Es noticia
Los adolescentes llevan tiempo siguiendo dietas de ChatGPT. Ya sabemos el peligro que acarrea
  1. Tecnología
  2. Ciencia
15 años, sobrepeso y un chatbot gratuito

Los adolescentes llevan tiempo siguiendo dietas de ChatGPT. Ya sabemos el peligro que acarrea

Pedirle una dieta a una IA puede parecer una solución rápida si tienes problemas de peso, pero los chatbots recomiendan calorías de menos y proteínas y grasas de más. Un riesgo físico y mental para una etapa tan delicada como la pubertad

Foto: Los adolescentes que usan dietas creadas con IA podrían estar consumiendo muy pocas calorías. (Freepik)
Los adolescentes que usan dietas creadas con IA podrían estar consumiendo muy pocas calorías. (Freepik)

ChatGPT, hazme una dieta para adelgazar. Y el chatbot de OpenAI, sin preguntar más datos sobre mi peso, altura, restricciones alimentarias o enfermedades, se lanza a diseñar un menú. De postre, me dice que si quiero puede hacerme también “una dieta más rápida para perder 5-10 kg”. Esta es la facilidad que encuentran los miles de jóvenes que, desde hace tres años, usan este tipo de modelos de inteligencia artificial como si fueran un nutricionista. Pero no lo son.

Con la llegada gratuita de ChatGPT, Grok de X, Gemini de Google y demás opciones, en TikTok hasta se viralizaron contenidos que animaban a pedirles dietas para bajar de peso. Al triángulo fatal de las redes sociales, la adolescencia y la obsesión por la imagen, se le sumó la inteligencia artificial. Un cóctel molotov que sabíamos peligroso y al que ahora una investigación de la Universidad Atlas de Estambul (Turquía) le pone números: los adolescentes con problemas de peso que usan planes de alimentación basados ​​en IA podrían estar saltándose una comida diaria, e ingiriendo proteínas y grasas de más. Esto tiene consecuencias para su salud física y mental.

No es que antes de la IA su alimentación fuera intachable. Según un estudio realizado en Cataluña, cerca del 90% de los adolescentes debería mejorarla. Pero una cosa es no comer cinco raciones de frutas y hortalizas al día, y otra seguir con fe ciega la dieta restrictiva que te propone ChatGPT, un chatbot que puede (como todos los modelos de IA, que no son fuentes de información 100% fiables) cometer errores, tener alucinaciones y sugerirnos disparates nutricionales. Algo especialmente truculento si partes de una situación de sobrepeso que te angustia y estás en un momento vital tan complicado como la adolescencia.

La investigación publicada hoy en Frontiers in Nutrition se ha puesto en esa piel. Las investigadoras imaginaron perfiles de cuatro adolescentes de 15 años (un niño y una niña con sobrepeso, un niño y una niña con obesidad, con datos de altura y peso concretos) y abrieron las versiones gratuitas de cinco de las herramientas de IA más utilizadas: ChatGPT 4, Gemini 2.5 Pro, Bing Chat 5GPT, Claude 4.1 y Perplexity. Les pidieron una dieta para tres días que incluyera tres comidas y dos refrigerios al día, y generaron un total de 60 planes distintos. Después, compararon los resultados con los planes de alimentación que había elaborado un dietista especializado en adolescentes.

Foto: inteligencia-artificial-google-genoma-alphagenome-nobel

Sorpresa: los modelos de IA infracalcularon las necesidades energéticas medias de los adolescentes, proponiendo dietas de casi 700 calorías menos a las recomendadas. Calorías por debajo, pero macronutrientes (carbohidratos, proteínas y grasas) por arriba y en proporciones inadecuadas. De media, incluyeron más proteínas (21%-24%) y lípidos (41%-45%) pero menos carbohidratos (32%-36%) respecto a lo que recomiendan instituciones expertas, como las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina de EEUU (15%-20% proteínas, 30%-35% lípidos y 45%-50% carbohidratos).

