Turista, dame tu helado: los monos de Gibraltar idean un 'Almax' natural contra la comida basura
Estos ladrones de galletas y patatas fritas habrían aprendido a automedicarse con tierra para paliar su malestar digestivo, según una investigación con participación española. Pero esta reacción a la presencia humana tiene riesgos
Si visitas Gibraltar, no faltará quien te advierta que te andes mucho ojo con tus pertenencias. Los que tienen allí las manos largas son individuos a los que no podrás denunciar si te roban. Los famosos monos de Gibraltar son conocidos por su destreza en arrebatar bolsas, objetos y especialmente comida a los turistas. La culpa de esta actitud es bidireccional. También son los propios transeúntes los que ofrecen chocolate, patatas fritas y todo tipo de aperitivos dulces y salados a los macacos.
Este tipo de comida basura nos sienta mal cuando abusamos de ella. El efecto en los monos es similar, pero ellos no tienen a mano ni Omeprazol para prevenirlo ni Almax para solucionarlo si se han pasado con el atracón de azúcares y grasas. Así que los macacos del peñón de Gibraltar han encontrado su propio protector de estómago: la tierra. Barata, sin necesidad de ser cocinada y a mano en su hábitat, estos animales parecen haber aprendido a automedicarse con ella para aliviar el malestar estomacal.
La conducta, conocida como geofagia (ingestión intencionada de tierra), se acentúa en los animales que están en contacto frecuente con turistas y también en temporada alta de vacaciones, según un estudio publicado hoy en Scientific Reports dirigido por la Universidad de Cambridge y en el que participa el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social. Los investigadores, que monitorean grupos de monos en el peñón, donde hay 230 ejemplares, descubrieron que los que habitan en zonas más concurridas (en la cima del peñón) fueron responsables del 72% de los casos de ingesta, mientras que un grupo que no tuvo contacto con turistas ni acceso a comida humana no consumió ningún tipo de suelo.
El consumo deliberado de tierra es una práctica común y bastante extendida en el reino animal para complementar su dieta o a modo de protección frente a intoxicaciones u otros problemas digestivos. No es la primera vez que se observa en macacos, pero sí es la primera que se identifica en los de Gibraltar y en esta especie concreta, los macacos de Berbería (Macaca sylvanus), originarios del norte de África. “Hasta ahora solo existían informes anecdóticos. Este es el primer estudio cuantitativo de este comportamiento en esta población”, indica a este periódico Sylvain Lemoine, autor principal de la investigación y antropólogo biológico del departamento de Arqueología de la Universidad de Cambridge.
En total, la población de macacos de Gibraltar registró un promedio de 12 episodios de ingesta de tierra por semana, una cifra que se sitúa en el extremo superior de la frecuencia de geofagia registrada en primates. Según los investigadores, esto les puede ayudar a reequilibrar el estómago, irritado tras tantas calorías, azúcar, sal y lácteos. “Actúa como una barrera en el tracto digestivo, limitando la absorción de compuestos dañinos. Esto podría aliviar síntomas gastrointestinales, desde náuseas hasta diarrea”, señala el investigador. A quién no le suenan esas consecuencias cuando se ha pasado comiendo batido y hamburguesa.
La tierra también les proporcionaría bacterias y minerales ausentes en la comida basura, que antes absorbían de hierbas, hojas, semillas e insectos. Los monos mostraron una clara preferencia por ciertos tipos de suelo. En el 83% de los casos se inclinaron por terra rossa o tierra arcillosa roja, que se encuentra en todo Gibraltar, como la que se puede ver en el vídeo superior, en el que se atiborra una macaco hembra. “La arcilla, especialmente minerales del tipo caolinita o esmectitas, puede adsorber alcaloides, taninos, fenoles y otras toxinas vegetales. Asimismo, puede actuar como protectora de la mucosa intestinal y como antidiarreico”, explica a Science Media Centre (SMC) España Mª Carmen Hernández, profesora ayudante doctora del área de Zoología en la Universidad Autónoma de Madrid. Está claro que saben elegir su menú, elección que también puede que sea un aprendizaje social, pero esto no está exento de consecuencias.
