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En 1949, alguien perdió un disco con cantos de ballena: se ha encontrado y contiene un ruido nunca antes escuchado
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En Bermudas

En 1949, alguien perdió un disco con cantos de ballena: se ha encontrado y contiene un ruido nunca antes escuchado

El disco no solo presume de contener los cantos de ballena más antiguos jamás registrados. Además, dibuja un paisaje acústico del que no se tenía constancia

Foto: El ruido escuchado supuso una gran sorpresa para los investigadores (YouTube/Woods Hole Oceanographic Institution)
El ruido escuchado supuso una gran sorpresa para los investigadores (YouTube/Woods Hole Oceanographic Institution)

Según informa AP News, un disco perdido de 1949 ha revelado uno de los cantos de ballena más antiguos jamás registrados, pero también algo aún más sorprendente: un paisaje acústico que hoy ha desaparecido casi por completo debido a la acción de los seres humanos.

La grabación, recuperada por investigadores del Woods Hole Oceanographic Institution, fue realizada en marzo de 1949 en Bermudas durante experimentos acústicos vinculados a la Office of Naval Research. Lo que en su momento parecía un registro sin importancia se ha convertido en una pieza clave para entender la evolución del sonido marino.

Según explicó Peter Tyack, bioacústico marino de la institución, estas grabaciones "no solo nos permiten seguir los sonidos de las ballenas, sino que también nos dicen cómo era el paisaje sonoro del océano a finales de los años 40". Ese contexto acústico resulta hoy extremadamente difícil de reconstruir.

Un océano que ya no suena igual

El hallazgo pone de relieve una diferencia fundamental: el nivel de ruido en los océanos actuales es significativamente superior al de mediados del siglo XX. El aumento del tráfico marítimo y otras actividades humanas ha modificado el entorno en el que las ballenas se comunican.

Investigaciones de la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) han demostrado que estos animales adaptan su comportamiento vocal en función del ruido ambiental. Esto implica que los cambios en el paisaje sonoro pueden afectar directamente a su capacidad para orientarse, alimentarse o interactuar.

La grabación también tiene valor histórico: precede en casi 20 años al descubrimiento formal del canto de las ballenas por parte de Roger Payne. En aquel momento, los científicos no sabían exactamente qué estaban escuchando, pero decidieron conservar el registro por pura curiosidad científica.

Tecnología rudimentaria, descubrimiento clave

El sonido fue capturado con un sistema experimental conocido como maletín acústico y almacenado en un Gray Audograph, un dispositivo de dictado que grababa audio en discos de plástico. A diferencia de las cintas magnéticas de la época, este formato ha permitido su conservación hasta hoy.

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Tal como señaló Ashley Jester, responsable de los archivos del centro, "eran curiosos y mantuvieron la grabadora funcionando, incluso hicieron grabaciones sin ruido del barco para escuchar lo máximo posible". Esa decisión ha permitido rescatar un fragmento único de la historia acústica del planeta.

Más allá de su valor científico, el registro ha despertado interés por su dimensión emocional. Como indicó el investigador Hansen Johnson, escuchar estos sonidos resulta "especial" y contribuye a fomentar la conciencia sobre la vida marina en un momento en el que los océanos afrontan una presión creciente.

Según informa AP News, un disco perdido de 1949 ha revelado uno de los cantos de ballena más antiguos jamás registrados, pero también algo aún más sorprendente: un paisaje acústico que hoy ha desaparecido casi por completo debido a la acción de los seres humanos.

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