¿Qué comería entonces un adolescente que siguiera esta dieta? Pedimos a Ayşe Betül Bilen, investigadora principal del estudio y profesora adjunta de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Atlas de Estambul, que nos dé un ejemplo. “Un plan de comidas incluía huevos, pollo a la parrilla, frutos secos y yogur como componentes principales de varias comidas, mientras que la ingesta de alimentos ricos en carbohidratos, como cereales integrales o alimentos ricos en almidón, era relativamente limitada”, indica a El Confidencial.

placeholder Los modelos de IA generan planes de alimentación que se equivocan al calcular las calorías y los macronutrientes necesarios. (Freepik)
Los modelos de IA generan planes de alimentación que se equivocan al calcular las calorías y los macronutrientes necesarios. (Freepik)

Esto daba como resultado una distribución de macronutrientes que “difería de los rangos comúnmente recomendados para los adolescentes, en los que los carbohidratos suelen representar una mayor proporción de la ingesta energética total”, explica Bilen. Pueden parecer pequeñas diferencias, pero a la larga suman mucho, sobre todo si tenemos en cuenta que estamos hablando de cuerpos que no han terminado de desarrollarse.

Huesos más débiles, cerebro más lento

Durante la pubertad, se adquiere hasta el 40% de la masa ósea total de una persona. Por eso, “uno de los peligros más críticos de las dietas restrictivas o desequilibradas generadas con IA es el compromiso de la talla final y la densidad ósea”, subraya en conversación con este medio Natalia Lates, investigadora predoctoral en Departamento de Tecnología de los Alimentos, Nutrición y Bromatología de la Universidad de Murcia. Y no tener huesos fuertes no es ninguna nimiedad. Investigaciones señalan que “las dietas deficientes en calcio y vitamina D, o una ingesta energética insuficiente, pueden comprometer el desarrollo óseo a largo plazo, aumentando el riesgo de osteoporosis prematura y fracturas en la vida adulta”, agrega Lates, que realiza su tesis doctoral sobre la alimentación de los adolescentes y su repercusión en la salud.

La tendencia de la IA a sugerir dietas hiperproteicas (tan comunes en el entorno fitness), como concluye la investigación turca, también puede ser contraproducente para el organismo. “Un exceso crónico de proteínas, sin una base hídrica y mineral adecuada, somete a los riñones a una carga de filtración excesiva y puede alterar el equilibrio del pH sanguíneo, lo que termina debilitando el esqueleto en lugar de fortalecerlo”, indica Lates. Comer grasas saturadas no hace bien a nadie, pero es crítico en el caso de los adolescentes, en los que se asocia a una menor densidad mineral ósea. “Una IA que prescriba dietas altas en grasas sin diferenciar su calidad pone en riesgo la salud estructural del joven”, afirma la investigadora murciana.

Los problemas para el cuerpo son los más visibles, pero hay otra área que no vemos a simple vista y que también corre peligro si la alimentación no es buena: el cerebro adolescente, en plena remodelación. “La evidencia científica actual demuestra que las dietas extremas (ya sean muy bajas en grasas saludables o excesivamente altas en grasas saturadas) alteran la plasticidad neuronal”, señala Lates. Por ejemplo, los ácidos grasos Omega-3 son esenciales para la comunicación entre neuronas, y su ausencia en planes nutricionales simplistas de IA “puede derivar en dificultades de aprendizaje y una menor capacidad de concentración”, añade.

Por si todo esto fuera poco, las dietas mal diseñadas también pueden afectar al ánimo y hacernos más vulnerables a cuadros de ansiedad y depresión, algo que toda persona que haya intentado perder peso alguna vez ha sentido en sus carnes. A nadie le gusta ponerse a dieta, ¿por qué acudir entonces a una IA si encima la vamos a hacer mal? Los adolescentes encuentran sus motivos, y las consecuencias pueden ser terribles.

El "cóctel perfecto" para la anorexia o la bulimia

Usar a ChatGPT y compañía para hacer dieta es una mala idea, pero entendible: es 'gratis' (cedes a la empresa tus datos personales, pero no pagas), no pasas la vergüenza de ir a un nutricionista y que saque las pinzas para medirte la grasa, y te lo sugieren en Instagram y TikTok, el sitio de confianza para informarse de la mayoría de jóvenes. De hecho, Bilen cuenta que se centraron en los adolescentes con sobrepeso y obesidad porque se encuentran entre los grupos más propensos a buscar consejos para perder peso en internet.

