Investigadores que analizan los antiguos huesos del oráculo de China han identificado señales de una crisis climática ocurrida hace unos 3.000 años. Un estudio publicado en la revista científica Science Advances sugiere que una intensificación repentina de ciertos fenómenos meteorológicos provocó cambios sociales durante el final de la dinastía Shang.
Los llamados huesos del oráculo son piezas fabricadas con caparazones de tortuga y omóplatos de buey utilizados para la adivinación y constituyen uno de los registros escritos más antiguos de la civilización china. Estos artefactos conservan inscripciones que los gobernantes consultaban para anticipar acontecimientos futuros, desde cosechas hasta fenómenos meteorológicos.
Un equipo internacional de científicos decidió examinar estas inscripciones desde una perspectiva climática. Para ello revisaron más de 55.000 fragmentos de huesos del oráculo datados entre los años 1250 y 1046 a. C., el periodo final del poder de la dinastía Shang en el valle del río Amarillo, considerado el núcleo histórico de la civilización china.
Las inscripciones revelan preocupación por lluvias extremas
Durante el análisis, los investigadores observaron que una parte creciente de las consultas grabadas en los huesos estaba relacionada con lluvias intensas, inundaciones y desastres asociados al agua. Este patrón sugiere que la sociedad Shang percibía un aumento de eventos climáticos extremos que amenazaban la estabilidad de la región.
Some civilizations in inland China underwent dramatic changes and population drops 3,000 years ago. Now, researchers are using oracle bones, archaeological evidence and climate modeling to find out why. https://t.co/p6jgTXeGgB
El estudio cruzó esa información con evidencias arqueológicas y modelos paleoclimáticos. Los resultados apuntan a que una fase de tifones más intensos se desplazó hacia el interior del territorio chino en aquella época, provocando episodios de lluvias torrenciales que pudieron afectar gravemente a los asentamientos agrícolas.
Inundaciones y cambios sociales en la China de la Edad del bronce
Los investigadores también analizaron datos arqueológicos procedentes de la llanura de Chengdu, situada al suroeste de las tierras centrales. Allí se encontraron restos de edificios dañados por inundaciones y antiguos diques destruidos por crecidas, además de un descenso en el número de asentamientos humanos con el paso de los siglos.
Ese patrón sugiere que muchas comunidades comenzaron a trasladarse hacia zonas más elevadas para evitar las crecidas de los ríos. El fenómeno afectó al reino de Shu, una cultura contemporánea de la dinastía Shang que perduró hasta el año 316 a. C., lo que indica que los cambios climáticos pudieron tener consecuencias regionales duraderas.
Según los autores del trabajo, la intensificación de tifones y otros fenómenos meteorológicos extremos habría provocado inundaciones masivas en el interior de China, generando descensos de población y transformaciones sociales en plena Edad del bronce. El estudio destaca que integrar datos arqueológicos, inscripciones antiguas y modelos climáticos permite comprender mejor cómo los cambios ambientales influyeron en el desarrollo de las primeras civilizaciones.
Investigadores que analizan los antiguos huesos del oráculo de China han identificado señales de una crisis climática ocurrida hace unos 3.000 años. Un estudio publicado en la revista científica Science Advances sugiere que una intensificación repentina de ciertos fenómenos meteorológicos provocó cambios sociales durante el final de la dinastía Shang.