La sangre de las astronautas sufre alteraciones en el espacio y eso es un gran problema para la exploración espacial
La microgravedad parece afectar especialmente a la coagulación de la sangre de las mujeres. Un experimento ha revelado que el riesgo de sufrir coágulos es mayor
La astronauta Zena Cardman, tras regresar a la Tierra en la cápsula SpaceX Dragon a mediados de enero (Reuters/NASA/Bill Ingalls)
La salud de las astronautas en el espacio ha vuelto a situarse en el centro del debate científico tras la publicación de un estudio en la revista Acta Astronautica, que analiza cómo la microgravedad afecta a la coagulación de la sangre femenina. Los resultados preocupan a NASA y a otras agencias espaciales porque podrían aumentar el riesgo de coágulos sanguíneos durante las misiones espaciales de larga duración.
Precisamente para abordar esa falta de datos, un equipo de investigadores de la Simon Fraser University colaboró con la Agencia Espacial Europea (ESA) en un estudio diseñado para comprendercómo responde la sangre femenina en condiciones similares a las del espacio. El trabajo contó además con el apoyo de la Agencia Espacial Canadiense y la participación de varios centros biomédicos internacionales.
Un experimento que simula la microgravedad
La investigación analizó a 18 mujeres sanas que permanecieron durante cinco días en un sistema de inmersión seca, una técnica que permite recrear la sensación de ingravidez. Las participantes flotaban sobre una lámina impermeable colocada en un tanque de agua, lo que reduce la carga física sobre el cuerpo y reproduce algunas condiciones de los vuelos espaciales.
SFU Research | New SFU research finds that just five days in simulated microgravity can alter how women’s blood clots. With more women heading to space, these findings spark bigger questions about health‑monitoring protocols on long‑duration missions. 🧑🚀https://t.co/8tkFLcRant
Durante las pruebas, los científicos monitorizaron el comportamiento de la sangre utilizando tromboelastometría rotacional (ROTEM), un método capaz de medir en tiempo real cómo se inicia y evoluciona la coagulación. También analizaron las hormonas menstruales de las voluntarias, aunque los resultados indicaron que estas no influyeron en el proceso de coagulación.
Coágulos más fuertes en condiciones espaciales
Los resultados revelaron un fenómeno peculiar: el proceso de coagulación tarda más en comenzar en microgravedad, pero una vez iniciado se acelera y produce coágulos más resistentes y estables. El profesor Andrew Blaber, autor principal del estudio, explicó: "Sabemos que en la Tierra la coagulación en hombres y mujeres puede variar con la edad, pero tenemos poca información sobre si estas diferencias se mantienen en el espacio".
El investigador añadió: "En este entorno de microgravedad, observamos que las participantes tardaron más en iniciar la coagulación de la sangre. Pero una vez que comenzó, el coágulo se formó más rápido y fue más estable, lo que hace más difícil que se descomponga".
Un riesgo potencial para las misiones largas
Los científicos señalan que estos cambios no resultaron peligrosos durante los cinco días del experimento, pero sí plantean dudas para misiones más largas. En el espacio, los coágulos pueden formarse en la vena yugular debido al desplazamiento de la sangre hacia la cabeza, algo que podría provocar complicaciones graves si alcanzan pulmones, corazón o cerebro.
Como cuentan en Universe Today, la preocupación se intensificó tras un episodio ocurrido en 2020, cuando una astronauta de la Estación Espacial Internacional (ISS) desarrolló un coágulo inesperado en la vena yugular. Desde entonces, las agencias espaciales han reforzado los controles médicos y ahora los tripulantes realizan ecografías periódicas de la yugular durante las misiones para detectar cualquier anomalía.
La salud de las astronautas en el espacio ha vuelto a situarse en el centro del debate científico tras la publicación de un estudio en la revista Acta Astronautica, que analiza cómo la microgravedad afecta a la coagulación de la sangre femenina. Los resultados preocupan a NASA y a otras agencias espaciales porque podrían aumentar el riesgo de coágulos sanguíneos durante las misiones espaciales de larga duración.