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Alemania perfora rocas del Jurásico en Suiza para poner a buen recaudo la sustancia más peligrosa del mundo
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Proyecto DEBORAH

Alemania perfora rocas del Jurásico en Suiza para poner a buen recaudo la sustancia más peligrosa del mundo

Las rocas del enclave elegido tienen una antigüedad estimada de 175 millones de años. Los científicos creen que podría convertirse en un almacén seguro para los residuos nucleares

Foto: Dos trabajadores observan el interior de una mina (EFE/Brais Lorenzo)
Dos trabajadores observan el interior de una mina (EFE/Brais Lorenzo)

Un equipo de científicos ha comenzado a perforar rocas de hace 175 millones de años en Suiza con un objetivo muy concreto: estudiar si estas formaciones geológicas pueden convertirse en un almacén seguro para los residuos nucleares. El proyecto científico, vinculado a la iniciativa DEBORAH, analiza la capacidad de una antigua arcilla jurásica para contener durante milenios la sustancia más peligrosa generada nunca por la actividad humana.

La investigación se desarrolla en el laboratorio subterráneo de Mont Terri, situado bajo una montaña cerca de la localidad suiza de Saint-Ursanne, en el cantón del Jura. Allí, los científicos han instalado una enorme plataforma de perforación para estudiar las propiedades de la llamada arcilla Opalinus, una formación geológica considerada como una candidata prometedora para almacenar residuos radiactivos.

Este material geológico se formó durante el periodo Jurásico, hace aproximadamente 175 millones de años, y se encuentra tanto en el sur de Alemania como en distintas regiones de Suiza. Debido a su estructura y baja permeabilidad, numerosos estudios científicos la consideran un potencial escudo natural capaz de aislar residuos nucleares durante escalas temporales extremadamente largas.

Un experimento científico a gran profundidad

El equipo responsable del proyecto está liderado por el GFZ Helmholtz Centre for Geosciences de Alemania y forma parte de la iniciativa internacional DEBORAH (Deep borehole to resolve the Mont Terri Anticline Hydrogeology). Su propósito es comprender con precisión cómo interactúan las capas de arcilla y roca con los sistemas de agua subterránea.

Para ello, los investigadores han comenzado a perforar el subsuelo con una estructura de aproximadamente 10 metros de altura instalada dentro del laboratorio subterráneo. Durante las primeras fases del proyecto ya se han extraído cerca de 55 metros de núcleos de roca, lo que ha permitido recuperar prácticamente el 100% del material geológico analizado.

placeholder La estructura de perforación en el laboratorio subterráneo (GFZ/Felix Kästner)
La estructura de perforación en el laboratorio subterráneo (GFZ/Felix Kästner)

La meta del proyecto es alcanzar una profundidad cercana a los 800 metros. Cada fragmento extraído se analiza con detalle para documentar su composición y estructura. Esta información resulta fundamental para evaluar si las formaciones de arcilla pueden actuar como una barrera natural capaz de evitar filtraciones radiactivas durante miles de años.

La arcilla Opalinus como posible barrera natural

Los científicos no solo estudian la propia arcilla Opalinus, sino también las capas de roca situadas por encima y por debajo de ella. Este enfoque permite comprender mejor los procesos hidrogeológicos del subsuelo, especialmente el movimiento del agua, un factor clave cuando se evalúa la seguridad de un futuro almacén geológico de residuos nucleares.

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Además de las perforaciones, el equipo también realiza mediciones sísmicas y gravimétricas en el entorno del laboratorio subterráneo. Estas técnicas permiten escanear la estructura del subsuelo y comprender mejor la distribución de las capas geológicas, una información crucial para determinar si este tipo de formaciones rocosas pueden albergar de forma segura los residuos nucleares en el futuro.

Un equipo de científicos ha comenzado a perforar rocas de hace 175 millones de años en Suiza con un objetivo muy concreto: estudiar si estas formaciones geológicas pueden convertirse en un almacén seguro para los residuos nucleares. El proyecto científico, vinculado a la iniciativa DEBORAH, analiza la capacidad de una antigua arcilla jurásica para contener durante milenios la sustancia más peligrosa generada nunca por la actividad humana.

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