Una nave espacial de 600 kg de la NASA va a estrellarse sin control hoy contra la Tierra: la culpa es del Sol
La NASA estimaba que permanecería en órbita hasta el 2034. Sin embargo, la intensa actividad asociada al máximo solar ha terminado por derribarla. A priori, no hay riesgo para la población
La sonda Van Allen Probe A de la NASA reingresará a la atmósfera sin riesgo para la población (NASA)
Una nave espacial de 600 kg de la NASA está protagonizando una reentrada inesperada en la atmósfera terrestre tras más de una década en órbita. La Van Allen Probe, diseñada para estudiar los cinturones de radiación del planeta, va a caer hoy a la Tierra tras verse afectada por la intensa actividad del actual ciclo solar.
Los cálculos realizados por la NASA y la Fuerza Espacial de EEUU sitúan el momento aproximado de la reentrada alrededor de las 19:45 horas del este de Estados Unidos (a las 00:45 horas en la España peninsular), aunque los expertos manejan una ventana de incertidumbre de hasta 24 horas. Esto significa que el objeto podría haber comenzado ya su descenso hacia la atmósfera terrestre.
El artefacto pesa alrededor de 600 kg y forma parte de una misión científica lanzada en 2012 para estudiar los cinturones de radiación de Van Allen, dos anillos de partículas cargadas atrapadas por el campo magnético del planeta. Estas regiones actúan como un escudo natural que protege a la Tierra frente a la radiación cósmica, el viento solar y las tormentas solares.
Una reentrada adelantada por la actividad del sol
La caída del satélite se produce mucho antes de lo previsto inicialmente. Cuando la misión finalizó en 2019 tras quedarse sin combustible, los científicos estimaban que la nave permanecería en órbita hasta el año 2034. Sin embargo, la evolución del actual ciclo solar ha cambiado por completo esas previsiones.
Updated Space Force reentry prediction from Van Allen Probe A: sometime between 0250 UTC Mar 11 (20 min from now) and 2050 UTC Mar 11. Reentry will be somewhere in the latitude band 10S to 10N. pic.twitter.com/CAufNgozh4
El Sol atraviesa aproximadamente cada 11 años un periodo de máxima actividad conocido como máximo solar. Durante esta fase se intensifican las tormentas solares y otros fenómenos del clima espacial, lo que aumenta la densidad de las capas superiores de la atmósfera terrestre. Este incremento genera mayor arrastre atmosférico sobre los objetos que orbitan a baja altura.
Ese fenómeno ha sido determinante para que la Van Allen Probe A, ya sin capacidad de maniobra tras quedarse sin combustible, haya perdido altitud más rápido de lo previsto. El resultado es una reentrada acelerada que obligó a las agencias espaciales a monitorizar su trayectoria durante los últimos meses.
Qué riesgos existen para la población
Según las estimaciones oficiales de la NASA, la mayor parte de la nave se desintegrará al atravesar las capas densas de la atmósfera debido a las temperaturas extremas generadas por la fricción. No obstante, algunos fragmentos podrían sobrevivir al proceso y alcanzar la superficie terrestre.
Aun así, el riesgo para la población es extremadamente bajo. Las autoridades espaciales calculan que la probabilidad de que algún resto cause daños es de aproximadamente 1 entre 4.200. Mientras tanto, la agencia continúa siguiendo la reentrada del satélite, cuyos datos científicos siguen siendo fundamentales para comprender cómo el clima espacial afecta a satélites, astronautas y sistemas tecnológicos en la Tierra.
Una nave espacial de 600 kg de la NASA está protagonizando una reentrada inesperada en la atmósfera terrestre tras más de una década en órbita. La Van Allen Probe, diseñada para estudiar los cinturones de radiación del planeta, va a caer hoy a la Tierra tras verse afectada por la intensa actividad del actual ciclo solar.