Irán se hunde. Y no tiene nada que ver con los bombardeos de Estados Unidos e Israel
La sobreexplotación de los acuíferos subterráneos iraníes está provocando un proceso de subsidencia acelerada del terreno. La investigación se basa en datos de la ESA
Este estudio refleja que las bombas no son la única preocupación de Irán (Reuters/Orhan Qereman)
Irán afronta uno de los fenómenos geológicos más preocupantes del planeta: el hundimiento progresivo del suelo. Un estudio científico publicado en la revista Journal of Geophysical Research: Solid Earthrevela que amplias zonas del país están descendiendo con rapidez debido al agotamiento de sus acuíferos subterráneos.
La investigación, basada en datos satelitales de la constelación Sentinel-1 de la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés), muestra que más de 31.400 km² del territorio iraní experimentan subsidencia del terreno a ritmos superiores a 10 milímetros al año. Aunque pueda parecer una variación pequeña, los científicos advierten de que el proceso acumulado provoca cambios estructurales graves en el paisaje.
Un hundimiento del terreno que avanza cada año
Los investigadores identificaron hasta 106 regiones diferentes de hundimiento distribuidas por el país. Algunas de ellas presentan tasas especialmente extremas. Cerca de la ciudad de Rafsanjan, situada en el centro de Irán, el terreno ha llegado a descender alrededor de 34 centímetros anuales, una de las cifras más altas registradas a escala mundial.
Jessica Payne, investigadora de la Universidad de Leeds y autora principal del estudio, explicó que el fenómeno está estrechamente vinculado a la extracción intensiva de agua subterránea. Según señaló la científica al medio Live Science, "las tasas de subsidencia en Irán se encuentran entre las más rápidas del mundo".
El análisis también revela que aproximadamente el 77% de los casos donde el terreno se hunde más de 10 milímetros al año coincide con zonas agrícolas. En regiones especialmente áridas, que cada vez se dedican más al cada vez más lucrativo cultivo de pistachos, el uso intensivo de acuíferos se ha convertido en una práctica habitual para sostener la producción.
El papel clave de los acuíferos subterráneos
El problema radica en la forma en la que funcionan los acuíferos. Estos reservorios naturales almacenan agua entre capas de arena y sedimentos. Cuando se extrae demasiada agua, las partículas del suelo pierden soporte y terminan compactándose. Ese proceso provoca que el terreno se hunda de forma permanente o, incluso, que se generen socavones repentinos muy profundos, como está pasando en Turquía.
Cuando el agua desaparece, las capas del terreno se comprimen y este pierde altura. Pero las consecuencias de este fenómeno van mucho más allá. El geofísico Manoochehr Shirzaei, de Virginia Tech, advierte que los desniveles generados pueden producir grietas en el terreno, daños en carreteras, edificios y líneas ferroviarias. Ciudades como Teherán, Karaj, Mashhad, Isfahan o Shiraz ya se encuentran entre las áreas afectadas.
María V. PaúlLaura GutiérrezA. LópezP. CamposL. Vargas
Además, el problema tiene un impacto directo en el suministro de agua. Cuando los acuíferos se compactan, su capacidad de almacenamiento se reduce de forma permanente. Este proceso agrava la escasez de agua en un país que ya sufre sequías recurrentes y complica cualquier intento de recuperación futura.
Irán afronta uno de los fenómenos geológicos más preocupantes del planeta: el hundimiento progresivo del suelo. Un estudio científico publicado en la revista Journal of Geophysical Research: Solid Earthrevela que amplias zonas del país están descendiendo con rapidez debido al agotamiento de sus acuíferos subterráneos.