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Qué es el gas natural licuado y por qué podría perjudicar a los precios de España tras el conflicto de Irán
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Qué es el gas natural licuado y por qué podría perjudicar a los precios de España tras el conflicto de Irán

La posible interrupción de rutas clave de suministro y los ataques a infraestructuras gasísticas han puesto en alerta a Europa

Foto: La regasificadora de Gijón, uno de los puntos en los que se procesa el gas licuado en España. (Archivo EFE)
La regasificadora de Gijón, uno de los puntos en los que se procesa el gas licuado en España. (Archivo EFE)

El gas natural licuado vuelve al centro del tablero energético mundial tras el recrudecimiento del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán. Los ataques a infraestructuras energéticas en el Golfo Pérsico y el bloqueo parcial del estrecho de Ormuz han disparado la incertidumbre en los mercados y han puesto el foco en una materia prima clave para Europa y, especialmente, para España: el gas natural licuado (GNL).

La preocupación no es casual. El GNL se ha convertido en uno de los pilares del sistema energético europeo desde la invasión rusa de Ucrania en 2022. La reducción del gas ruso por gasoducto obligó a muchos países a recurrir al gas transportado por barco desde otras partes del mundo, lo que ha incrementado la exposición de Europa a cualquier crisis geopolítica que afecte al comercio internacional de energía.

El gas natural licuado es gas natural que ha sido enfriado a temperaturas extremadamente bajas, alrededor de –160 grados centígrados, hasta convertirse en líquido. Este proceso permite reducir su volumen aproximadamente 600 veces, lo que facilita su transporte en grandes buques y su almacenamiento en terminales especializadas.

Gracias a esta transformación, el gas puede viajar desde países productores —como Estados Unidos, Qatar, Nigeria o Argelia— hasta mercados que no están conectados mediante gasoductos. Una vez llega a destino, el GNL se vuelve a convertir en gas para su uso en la generación de electricidad, la industria o el consumo doméstico.

Además de su uso energético tradicional, el GNL también se ha expandido como combustible alternativo en sectores como el transporte marítimo, ferroviario o de mercancías pesadas. En comparación con otros combustibles fósiles, produce menos emisiones de dióxido de carbono y prácticamente elimina contaminantes como el dióxido de azufre o las partículas.

Por qué el conflicto con Irán afecta al gas

La tensión en Oriente Próximo tiene un impacto directo sobre el mercado energético global. Infraestructuras estratégicas de producción y exportación se concentran en el Golfo Pérsico, una de las regiones más importantes para el suministro mundial de hidrocarburos.

Uno de los episodios más recientes ha sido el ataque con drones contra instalaciones energéticas en Ras Laffan, en Qatar, considerada la mayor concentración de plantas de licuefacción de gas del mundo. La paralización temporal de su producción provocó un fuerte impacto en los mercados internacionales.

La reacción fue inmediata: el precio del gas en el mercado europeo TTF llegó a dispararse cerca de un 46% tras conocerse la noticia, reflejando el temor a interrupciones en el suministro. Aunque buena parte del gas que atraviesa el estrecho de Ormuz se dirige a Asia, cualquier perturbación en esa ruta afecta a los precios globales.

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Europa depende cada vez más del gas natural licuado para cubrir su demanda energética. Tras la guerra en Ucrania, los países europeos aumentaron significativamente las importaciones de GNL para compensar la pérdida del gas ruso.

Ese cambio ha convertido al mercado global del gas en un sistema mucho más competitivo. Cuando se produce una crisis internacional o un problema de suministro, los países deben competir por los cargamentos disponibles, lo que suele traducirse en precios más altos.

Además, el transporte marítimo juega un papel clave en esta dinámica. Los buques metaneros pueden cambiar su destino si otro comprador está dispuesto a pagar más por el cargamento, algo que ya ocurrió durante la crisis energética de 2022.

Por qué España podría notar el impacto

España cuenta con una red importante de plantas regasificadoras —infraestructuras donde el gas licuado vuelve a estado gaseoso—, lo que la convierte en uno de los principales puntos de entrada de GNL en Europa. Pero también depende en gran medida de las importaciones.

Estados Unidos se ha convertido en el principal proveedor de gas natural licuado para España, superando incluso a Argelia en algunos periodos recientes. Este aumento de la dependencia implica que cualquier tensión geopolítica que afecte al comercio internacional o a las relaciones con Washington puede tener consecuencias en el suministro.

Si el conflicto en Oriente Próximo reduce la oferta mundial de gas o encarece su transporte, España podría verse obligada a competir con otras regiones —especialmente con Asia— para asegurar los cargamentos disponibles. Ese escenario suele trasladarse rápidamente a los mercados energéticos europeos.

El resultado sería un encarecimiento del gas que, tarde o temprano, puede reflejarse en el coste de la electricidad, la industria o el consumo doméstico.

El gas natural licuado vuelve al centro del tablero energético mundial tras el recrudecimiento del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán. Los ataques a infraestructuras energéticas en el Golfo Pérsico y el bloqueo parcial del estrecho de Ormuz han disparado la incertidumbre en los mercados y han puesto el foco en una materia prima clave para Europa y, especialmente, para España: el gas natural licuado (GNL).

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