Tu profe de naturales te engañó: el 'mapa de la lengua' que te enseñaron de niño es falso
El mapa de los sabores es una interpretación extremadamente simple que se extendió como la pólvora. En los 90 ya se avisó del problema, pero hasta hace poco no se desmintió por completo
Es sorprendente que el mito durase más de 100 años (Freepik)
El famoso mapa de la lengua que se enseñó durante años en clase ciencias es incorrecto. Investigaciones científicas publicadas y revisadas han confirmado que la distribución rígida de los sabores en zonas específicas de la lengua no se ajusta a la realidad biológica. Es decir, se trató de un mito que se difundió en prácticamente todo el mundo como si de un mantra se tratase.
Según el modelo tradicional, la punta detecta lo dulce, los laterales anteriores lo salado, los laterales posteriores lo ácido y la parte trasera lo amargo, mientras que el umami ocuparía la zona central. Esta representación simplificada se convirtió en un recurso habitual en manuales escolares y prácticas de laboratorio.
El error en la interpretación científica
El origen del mito se encuentra en un estudio de 1901 del investigador Dirk P. Hänig, que analizaba variaciones en la sensibilidad gustativa. Décadas después, en 1942, el psicólogo de Harvard Edwin Boring reinterpretó esos datos mediante una gráfica que eliminó matices esenciales y favoreció una lectura equivocada.
El mapa de los sabores que no era real, pero todos conocemos (Freepik)
El último trabajo realizado al respecto aclara que "Hänig pretendía mostrar cómo cambiaba la sensibilidad en los distintos lugares de la lengua". Por tanto, queda claro que el científico trató de describir diferencias de intensidad en la percepción, no zonas exclusivas incapaces de detectar otros sabores.
Qué dice la investigación actual
Ya en 1993 se advertía del problema: "La simplicidad del mapa de sabores de la lengua hizo que fuese muy popular en las clases de biología para niños". La sencillez del esquema facilitó su difusión masiva, pese a que los propios experimentos no daban los resultados esperados.
La evidencia actual es clara. Tal y como recoge la revisión de 2022: "Las investigaciones contemporáneas han revelado que los receptores gustativos capaces de detectar cada uno de los cinco sabores básicos (amargo, dulce, salado, ácido y umami) se encuentran distribuidos de una manera un tanto idiosincrásica a lo largo de toda la superficie de la lengua".
Además, estos receptores también se han identificado en otras zonas de la cavidad oral, como el paladar blando y la laringe. Puede haber pequeñas variaciones de sensibilidad, pero cualquier parte de la lengua puede percibir los cinco sabores básicos, desmontando definitivamente el extendido mito del mapa de la lengua.
El famoso mapa de la lengua que se enseñó durante años en clase ciencias es incorrecto. Investigaciones científicas publicadas y revisadas han confirmado que la distribución rígida de los sabores en zonas específicas de la lengua no se ajusta a la realidad biológica. Es decir, se trató de un mito que se difundió en prácticamente todo el mundo como si de un mantra se tratase.