Los árboles pueden disparar rayos ultravioleta y eso explicaría uno de los fenómenos más intrigantes de la naturaleza
Hay registros de este fenómeno desde hace más de un siglo. Se creía que los árboles tenían esta capacidad, pero nunca se había logrado documentar. Hasta ahora
Foto en la que se aprecian perfectamente los rayos ultravioleta (William Brune)
Un equipo de la Pennsylvania State University ha confirmado en Geophysical Research Letters que los árboles emiten destellos ultravioleta durante las tormentas eléctricas, un fenómeno conocido como coronas fantasmales que podría explicar anomalías eléctricas detectadas en bosques desde hace casi un siglo.
La investigación documenta por primera vez en condiciones reales estas descargas eléctricas débiles en las copas de los árboles, visibles mediante instrumentación sensible a la radiación ultravioleta. Durante décadas, los científicos habían inferido su existencia a partir de alteraciones en el campo eléctrico atmosférico, pero nunca se habían observado directamente en plena tormenta.
La primera evidencia en plena tormenta
El meteorólogo Patrick McFarland, autor principal del estudio, lideró una campaña de observación en la costa este de EEUU en el verano de 2024. “Estas cosas realmente ocurren; las hemos visto; ahora sabemos que existen”, afirmó. Después, añadió: “Por fin tener pruebas concretas de ello… es lo más emocionante”.
Para captarlas, el equipo adaptó una furgoneta Toyota Sienna con estación meteorológica, detector de campo eléctrico, telémetro láser y un periscopio conectado a una cámara ultravioleta. “La parte más divertida fue coger una sierra de calar y hacer un agujero de 12 pulgadas en el techo. Acabó totalmente con el valor de reventa, pero no importa”, explicó McFarland.
Destellos invisibles al ojo humano
El fenómeno responde a un principio físico conocido: la carga de una tormenta induce una carga opuesta en el suelo. Esa energía busca el punto más elevado para descargarse, y en el caso de los árboles son las puntas de las hojas. En laboratorio, el equipo ya había reproducido el efecto. “En el laboratorio, si apagas todas las luces, cierras la puerta y bloqueas las ventanas, apenas puedes ver las coronas. Parecen un resplandor azul”, detalló el investigador.
Sin embargo, bajo el cielo tormentoso, la luz ambiental suele impedir ver ese brillo en el espectro visible. Solo la detección de emisiones ultravioleta permitió registrar 41 descargas en 90 minutos sobre un liquidámbar en Carolina del Norte. Cada destello duró hasta tres segundos y, en ocasiones, saltó de hoja en hoja siguiendo el movimiento de las ramas.
Impacto potencial en los bosques
Las observaciones se repitieron en otras cuatro tormentas entre Florida y Pensilvania con resultados similares pese a la variabilidad de especies y de intensidad eléctrica. Según los investigadores, podrían activarse decenas o cientos de hojas por árbol en cada episodio tormentoso, generando un espectáculo invisible comparable a miles de luciérnagas ultravioleta.
El hallazgo no es solo visualmente sugestivo. Las coronae pueden quemar las puntas de las hojas en segundos y afectar la cutícula protectora. Estudios previos citados por el equipo ya indicaban que la corriente eléctrica puede dañar membranas celulares y destruir cloroplastos. “Ahí es donde me gustaría ir después, averiguar qué impacto tiene esto en el árbol y en el bosque en su conjunto”, concluyó McFarland.
Un equipo de la Pennsylvania State University ha confirmado en Geophysical Research Letters que los árboles emiten destellos ultravioleta durante las tormentas eléctricas, un fenómeno conocido como coronas fantasmales que podría explicar anomalías eléctricas detectadas en bosques desde hace casi un siglo.