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Muere a los 79 años Biruté Galdikas, la última primatóloga (junto a Dian Fossey y Jane Goodall) que cambió el destino de los grandes simios
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Fin de una era

Muere a los 79 años Biruté Galdikas, la última primatóloga (junto a Dian Fossey y Jane Goodall) que cambió el destino de los grandes simios

Galdikas, última de las legendarias “trimates”, figura clave de la primatología y referente mundial en el estudio de los orangutanes, ha fallecido tras más de 50 años viviendo en la selva y defendiendo a una de las especies más amenazadas del planeta

Foto: La primatóloga y experta en el estudio de los orangutanes Biruté Galdikas ha fallecido a los 79 años.
La primatóloga y experta en el estudio de los orangutanes Biruté Galdikas ha fallecido a los 79 años.

La etóloga Biruté Galdikas, especializada en primatología y antropología física, falleció el 24 de marzo en la ciudad de Los Ángeles tras una larga lucha contra el cáncer de pulmón. Tenía 79 años y su nombre, aunque menos conocido, quedará unido para siempre al mítico grupo de las “trimates”, formado junto a Dian Fossey (1932-1985), especializada en los gorilas en África central, y Jane Goodall (1934-2025), dedicada a los chimpancés en Tanzania. Su trabajo conjunto aportó una visión más cercana, y empática sobre estos animales y transformó para siempre su vínculo con el hombre.

Galdikas era considerada como la mayor especialista mundial en la conservación de los orangutanes, dedicó más de 50 años a estudiar a estos primates en libertad, transformando la forma en que la ciencia comprende su comportamiento, su inteligencia y su relación con el entorno. Su figura, menos mediática que la de sus compañeras, fue sin embargo esencial para consolidar la primatología moderna.

Foto: De izquierda a derecha: Dian Fossey, Jane Goodall y Biruté Galdikas.

Su desaparición simboliza también el final de una generación irrepetible de científicas y cierra una etapa clave en la historia de la ciencia y la conservación de los grandes simios. Las llamadas 'Ángeles de Leakey', término popularizado por la propia Galdikas, no solo revolucionaron la investigación, sino que despertaron una nueva conciencia global sobre la urgencia de proteger a los grandes simios y su entorno, dejando un gran legado para la humanidad.

Una vida marcada por la ciencia desde sus inicios

Biruté Marija Filomena Galdikas nació el 10 de mayo de 1946 en Wiesbaden (Alemania), en el seno de una familia de origen lituano, y más tarde adquirió la nacionalidad canadiense. Desde muy joven mostró interés por la naturaleza y los animales, una vocación que terminaría guiando toda su trayectoria profesional.

Su destino cambió cuando conoció al paleoantropólogo Louis Leakey, quien vio en ella el perfil ideal para estudiar a los orangutanes en su entorno natural en Borneo. El paleontólogo sometió a Galdikas a una curiosa prueba antes de enviarla a Borneo: le sugirió que debía operarse del apéndice ante la imposibilidad de contar con asistencia médica en la selva. Ella aceptó sin dudar, llegando a afirmar que también se quitaría las amígdalas si era necesario, demostrando así su determinación.

Con el apoyo de Leakey y el patrocinio de la National Geographic Society, en 1971 se trasladó junto a su esposo, el fotógrafo Rod Brindamour, a la reserva de Tanjung Puting, en Indonesia. Allí fundó el Camp Leakey, un enclave que se convertiría en uno de los centros de investigación más importantes del mundo para el estudio de los orangutanes.

Décadas en la selva y descubrimientos clave

Desde ese campamento, Galdikas desarrolló el estudio de campo más prolongado jamás realizado sobre una sola especie de primate. Durante más de cinco décadas documentó de forma precisa y minuciosa la vida de los orangutanes, desde su alimentación hasta su reproducción y comportamiento social, aportando datos que cambiaron la percepción científica sobre su inteligencia y complejidad.

Sus investigaciones le permitieron descubrir hallazgos relevantes y hasta entonces desconocidos en los orangutanes, entre ellos, la observación de sus patrones de actividad diaria, así como la amplia variedad de frutas y vegetales que consumen. También evidenció que estos primates poseen una vida social más rica y compleja de lo que se pensaba y capacidades de aprendizaje notables.

Además, demostró que los orangutanes tienen una larga infancia y una baja tasa reproductiva, lo que los convierte en una especie especialmente vulnerable. De hecho identificó los largos intervalos entre partos en esta especie, uno de los más extensos del reino animal. Estos descubrimientos no solo ampliaron el conocimiento científico, sino que también ayudaron a cambiar la percepción pública sobre estos animales, acercándolos más al ser humano.

La voz de los orangutanes frente a la destrucción

Más allá de la investigación, Galdikas se convirtió en una firme defensora de la conservación. Fundó la Orangutan Foundation International, desde donde impulsó programas de rehabilitación y protección de ejemplares rescatados, así como campañas para preservar su hábitat e iniciativas educativas para sensibilizar a la población.

Su compromiso la llevó a denunciar con contundencia la deforestación de las selvas tropicales, provocada especialmente por la expansión de las plantaciones de palma aceitera, una de las principales amenazas para la supervivencia de estos primates. En una de sus declaraciones más recordadas, lanzó una pregunta directa: “¿Cómo puede ser sostenible algo que se sustenta sobre los huesos de los orangutanes y las cenizas de los bosques?”. Sus palabras reflejaban la gravedad de la situación y la urgencia de actuar.

Gracias a su trabajo, contribuyó a que la reserva de Tanjung Puting fuera reclasificada como Parque Nacional y ayudó a impulsar iniciativas internacionales como la organización de la primera Conferencia Mundial sobre Grandes Simios en 1991. Su influencia fue clave en el cambio de las políticas de conservación de los orangutanes en la agenda internacional.

Un legado científico y humano imborrable

A lo largo de su carrera, Galdikas recibió numerosos reconocimientos, entre ellos el Premio Tyler al Logro Ambiental, la Orden de Canadá o la medalla del Explorers Club en 2025. También ejerció como catedrática en la Universidad Simon Fraser y colaboró con instituciones académicas en Indonesia.

Fue autora de varias obras, entre ellas Reflejos del Edén (1995), donde relató sus años en la selva y reflexionó con rigor científico sobre la relación entre los primates y las personas. En sus páginas defendía que los orangutanes, junto con otros grandes simios, son nuestros parientes vivos más cercanos” y por ello “nos recuerdan más que cualquier otra especie nuestra unión con la naturaleza”.

El fallecimiento de Galdikas cierra una etapa clave en la historia de la primatología

Su legado permanece en décadas de datos científicos, en los programas de conservación que ayudó a crear y en la conciencia global sobre la fragilidad de los orangutanes, una especie que continúa en peligro crítico de extinción. Con su muerte, la ciencia pierde a una pionera, pero su trabajo sigue marcando el camino para futuras generaciones.

La etóloga Biruté Galdikas, especializada en primatología y antropología física, falleció el 24 de marzo en la ciudad de Los Ángeles tras una larga lucha contra el cáncer de pulmón. Tenía 79 años y su nombre, aunque menos conocido, quedará unido para siempre al mítico grupo de las “trimates”, formado junto a Dian Fossey (1932-1985), especializada en los gorilas en África central, y Jane Goodall (1934-2025), dedicada a los chimpancés en Tanzania. Su trabajo conjunto aportó una visión más cercana, y empática sobre estos animales y transformó para siempre su vínculo con el hombre.

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