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Estudian el cerebro y descubren que el ADN neandertal continúa influyéndonos 40.000 años después. Y no para bien
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2% de nuestro genoma

Estudian el cerebro y descubren que el ADN neandertal continúa influyéndonos 40.000 años después. Y no para bien

A pesar de que los neandertales desaparecieron hace 40.000 años, los genes heredados de los cruces entre especies afectan a la estructura cerebral e incrementan el riesgo de trastornos mentales

Foto: Un escáner cerebral (Pexels)
Un escáner cerebral (Pexels)

Un nuevo estudio científico publicado en bioRxiv revela que el ADN neandertal aún influye en el cerebro humano moderno, afectando a su estructura y aumentando el riesgo de trastornos mentales. La investigación, basada en miles de escáneres cerebrales, apunta a efectos mayoritariamente negativos.

La huella genética de los neandertales, fruto de cruces ocurridos hace unos 40.000 años, sigue presente en aproximadamente el 2% del genoma de las poblaciones no africanas. Aunque la selección natural eliminó gran parte de ese legado, ciertos fragmentos persisten y continúan moldeando aspectos clave del desarrollo neurológico.

Para comprender este fenómeno, los investigadores analizaron cerca de 40.000 escáneres cerebrales en el Reino Unido, identificando cientos de rasgos vinculados a variantes genéticas heredadas de estos antiguos humanos. El análisis permitió detectar hasta 28 regiones del genoma donde el ADN neandertal altera la organización del cerebro.

Genes que moldean la estructura cerebral

Uno de los hallazgos más relevantes se centra en el gen DAAM1, situado en el cromosoma 14. Las variantes neandertales de este gen influyen en hasta 39 características morfológicas del cerebro, especialmente en el área occipital y parietal, relacionadas con el procesamiento visual y la integración sensorial.

Curiosamente, este mismo gen también presenta un efecto beneficioso: parece ofrecer cierta protección frente a la esquizofrenia. Este matiz demuestra que no todo el legado neandertal resulta perjudicial, aunque los investigadores insisten en que los efectos negativos predominan en el conjunto del estudio.

Relación con depresión y trastornos neurológicos

Otros genes analizados, como PRDM5 en el cromosoma cuatro, están asociados a efectos menos favorables. Sus variantes neandertales se vinculan con un adelgazamiento de la corteza frontoparietal, lo que podría aumentar la susceptibilidad a la depresión severa, adicciones y trastornos de la personalidad.

Además, el gen LC13A3 presenta alteraciones que afectan a la sustancia blanca del cerebro, interfiriendo en su estructura y posiblemente desencadenando patologías como la leucoencefalopatía o crisis neurológicas episódicas. Estos resultados refuerzan la hipótesis de que muchas de estas variantes fueron eliminadas progresivamente por su impacto negativo.

Foto: neandertales-preferencia-levantarse-temprano

Los autores del estudio concluyen que “la mayoría de las variantes neandertales que afectan a la morfología cerebral fueron perjudiciales”, aunque algunas lograron mantenerse en el tiempo. Este legado genético sigue influyendo de forma sutil, pero significativa en la conectividad cerebral y en la predisposición a trastornos psiquiátricos como la depresión o la esquizofrenia.

Un nuevo estudio científico publicado en bioRxiv revela que el ADN neandertal aún influye en el cerebro humano moderno, afectando a su estructura y aumentando el riesgo de trastornos mentales. La investigación, basada en miles de escáneres cerebrales, apunta a efectos mayoritariamente negativos.

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