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Pedro Duque, astronauta, sobre los 40 minutos sin comunicación en Artemis II: "China tiene satélites que podrían haberse usado"
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Pedro Duque, astronauta, sobre los 40 minutos sin comunicación en Artemis II: "China tiene satélites que podrían haberse usado"

La reacción del astronauta españoI tras lo ocurrido ha pues de nuevo el foco en la colaboración internacional en futuras misiones espaciales

Foto: Imagen captada durante la Misión Artemis II y una imagen de Pedro Duque
Imagen captada durante la Misión Artemis II y una imagen de Pedro Duque

La misión Artemis II ya ha dejado una imagen para la historia: cuatro astronautas viajando más lejos que ningún ser humano, superando incluso el récord del Apolo 13. Pero más allá de la hazaña técnica, ya se ha vivido uno de los momentos clave. Y es nada más y nada menos que los cerca de 40 minutos en los que la nave Orión ha quedado completamente incomunicada con la Tierra al pasar por la cara oculta de la Luna.

Ese instante de silencio absoluto no es una sorpresa para la comunidad científica. Forma parte del guion de cualquier misión que sobrevuele el satélite, ya que la propia Luna actúa como un escudo natural que bloquea las señales de radio y láser. Sin embargo, sí ha reabierto el debate sobre si, con la tecnología actual, ese apagón podría haberse evitado o al menos reducido.

Uno de los que no ha dudado en mostrar su opinión en esta cuestión ha sido el exastronauta español Pedro Duque. A través de sus redes sociales, ha lanzado una reflexión que ha abierto un interesante debate geopolítico y tecnológico. "China tiene dos satélites de comunicaciones allí que podrían haberse usado". Con esta frase, Pedro Duque apunta directamente a la posibilidad de colaboración internacional en la exploración espacial.

Durante esos 40 minutos de desconexión, la tripulación de Artemis II ha continuado con su trabajo a bordo de Orión. La nave ha ejecutado maniobras clave de forma autónoma, confiando en sus sistemas y en la programación previa. No era un momento de improvisación, sino de precisión técnica: un encendido de motores en el lado oculto de la Luna que resultaba fundamental para encarar el regreso hacia la Tierra.

Aun así, el componente humano no desaparece. Para los astronautas, ese periodo supone un aislamiento total, sin posibilidad de comunicación con el control de misión ni con sus familias. Una experiencia que mezcla la rutina operativa con una dimensión psicológica evidente. Y es que, durante ese tiempo, están completamente solos en el espacio profundo.

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El alivio ha llegado justo cuando estaba previsto. La nave reapareció tras la Luna y la señal volvió a fluir. Primero, datos técnicos; después, voz. “Es maravilloso volver a tener noticias de la Tierra”, ha transmitido la astronauta Christina Koch.

La reflexión de Duque, sin embargo, introduce una capa adicional en el análisis. China opera desde hace años satélites de retransmisión en órbita lunar, diseñados precisamente para mantener comunicaciones con sondas en la cara oculta. En teoría, estos sistemas podrían servir también como puente para misiones de otros países. Pero en la práctica, la cooperación entre potencias espaciales está condicionada por factores políticos y estratégicos.

La NASA, por su parte, cuenta con su propia Red de Espacio Profundo, una infraestructura global que permite comunicarse con misiones más allá de la órbita terrestre. Aun así, esta red no puede evitar el apagón cuando la Luna se interpone físicamente entre la nave y la Tierra. De ahí que la solución pase, necesariamente, por satélites de retransmisión en órbita lunar, como los que ya ha desplegado China.

La misión Artemis II ya ha dejado una imagen para la historia: cuatro astronautas viajando más lejos que ningún ser humano, superando incluso el récord del Apolo 13. Pero más allá de la hazaña técnica, ya se ha vivido uno de los momentos clave. Y es nada más y nada menos que los cerca de 40 minutos en los que la nave Orión ha quedado completamente incomunicada con la Tierra al pasar por la cara oculta de la Luna.

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