Adaptación forzada al turista y su dieta
Los científicos creen que estos cambios en su dieta estarían alterando la "composición del microbioma intestinal" de los animales y provocando alteraciones en su cultura. Un "cambio impulsado enteramente por la proximidad a los humanos”, señala Lemoine, que también es fundador del Proyecto de Macacos de Gibraltar (Gibraltar Macaques Project), y un ejemplo de cómo el impacto de la actividad humana puede perjudicar a estas especies.
Una quinta parte de los alimentos consumidos por los macacos es comida basura de turistas
Comer tierra no es una solución sin efectos secundarios. Este protector de estómago natural “puede tener efectos negativos si contiene microplásticos y sustancias contaminantes procedentes de los gases de los coches, lo cual es una posibilidad en Gibraltar”, apunta Lemoine. Aunque la tierra rica en arcilla en pequeñas cantidades no debería causarles un efecto negativo a largo plazo, “por supuesto, sería mejor que dejaran de comer comida basura, en cuyo caso observaríamos una reducción en el consumo de tierra”, afirma. Además, la comida grasa y azucarada puede provocar a los macacos diabetes, obesidad y problemas dentales.
Aún queda por estudiar si todo esto dará lugar a cambios evolutivos a la larga, pero el investigador considera que es probable que esta nueva dieta provoque cambios genéticos a corto plazo; en concreto, cambios epigenéticos, es decir, modificaciones químicas en el ADN.
Aunque el estudio de Scientific Reports es novedoso y aporta información valiosa a escala local, valoran los expertos, Ana María Fidalgo de las Heras, presidenta de la Asociación Primatológica Española (APE) y coordinadora del Grupo de Investigación en Primatología de la Universidad Autónoma de Madrid, cree que las conclusiones deben interpretarse con cautela y no deben extrapolarse al macaco de Berbería en general. “Las evidencias proceden de una única población que no habita un contexto natural para la especie, sino un entorno artificial con provisionamiento regular de alimento y dietas muy alejadas de las condiciones ecológicas originales”, subraya a SMC España. Esto hace que no sean comparables con otras poblaciones. También cree que la investigación peca de evaluar tamaños muestrales variables y de usar metodologías no equivalentes.
Por el momento, los hallazgos nos enseñan “los peligros de los alimentos ultraprocesados, la importancia de saber cómo tratar con la fauna salvaje cuando hacemos turismo y la flexibilidad que tienen los primates para adaptarse a su entorno”, indica en SMC España Andreu Sánchez Megías, doctorando en el departamento de Psicología Social y Psicología Cuantitativa de la facultad de Psicología de la Universidad de Barcelona. “Queda patente el impacto negativo de las actividades humanas sobre el bienestar de las poblaciones de animales salvajes, que debería traducirse en un mayor esfuerzo en educación ambiental y en el desarrollo de políticas eficaces de protección de la biodiversidad”, coincide Hernández.
Porque, aunque haya especies como estos macacos que sepan adaptarse, no todas consiguen reaccionar a las acciones antropogénicas, y pueden caer en declive o desaparecer, recuerda la experta. Pero los humanos no aprendemos y somos máquinas de extinguir especies.
¿Deberíamos aprender de los monos a comer tierra? La pregunta de cierre, que nos hace pensar en niños haciéndolo como travesura, es obligada para el investigador de Cambridge. “Es posible que comer tierra tenga efectos similares en los seres humanos, tal y como ocurre ya en el caso de las personas que ingieren arcilla para ‘revestir’ el estómago, o en la ingesta de carbón vegetal en casos de intoxicación”, indica Lemoine.
Pero no: a día de hoy, no hay suficientes evidencias científicas que avalen los beneficios de comer arcilla en los humanos. Podría ser peligroso y está clasificado como un trastorno de la conducta alimentaria conocido como pica, prometan lo que prometan vídeos virales en TikTok y dietas históricas como la bucarofagia. Definitivamente, lo mejor para todos es no comer tierra ni alimentar con helado a los monos de Gibraltar. No es tan difícil.
Si visitas Gibraltar, no faltará quien te advierta que te andes mucho ojo con tus pertenencias. Los que tienen allí las manos largas son individuos a los que no podrás denunciar si te roban. Los famosos monos de Gibraltar son conocidos por su destreza en arrebatar bolsas, objetos y especialmente comida a los turistas. La culpa de esta actitud es bidireccional. También son los propios transeúntes los que ofrecen chocolate, patatas fritas y todo tipo de aperitivos dulces y salados a los macacos.