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Un antiguo 'asesino' ha regresado y las armas que teníamos contra él parece que ya no sirven
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'Salmonella enterica serovar Typhi

Un antiguo 'asesino' ha regresado y las armas que teníamos contra él parece que ya no sirven

Este patógeno, responsable de la fiebre tifoidea, está mostrando una creciente resistencia a los antibióticos. De hecho, los tratamientos habituales no son eficaces contra las nuevas cepas

Foto: Así es 'Salmonella enterica serovar Typhi' (Flickr/NIAID/CC BY 2.0)
Así es 'Salmonella enterica serovar Typhi' (Flickr/NIAID/CC BY 2.0)

La fiebre tifoidea, causada por la bacteria Salmonella enterica serovar Typhi, vuelve a inquietar a la comunidad científica debido a un estudio en The Lancet Microbe que alerta sobre su creciente resistencia a los antibióticos. Este antiguo asesino está desarrollando cepas contra las que los tratamientos habituales ya no resultan eficaces.

Durante décadas, la fiebre tifoidea fue considerada una amenaza controlada en los países desarrollados gracias al acceso a agua potable, sistemas de saneamiento y terapias antimicrobianas eficaces. Sin embargo, la investigación internacional basada en la secuenciación de 3.489 genomas bacterianos recogidos entre 2014 y 2019 en Nepal, Bangladesh, Pakistán e India confirma un cambio preocupante en el patrón evolutivo del patógeno.

Los científicos detectaron un aumento sostenido de variantes clasificadas como XDR, es decir, cepas con resistencia extensiva a fármacos. Estas variantes no solo son insensibles a antibióticos clásicos como ampicilina, cloranfenicol y trimetoprim/sulfametoxazol, sino que también están mostrando pérdida de sensibilidad frente a fluoroquinolonas y cefalosporinas de tercera generación.

Un superpatógeno en expansión

La propagación internacional añade un componente adicional de riesgo. Desde 1990 se han documentado cerca de 200 episodios de diseminación fuera del sur de Asia, con presencia en el sudeste asiático, África oriental y meridional, así como en países como Reino Unido, EEUU y Canadá. En un mundo globalizado, la movilidad humana facilita la circulación de estas cepas resistentes.

Jason Andrews, investigador en enfermedades infecciosas de la Universidad de Stanford, advirtió cuando se publicaron los resultados: "La velocidad con la que han surgido y se han propagado cepas altamente resistentes de S. Typhi en los últimos años es un verdadero motivo de preocupación y pone de relieve la necesidad de ampliar urgentemente las medidas de prevención, en particular en los países con mayor riesgo".

El problema no es nuevo. La primera cepa XDR se identificó en Pakistán en 2016 y, apenas tres años después, se convirtió en el genotipo dominante en ese país. Paralelamente, las mutaciones que confieren resistencia a quinolonas ya representaban más del 85% de los casos en varios países del sur de Asia a comienzos de los años 2000.

El último antibiótico en riesgo

Actualmente solo queda un antibiótico oral considerado eficaz de forma generalizada: la azitromicina, perteneciente al grupo de los macrólidos. No obstante, el estudio señala la aparición de mutaciones asociadas a resistencia frente a este fármaco, lo que, según los autores, está "amenazando la eficacia de todos los antimicrobianos orales para el tratamiento de la fiebre tifoidea". Si estas mutaciones convergen con las cepas XDR, el margen terapéutico podría reducirse drásticamente.

placeholder La vacunación en los colegios contra la fiebre tifoidea era habitual en la década de 1940 (John Vachon/United States Farm Security Administration/Wikimedia Commons/Public Domain)
La vacunación en los colegios contra la fiebre tifoidea era habitual en la década de 1940 (John Vachon/United States Farm Security Administration/Wikimedia Commons/Public Domain)

La Organización Mundial de la Salud ha preclasificado cuatro vacunas conjugadas contra la fiebre tifoidea y varios países, con Pakistán a la cabeza, han incorporado la inmunización sistemática en sus calendarios infantiles.

Los expertos subrayan que ampliar el acceso a estas vacunas y reforzar la vigilancia epidemiológica es esencial. Los últimos datos disponibles, que hacen referencia al año 2024, documentan más de 13 millones de casos en todo el mundo. Se estima que, sin tratamiento, la tasa de mortalidad puede llegar al 20%.

La fiebre tifoidea, causada por la bacteria Salmonella enterica serovar Typhi, vuelve a inquietar a la comunidad científica debido a un estudio en The Lancet Microbe que alerta sobre su creciente resistencia a los antibióticos. Este antiguo asesino está desarrollando cepas contra las que los tratamientos habituales ya no resultan eficaces.

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