La NASA explora África desde el espacio y observa cómo una mancha mortal se extiende
La apariencia verde de esta masa puede parecer inofensiva. Sin embargo, los expertos alertan de que se trata de una grave amenaza para la fauna, el agua y la salud pública
La imagen satelital en la que se aprecia la mancha verde (Observatorio de la Tierra de la NASA)
La NASA ha vuelto la mirada hacia África y ha captado desde el espacio una imagen tan llamativa como inquietante: una gran mancha verde que cubre parte del embalse de Hartbeespoort, en Sudáfrica. Detrás de esa apariencia vistosa se esconde un deterioro ambiental que amenaza al agua, a la fauna y a la salud pública.
La escena, difundida por el Observatorio de la Tierra de la NASA, muestra cómo la superficie de este lago artificial aparece interrumpida por extensas áreas de color verde intenso. A simple vista podría parecer un episodio natural más, pero la situación es mucho más compleja, ya que el sistema arrastra desde hace décadas un problema persistente de saturación de nutrientes.
Ese proceso, conocido como hipereutrofización, describe un exceso extremo de compuestos como nitrógeno y fósforo en el agua. Según explica Bridget Seegers, oceanógrafa del Centro de Vuelo Espacial Goddard y responsable de la red de evaluación de cianobacterias de la agencia espacial, "Es como tener un jardín. Si añades muchos nutrientes, vas a tener mucho crecimiento".
Un lago cubierto por algas y plantas invasoras
Lo que flota sobre el embalse no son solo algas. La masa visible también incluye plantas acuáticas invasoras como Pontederia crassipes y Salvinia minima, que llegan a formar mantos densos y entrelazados sobre la lámina de agua. Cuando esa cubierta vegetal se extiende, altera por completo el equilibrio del ecosistema y complica la oxigenación de las capas inferiores.
Imagen de la superficie del embalse de Hartbeesport, en la que se ven las nocivas acumulaciones de 'Pontederia crassipes 'y 'Salvinia minima'(Wikimedia Commons/Olga Ernst)
Ahí aparece uno de los riesgos más graves: las llamadas zonas muertas. La proliferación descontrolada de organismos en la superficie reduce el oxígeno disponible bajo el agua y crea un entorno hostil para los peces, que necesitan captar ese oxígeno por las branquias. En esas circunstancias, los ejemplares quedan atrapados en un medio cada vez más asfixiante, sin apenas áreas seguras a las que desplazarse.
El problema no es teórico. En abril de 2023, una caída del oxígeno en parte del embalse se relacionó con una mortandad masiva de peces, incluidos centenares de grandes carpas, de acuerdo con un informe oficial. Ya en noviembre de 2025, otro episodio similar habría provocado nuevas escenas de peces jadeando por aire junto a la superficie, en un patrón que se repite una y otra vez.
Décadas de deterioro en Hartbeespoort
El embalse de Hartbeespoort, construido en la década de 1920 a unos 40 km de Pretoria, lleva cerca de 50 años en un estado casi constante de hipereutrofización. Solo hubo una breve mejoría en los años 90, cuando se implantó un programa de biorremediación que logró resultados positivos, aunque terminó siendo retirado por su elevado coste.
Un estudio publicado en 2022 analizó datos de las cuatro décadas anteriores y señaló al río Crocodile como principal origen del deterioro. La corriente arrastra contaminación procedente de explotaciones agrícolas y campos de golf que emplean fertilizantes ricos en nutrientes. El resultado no solo pone en riesgo a la fauna, sino que también obliga a filtrar toxinas para hacer potable el agua y puede causar erupciones cutáneas en deportistas acuáticos e intoxicaciones en perros.
La NASA ha vuelto la mirada hacia África y ha captado desde el espacio una imagen tan llamativa como inquietante: una gran mancha verde que cubre parte del embalse de Hartbeespoort, en Sudáfrica. Detrás de esa apariencia vistosa se esconde un deterioro ambiental que amenaza al agua, a la fauna y a la salud pública.