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El misterio de la daga de Tutankamón fabricada con un metal raro de más allá de nuestro mundo
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Estaba dentro de su tumba

El misterio de la daga de Tutankamón fabricada con un metal raro de más allá de nuestro mundo

La daga fue descubierta junto a los restos del faraón en el año 1922. Llamó mucho la atención desde el primer momento, a pesar de encontrarse junto a una hecha de oro

Foto: El objeto fue encontrado dentro de su tumba (EFE)
El objeto fue encontrado dentro de su tumba (EFE)

Tutankamón, uno de los faraones más famosos del Antiguo Egipto, fue enterrado hace más de 3.300 años con un objeto que sigue desconcertando a la ciencia moderna: una daga fabricada con un tipo de hierro no presente en la Tierra. Investigaciones publicadas en la revista científica Meteoritics and Planetary Science han confirmado que su material proviene del espacio.

La tumba del joven faraón, descubierta en 1922 por arqueólogos británicos, sorprendió al mundo por la extraordinaria riqueza de sus objetos funerarios. Entre joyas, instrumentos musicales y símbolos de poder real aparecieron dos dagas ceremoniales. Una de ellas estaba hecha casi por completo de oro, pero la otra escondía un origen mucho más sorprendente.

Su hoja, elaborada con hierro meteórico, resultaba especialmente intrigante para los especialistas. Durante la Edad del Bronce, las civilizaciones todavía no dominaban la metalurgia necesaria para fundir hierro procedente de minerales terrestres, cuyo punto de fusión supera los 1.500 °C. Sin embargo, el hierro que cae del cielo en forma de meteoritos sí podía ser trabajado con técnicas más rudimentarias.

Un arma real con origen extraterrestre

El arma ceremonial mide aproximadamente 35,2 cm de longitud total, de los cuales unos 21,8 cm corresponden a la hoja y el resto a la empuñadura decorada con oro. La vaina también presenta un elaborado revestimiento metálico, lo que evidencia que se trataba de un objeto de enorme valor simbólico dentro del ajuar funerario del faraón.

Durante décadas, los investigadores sospecharon que el metal tenía un origen poco habitual. Aquella hipótesis se confirmó en 2016, cuando científicos de la Politécnica de Milán analizaron la composición química del arma. Los resultados revelaron proporciones de níquel y cobalto características de los meteoritos de hierro.

El estudio posterior realizado por especialistas del Chiba Institute of Technology en Japón utilizó técnicas de análisis químico no invasivas basadas en rayos X. El examen detectó elementos como hierro, níquel, manganeso y cobalto, además de rastros de azufre, cloro, calcio y zinc en las zonas oscurecidas de la hoja.

La pista del patrón Widmanstätten

Uno de los indicios más reveladores apareció en la estructura interna del metal. Los investigadores identificaron el llamado patrón Widmanstätten, una textura cristalina entrecruzada que solo se forma en meteoritos metálicos tras millones de años de enfriamiento en el espacio. Esta característica apunta a que la daga se forjó a partir de un meteorito del tipo octaedrita, muy común en el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter.

La investigación también sugiere que el objeto pudo haber sido trabajado a temperaturas relativamente bajas, probablemente por debajo de 950 °C. Ese detalle coincide con las limitaciones tecnológicas de los artesanos egipcios de la época, quienes habrían moldeado el metal extraterrestre sin necesidad de fundirlo completamente.

Las fuentes históricas aportan otro elemento intrigante. Las llamadas cartas de Amarna, correspondencia diplomática del siglo XIV a. C. escrita en acadio, mencionan una daga de hierro con vaina de oro entregada como regalo al faraón Amenhotep III, abuelo de Tutankamón. Algunos especialistas creen que podría tratarse del mismo objeto, transmitido como reliquia familiar hasta el joven faraón.

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Actualmente, la famosa daga de Tutankamón se conserva en el Museo Egipcio de El Cairo. Más de tres milenios después de su fabricación, continúa siendo una de las pruebas más fascinantes de cómo las antiguas civilizaciones aprovecharon materiales llegados del cosmos mucho antes de que la ciencia moderna comprendiera su origen.

Tutankamón, uno de los faraones más famosos del Antiguo Egipto, fue enterrado hace más de 3.300 años con un objeto que sigue desconcertando a la ciencia moderna: una daga fabricada con un tipo de hierro no presente en la Tierra. Investigaciones publicadas en la revista científica Meteoritics and Planetary Science han confirmado que su material proviene del espacio.

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