Pero convertir a Gemini o Claude en tu nutricionista es arriesgado para cualquier joven, como sugieren los resultados. “Los adolescentes con peso normal, con bajo peso o con trastornos alimentarios (TCA) pueden tener necesidades nutricionales muy específicas que requieren una orientación profesional cuidadosa. Las recomendaciones inexactas o desequilibradas podrían aumentar los riesgos para la salud”, afirma la nutricionista turca. Lo que faltaba: quieres mejorar tu alimentación y verte mejor, y acabas en un lugar peor.

placeholder Los TCA como la anorexia o el trastorno por atracón han ido de la mano de internet desde que este nació, pero las redes sociales y la IA son el caldo de cultivo definitivo para nutrirlos aún más. (Reuters / Jana Rodenbusch)
Los TCA como la anorexia o el trastorno por atracón han ido de la mano de internet desde que este nació, pero las redes sociales y la IA son el caldo de cultivo definitivo para nutrirlos aún más. (Reuters / Jana Rodenbusch)

Esto es especialmente delicado para ese tercer escenario que menciona la investigadora, los TCA, porque el uso de chatbots de IA para temas nutricionales puede ser el punto de inflexión para desarrollar una mala relación con la comida. Por un lado, las dietas excesivamente restrictivas conllevan riesgos significativos para la aparición de estos trastornos en la adolescencia. Por otro, estamos confiando en lo que nos ha prometido el chatbot, y seguramente no surta efecto. Porque no es un nutricionista ni conoce tu contexto personal, pero es que además tiene un sesgo de adulación que le lleva a decirnos lo que queremos oír. Entonces, “puede haber frustración por no ser capaz de seguir la dieta, culpabilidad si no se consigue mantenerla e intentos infinitos para perder peso que no funcionan. Es el cóctel perfecto para desarrollar un TCA”, explicó en Maldita Tecnología Alejandra Benito, experta en nutrición y dietética.

Una de las limitaciones de la investigación de Frontiers in Nutrition, que ellas mismas exponen en el artículo publicado, es que las peticiones (prompts) a los programas de IA se han realizado en turco. Los idiomas minoritarios pueden tener peores resultados en las respuestas de los chatbots, ya que la cantidad y la calidad de los datos de entrenamiento disponibles pueden variar según el idioma. Sin embargo, “los patrones nutricionales que observamos probablemente estén relacionados con características más generales de cómo estos modelos generan consejos dietéticos, más que con Turquía específicamente”, cree Bilen. Así que es posible que haya problemas similares en otros idiomas.

Foto: google-gemini-3-lanzamiento

La realidad es que, más allá de los resultados concretos que arroja esta investigación, da igual el país, la edad y el número que nos devuelve la báscula: un chatbot genérico, que simplemente genera una respuesta en base a patrones y texto con el que ha sido entrenado, no puede reemplazar al seguimiento profesional de un nutricionista. Una IA específicamente creada para ello podría llegar a ser una herramienta complementaria, pero su uso autónomo en adolescentes es arriesgado, como sostiene Lates: “La nutrición en esta etapa requiere un enfoque humano que considere no solo el aporte de nutrientes, sino el ritmo de maduración puberal, el contexto emocional y la salud mental de los jóvenes”. ChatGPT, no me hagas una dieta para adelgazar.

ChatGPT, hazme una dieta para adelgazar. Y el chatbot de OpenAI, sin preguntar más datos sobre mi peso, altura, restricciones alimentarias o enfermedades, se lanza a diseñar un menú. De postre, me dice que si quiero puede hacerme también “una dieta más rápida para perder 5-10 kg”. Esta es la facilidad que encuentran los miles de jóvenes que, desde hace tres años, usan este tipo de modelos de inteligencia artificial como si fueran un nutricionista. Pero no lo son.

Obesidad Perder peso Adelgazamiento Inteligencia Artificial Adolescencia
El redactor recomienda