Australia cultiva repollo y col rizada en sus minas más contaminadas y logra extraer un 'tesoro' que necesita la industria tecnológica
El experimento, centrado en la fitominería, ha permitido documentar cómo estas plantas pueden extraer talio del suelo. Un material tóxico, pero también imprescindible
'Brassica oleracea', o col rizada, acumula talio en forma cristalizada y, por tanto, puede servir para la extracción metalúrgica (Universidad de Queensland)
Un grupo de científicos ha logrado convertir cultivos como la col rizada y el repollo en una herramienta clave para la minería sostenible, al extraer metales valiosos de suelos contaminados. Así lo asegura un estudio publicado en Metallomics, el cual abre una vía inesperada para la industria tecnológica.
La investigación, liderada por expertos de la Universidad de Queensland, se centra en un proceso conocido como fitominería, mediante el cual determinadas plantas absorben metales pesados a través de sus raíces y los almacenan en sus tejidos. Este fenómeno, ya conocido, adquiere ahora un nuevo valor estratégico.
Entre las especies analizadas destacan las pertenecientes a la familia Brassicaceae, como el brócoli, la coliflor o la mostaza. Estas plantas han demostrado una notable capacidad para acumular talio, un metal altamente tóxico, pero esencial para fabricar semiconductores, vidrio óptico o diversos sistemas médicos.
Un metal tóxico convertido en recurso estratégico
La geoquímica Amelia Corzo-Remigio, una de las investigadoras principales, subrayó el potencial de este hallazgo en todos los sectores mencionados. Hasta ahora, estas plantas eran objeto de vigilancia por razones de seguridad alimentaria, debido a su capacidad de absorber sustancias peligrosas.
Sin embargo, el estudio revela que ese mismo mecanismo puede aprovecharse para recuperar materiales estratégicos en entornos donde la minería convencional resulta inviable o dañina. Para determinarlo, el equipo utilizó técnicas avanzadas de rayos X para analizar plantas vivas. Gracias a estas herramientas, lograron observar con precisión cómo el talio se distribuye dentro de las hojas.
Cómo las plantas almacenan el “tesoro” tecnológico
Los resultados mostraron que la col rizada almacena el talio en forma cristalizada, concretamente como cloruro de talio depositado a lo largo de las venas de las hojas. "En particular, encontramos depósitos de cristales de cloruro de talio a lo largo de las venas dentro de las hojas", explicó Corzo-Remigio.
Esta estructura cristalina resulta especialmente relevante, ya que podría facilitar su extracción mediante técnicas metalúrgicas ya existentes. De este modo, la fitominería no solo permitiría limpiar suelos contaminados, sino también generar una fuente alternativa de metales críticos para la industria tecnológica.
Desde el Sustainable Minerals Institute destacan que esta estrategia responde a un doble desafío global: la necesidad de rehabilitar terrenos degradados y, al mismo tiempo, asegurar el suministro de materiales esenciales. "Hay una doble necesidad de remediar y rehabilitar suelos mientras se suministran elementos críticos de la forma más sostenible posible", afirmó la investigadora.
Un grupo de científicos ha logrado convertir cultivos como la col rizada y el repollo en una herramienta clave para la minería sostenible, al extraer metales valiosos de suelos contaminados. Así lo asegura un estudio publicado en Metallomics, el cual abre una vía inesperada para la industria tecnológica.