EEUU mira a la Tierra desde el espacio y encuentra 'megafugas' que contaminan tanto como 67 millones de coches
El proyecto ha permitido identificar miles de emisiones invisibles a simple vista. En España habría más de 20 documentadas, aunque no están entre las más graves
Una de las fugas de metano registradas (Carbon Mapper)
La investigación, apoyada en tecnología de observación avanzada desarrollada por Carbon Mapper, ha permitido detectar miles de emisiones invisibles a simple vista. Durante años, el metano ha sido considerado un contaminante silencioso, pero ahora su impacto resulta imposible de ignorar.
Los datos recopilados revelan que solo en 2025 se identificaron más de 4.400 columnas de emisión con una intensidad superior a 100 kg por hora. Estas cifras ponen de manifiesto la magnitud de un problema que hasta hace poco permanecía oculto bajo la falta de vigilancia tecnológica.
Megafugas con impacto global
Cada una de estas megafugas de metano tiene un efecto climático comparable al de una central eléctrica de carbón, lo que las convierte en uno de los factores más preocupantes del calentamiento global. Los expertos advierten de que este gas es responsable de aproximadamente el 25% del aumento de temperaturas.
Además, el fenómeno no se limita a una región concreta. Aunque el análisis sitúa a Turkmenistán como uno de los principales focos, también se han detectado emisiones relevantes en Estados Unidos, especialmente en Texas, así como en Venezuela, Irán y diversos puntos de Asia y África.
Uno de los casos más llamativos registrados en territorio estadounidense alcanzó las 5,5 toneladas de metano por hora. Esa cantidad es equivalente a las emisiones de cerca de un millón de vehículos de gran consumo circulando de forma simultánea.
Un problema evitable con soluciones sencillas
Los investigadores insisten en que gran parte de estas emisiones se deben a fallos básicos de mantenimiento en instalaciones de petróleo, gas o vertederos. "Es realmente frustrante", afirmó Cara Horowitz, de la UCLA, subrayando que con mejoras técnicas relativamente simples podría reducirse de forma significativa el problema.
En este sentido, el metano presenta una particularidad clave: su reducción tiene efectos rápidos en la atmósfera. A diferencia del dióxido de carbono, se disipa con mayor rapidez, lo que ha llevado a algunos expertos a definir su control como el freno de emergencia frente al cambio climático.