Yuri Gagarin ha sido durante décadas protagonista indiscutible de los libros de historia como el primer ser humano en viajar al espacio. Sin embargo, algunos historiadores de la exploración espacial sostienen que ese título podría ser más discutible de lo que parece. Así lo explican en un artículo publicado en New Scientist, en el que aseguran que todo depende de dónde se sitúe la línea.
La cuestión gira en torno a un debate científico y cultural: ¿dónde empieza el espacio? La Federación Aeronáutica Internacional fija ese límite en la conocida línea de Kármán, situada a unos 100 kilómetros de altura. En cambio, algunas instituciones estadounidenses utilizan un umbral diferente, el cual ubican a 80 kilómetros sobre la superficie terrestre.
Estas fronteras no responden a una barrera física clara, sino a criterios técnicos. Básicamente marcan el punto en el que la atmósfera se vuelve demasiado tenue para que un avión pueda volar utilizando la sustentación del aire. Por ese motivo, muchos científicos consideran que estas definiciones son convenciones prácticas más que límites naturales.
La idea de ver desaparecer el cielo azul
Algunos investigadores proponen una definición distinta basada en la experiencia humana. Según este enfoque, el verdadero primer astronauta sería la primera persona que vio cómo el cielo azul desaparecía y era sustituido por la oscuridad del cosmos. Durante siglos, muchas personas creían que el universo era azul porque confundían el color del cielo con el propio espacio.
Varios vuelos estratosféricos de mediados del siglo XX estuvieron cerca de ese momento histórico. En 1935, el globo científico Explorer II, pilotado por Albert Stevens y Orvil Anderson, alcanzó 22,1 kilómetros de altura. Desde esa altitud describieron un cielo muy oscuro, aunque todavía lo percibieron como "muy azul oscuro".
El Explorer II (American Philosophical Society/Science Photo Library)
El salto definitivo podría haber llegado en 1956 con el vuelo del globo Strato-Lab I. Sus pilotos, Malcolm Ross y Lee Lewis, alcanzaron los 23,2 kilómetros de altura y, según informes de la Marina estadounidense, observaron por primera vez un cielo completamente negro sobre sus cabezas.
Experimentos previos a la carrera espacial
Otros vuelos reforzaron esta percepción. El científico David Simons ascendió en 1957 hasta unos 30,9 kilómetros durante la misión Manhigh II, donde describió con detalle el horizonte terrestre fundiéndose con la oscuridad del espacio. Años más tarde, en 1960, el militar Joseph Kittinger también observó esa oscuridad durante su salto desde 31,3 kilómetros de altura.
A pesar de estos precedentes, la historia sigue señalando a Yuri Gagarin como el primer astronauta. Su vuelo a bordo de la nave Vostok 1 en 1961 no solo alcanzó el espacio según los criterios modernos, sino que completó la primera órbita humana alrededor de la Tierra, un hito que marcó el inicio de la verdadera era espacial.
Yuri Gagarin ha sido durante décadas protagonista indiscutible de los libros de historia como el primer ser humano en viajar al espacio. Sin embargo, algunos historiadores de la exploración espacial sostienen que ese título podría ser más discutible de lo que parece. Así lo explican en un artículo publicado en New Scientist, en el que aseguran que todo depende de dónde se sitúe la línea.