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La NASA mira a África desde el espacio y fotografía un trozo de la Tierra que ningún país quiere poseer
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Bir Tawil

La NASA mira a África desde el espacio y fotografía un trozo de la Tierra que ningún país quiere poseer

Se trata de un pedazo de desierto ubicado entre Sudán y Egipto. Aunque parezca raro, es uno de los pocos lugares del planeta sin soberanía reconocida

Foto: El pedazo de tierra marcado en rojo es Bir Tawil (Wikimedia Commons/NASA/Landsat 8/OLI)
El pedazo de tierra marcado en rojo es Bir Tawil (Wikimedia Commons/NASA/Landsat 8/OLI)

Bir Tawil, un territorio desértico situado entre Egipto y Sudán, ha sido captado por satélites de la NASA como una de las pocas zonas del planeta sin soberanía reconocida. Este enclave africano, aparentemente inhóspito, esconde un complejo conflicto histórico que explica por qué ningún país quiere reclamarlo.

Las imágenes espaciales han vuelto a poner el foco sobre este fragmento de tierra olvidado, considerado durante años como una rareza geopolítica. A diferencia de otras regiones en disputa, Bir Tawil no despierta interés estratégico, pese a su tamaño y ubicación, lo que lo convierte en un caso prácticamente único en el mapa mundial.

Un territorio sin dueño oficial

A simple vista, el área no presenta rasgos especialmente distintivos. Se trata de una extensión árida, rodeada de desierto, con condiciones climáticas extremas y sin infraestructuras modernas. La ausencia de carreteras, señalización o cobertura de telecomunicaciones refuerza su aislamiento.

Sin embargo, lejos de ser un espacio completamente vacío, distintas fuentes apuntan a la presencia histórica de pueblos nómadas como los Ababda. Estas comunidades han transitado la región durante siglos, utilizando sus recursos de forma tradicional, aunque sin reconocimiento jurídico formal.

El error colonial que lo cambió todo

El origen del problema se remonta a finales del siglo XIX, cuando el Imperio británico trazó fronteras en África sin tener en cuenta factores culturales o geográficos. En 1899, se estableció una línea recta en el paralelo 22 como límite entre Egipto y Sudán.

Años después, en 1902, se introdujo una segunda delimitación administrativa que modificaba ese trazado para adaptarlo a las dinámicas locales. Esta duplicidad generó una contradicción: cada país adoptó la frontera que le resultaba más favorable, provocando un vacío legal sobre Bir Tawil.

El verdadero interés está en otra zona

La clave para entender el desinterés por este territorio está en el cercano triángulo de Hala’ib, una región más extensa y rica en recursos naturales. Tanto Egipto como Sudán reclaman su control, lo que los obliga a rechazar simultáneamente la soberanía sobre Bir Tawil.

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Este equilibrio geopolítico implica que aceptar la posesión de Bir Tawil supondría renunciar a Hala’ib, algo que ninguno de los dos países está dispuesto a hacer. Como consecuencia, el territorio permanece fuera de cualquier jurisdicción nacional reconocida.

Un lugar reclamado… pero sin validez

A lo largo de los años, diversas personas han intentado apropiarse simbólicamente de la zona. Uno de los casos más conocidos es el de un ciudadano estadounidense que proclamó el llamado Reino de Sudán del Norte para contentar a su hija, que quería ser princesa. Sobra decir que no contó con respaldo internacional.

Expertos subrayan que estas iniciativas carecen de legitimidad jurídica, ya que ningún organismo como la ONU reconoce dichas reclamaciones. Aun así, el caso de Bir Tawil sigue despertando interés tanto en la comunidad científica como en el ámbito tecnológico, especialmente gracias a su observación desde el espacio.

Bir Tawil, un territorio desértico situado entre Egipto y Sudán, ha sido captado por satélites de la NASA como una de las pocas zonas del planeta sin soberanía reconocida. Este enclave africano, aparentemente inhóspito, esconde un complejo conflicto histórico que explica por qué ningún país quiere reclamarlo.

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