz de repeler bacterias, malos olores, conducir la electricidad, disipar el exceso de humedad del cuerpo y darte calor o mantenerte fresco según las condiciones ambientales. Esta es la misma razón que en su día nos trajeron sustancias como el nailon o el poliéster.

El abandono del petróleo

La migración a estos nuevos materiales alternativos a aquellos basados en petróleo no será fácil. Lego, por ejemplo, lleva años y cientos de millones de euros invertidos en cambiar el plástico ABS de sus piezas por sustancias sostenibles de origen vegetal.

Su objetivo es cambiar la materia prima de los 75.000 millones de ladrillos que fabrican cada año, un objetivo nada fácil porque todavía no hay materiales que puedan sustituir este tipo de plástico y mantener las propiedades físicas de su producto. La compañía danesa asegura que completará la transición en 2030, pero es un objetivo ambicioso. Otras compañías, como Nestlé, quieren eliminar parte del plástico que utilizan para 2025.

placeholder Las primeras piezas de Lego que no usan plástico ABS sino materia prima vegetal. (Lego Group)
Las primeras piezas de Lego que no usan plástico ABS sino materia prima vegetal. (Lego Group)

Sea en 2025, 2030 o en años posteriores, lo que está claro es que los materiales que nos rodean están cambiando a un ritmo sin precedentes, gracias a proyectos como la Iniciativa del Genoma de Materiales, impulsada por el Gobierno de Barack Obama en 2011, o el uso de inteligencia artificial para encontrar nuevas estructuras y predecir sus características físicas. Sin duda, es uno de los campos más excitantes para el futuro de la humanidad y la fabricación de productos con características y funciones que ahora son inimaginables.

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