Exploran la 'Zona de Peligro' de la Antártida y encuentran una estructura desconocida que no aparece en los mapas
El área aparecía definida en los mapas como 'Zona de Peligro' para las embarcaciones, pero sin dar más explicaciones. A pesar de los satélites, la formación nunca había sido documentada
La formación geológica, vista desde el aire (Alfred-Wegener-Institute/Christian Haas=
El descubrimiento se produjo de forma casi accidental durante una misión del buque de investigación Polarstern, que operaba en el mar de Weddell. Lo que en un primer momento parecía un iceberg sucio terminó revelándose como una masa rocosa sólida, hasta ahora no documentada con precisión en los registros náuticos internacionales.
Durante años, los mapas marítimos señalaban esa área como una zona peligrosa para la navegación, pero sin aclarar nada más. Este vacío de información despertó el interés del geofísico Simon Dreutter, quien explicó en una nota de prensa: "El mapa náutico mostraba un área con peligros no explorados para navegar, pero no estaba claro qué era ni de dónde procedía la información".
Una anomalía que no encajaba en los mapas
La investigación tomó un giro decisivo cuando el equipo visualizó desde el puente del barco una formación que no encajaba con el comportamiento habitual de los icebergs. "Mirando por la ventana, vimos un ‘iceberg’ que parecía algo sucio. Al observarlo más de cerca, nos dimos cuenta de que probablemente era roca", relató Dreutter.
Imagen tomada desde el barco (Alfred Wegener Institute/Christian Haas)
Ante la sospecha, el equipo modificó su rumbo y se aproximó con cautela. A medida que reducían la distancia, la evidencia era cada vez más clara: se encontraban ante una isla no registrada. La estructura, de unos 130 metros de longitud y 50 metros de ancho, sobresale unos 16 metros sobre el nivel del mar.
Para analizarla, los científicos emplearon tecnología batimétrica avanzada, incluyendo sonar multihaz capaz de generar imágenes tridimensionales del fondo marino. Además, utilizaron drones para obtener datos topográficos y delimitar con precisión su contorno mediante técnicas de fotogrametría.
El papel del deshielo en el hallazgo
Aunque todavía no existe una confirmación definitiva, los investigadores apuntan a que el cambio climático podría haber facilitado la visibilidad de esta formación. Desde 2017, el hielo marino en esta región ha disminuido tanto en extensión como en densidad, posiblemente debido al aumento de la temperatura superficial del agua.
Otra vista aérea de la isla (Alfred Wegener Institute/Christian Haas)
Este descubrimiento no solo corrige errores en la cartografía internacional, sino que también subraya la importancia de la exploración científica en zonas remotas. La nueva isla será incorporada próximamente a las bases de datos geográficas globales, contribuyendo a mejorar la seguridad marítima y el conocimiento del entorno antártico.
El descubrimiento se produjo de forma casi accidental durante una misión del buque de investigación Polarstern, que operaba en el mar de Weddell. Lo que en un primer momento parecía un iceberg sucio terminó revelándose como una masa rocosa sólida, hasta ahora no documentada con precisión en los registros náuticos internacionales.