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Un iPhone en la Luna: por qué la NASA ha dado móviles a los astronautas de Artemis II si no pueden usarlo
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Un iPhone en la Luna: por qué la NASA ha dado móviles a los astronautas de Artemis II si no pueden usarlo

Aunque carecen de conexión a internet, estos terminales han servido para capturar imágenes nunca vistas anteriormente en una misión espacial

Foto: El 'selfie' de la astronauta de la NASA, Christina Koch, realizado con un iPhone 17 Pro Max. (Foto: Reuters)
El 'selfie' de la astronauta de la NASA, Christina Koch, realizado con un iPhone 17 Pro Max. (Foto: Reuters)

La misión ha marcado un hito tecnológico sin precedentes al permitir que los smartphones de consumo masivo asciendan al espacio. Los cuatro astronautas de la misión (Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen) han capturado momentos históricos utilizando el iPhone 17 Pro Max, el dispositivo más avanzado de Apple hasta la fecha. Aunque la humanidad no viajaba hacia la Luna desde diciembre de 1972, esta vez el regreso se documenta con la misma tecnología que muchos usuarios llevan en sus bolsillos, permitiendo una cercanía visual y emocional con la tripulación que hasta ahora era inimaginable para el gran público.

Este despliegue tecnológico no es fruto de la casualidad, sino de un cambio de paradigma en la administración de hardware de la NASA. Cada uno de los cuatro tripulantes recibió su terminal durante el periodo de cuarentena estricta que comenzó en marzo, permitiéndoles familiarizarse con el equipo antes de abandonar la atmósfera terrestre. La imagen de un iPhone plateado flotando en microgravedad, pasando de las manos de Hansen a las de Koch mientras orbitaban nuestro satélite, se ha convertido en el símbolo de esta nueva era donde la electrónica de consumo y la exploración espacial profunda finalmente se dan la mano.

Foto: La misión Artemis II se prepara para el lanzamiento definitivo a la Luna el próximo 1 de abril. (Foto: NASA)

Sin embargo, poseer el teléfono más potente del mercado a 370.000 kilómetros de la Tierra tiene sus letra pequeña. A pesar de contar con las cámaras más sofisticadas del momento, los astronautas viven en una especie de "retiro digital" forzado. No hay posibilidad de navegar por redes sociales, jugar al Candy Crush, consultar el correo electrónico o caer en el scrolling mientras se leen las noticias. Los dispositivos están configurados para operar sin conexión a internet ni protocolos Bluetooth, funcionando esencialmente como cámaras de alta fidelidad destinadas a inmortalizar una experiencia que cambiará el curso de la historia espacial.

Un estudio fotográfico en microgravedad

El uso de estos iPhone 17 Pro Max en la cápsula Orion tiene un propósito narrativo y técnico fundamental. Jared Isaacman, administrador de la NASA, destacó que el objetivo era dotar a la tripulación de herramientas que les permitan "capturar momentos especiales para sus familias y compartir imágenes y vídeos inspiradores con el mundo". Hasta ahora, los astronautas han aprovechado la versatilidad del móvil para registrar vistas impresionantes desde las ventanas de la nave, incluyendo tomas detalladas de la etapa superior del cohete que los impulsó hacia el espacio profundo, una perspectiva que antes requería equipos mucho más pesados y difíciles de manejar.

Más allá del valor sentimental, el iPhone está validando su utilidad en maniobras críticas de la misión. Por ejemplo, Koch y Hansen han utilizado los dispositivos para documentar el comportamiento de la cápsula mientras esta se movía alrededor del cohete en pruebas de proximidad. Estas grabaciones son vitales para analizar cómo Orion se acoplará en el futuro con los módulos lunares. Aunque el smartphone es la estrella mediática, no está solo en esta tarea: convive en la cabina con dos cámaras Nikon D5 de 2016 y cuatro GoPro Hero 11 lanzadas en 2022, formando un ecosistema visual que mezcla la robustez profesional con la inmediatez de la tecnología móvil actual.

Lo que hace especial a esta integración es que Apple ha confirmado que es la primera vez que un iPhone cumple con todos los requisitos de certificación para un uso prolongado en órbita. Aunque los teléfonos inteligentes han hecho "cameos" en el espacio anteriormente —como los iPhone 4 que volaron en la misión STS-135 del transbordador espacial en 2011 o el uso de terminales en la misión privada Inspiration4 de SpaceX en 2021—, nunca antes habían formado parte del equipo oficial de una misión estatal de exploración lunar con estándares tan rigurosos de seguridad y rendimiento.

¿Por qué no pueden usar FaceTime?

La razón por la que estos dispositivos operan en un modo avión perpetuo responde a la estricta seguridad de la nave Orion. Cualquier señal inalámbrica no controlada, como el Wi-Fi o el Bluetooth, podría interferir con los sistemas de navegación críticos que mantienen a la tripulación con vida. Además, el proceso para que un objeto tan común como un teléfono sea aceptado en una misión de la NASA es un calvario burocrático y técnico. Según Tobias Niederwieser, experto en BioServe Space Technologies, el hardware debe superar cuatro fases que incluyen la identificación de riesgos por materiales frágiles como el vidrio, que en gravedad cero podría convertirse en miles de proyectiles peligrosos si se rompe.

Para mitigar estos riesgos, la NASA ha tenido que adaptar incluso la forma en que los teléfonos se almacenan. En una cápsula sellada donde "todo flota", un iPhone suelto es una amenaza. Por ello, se ha utilizado velcro en los terminales para que puedan ser fijados a las paredes de la cabina o a los trajes de los astronautas. De hecho, durante el lanzamiento, al menos uno de los dispositivos viajó guardado de forma segura en un bolsillo con cremallera en la pierna de un traje espacial. Estas medidas garantizan que, aunque los astronautas no puedan usar Face Time, el dispositivo sea una herramienta de trabajo fiable y segura.

A pesar de contar con las cámaras más sofisticadas del momento, los astronautas viven en una especie de "retiro digital" forzado

Este experimento con hardware comercial moderno busca acelerar los tiempos de actualización tecnológica en el espacio. Tradicionalmente, la certificación de equipos espaciales era tan lenta que, cuando llegaban a órbita, ya estaban obsoletos. Con Artemis II, la NASA está "desafiando procesos de larga data", en palabras de Isaacman, para demostrar que se puede llevar tecnología de vanguardia al espacio profundo de forma eficiente. Así, mientras los astronautas de Artemis II siguen capturando imágenes de la cara oculta de la Luna, el mundo espera con ansias el momento en que esas fotos regresen a la Tierra para ser, ahora sí, publicadas en las pantallas de todo el planeta.

La misión ha marcado un hito tecnológico sin precedentes al permitir que los smartphones de consumo masivo asciendan al espacio. Los cuatro astronautas de la misión (Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen) han capturado momentos históricos utilizando el iPhone 17 Pro Max, el dispositivo más avanzado de Apple hasta la fecha. Aunque la humanidad no viajaba hacia la Luna desde diciembre de 1972, esta vez el regreso se documenta con la misma tecnología que muchos usuarios llevan en sus bolsillos, permitiendo una cercanía visual y emocional con la tripulación que hasta ahora era inimaginable para el gran público.

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