Una investigación de la Universidad de Montpellier ha revelado que las hormigas Messor ibericus, muy habituales en España, están desafiando una regla considerada universal en biología: que una hembra solo puede producir descendencia de su propia especie. El estudio científico confirma que estas colonias clonan machos de otra especie para asegurar su expansión por Europa.
El trabajo, publicado en Nature tras cinco años de análisis de más de 120 poblaciones europeas y la secuenciación de casi 400 individuos, demuestra que una misma reina puede generar machos con genomas completamente distintos. Las diferencias detectadas son comparables a las existentes entre especies separadas desde hace más de cinco millones de años, tanto a nivel genético como morfológico.
Según los investigadores, las reinas producen machos de Messor ibericus destinados a fecundar futuras reinas, pero también clonan machos de Messor structor. De la combinación entre la reina y esos clones nacen todas las obreras híbridas del hormiguero. Sin esta aportación genética externa, la colonia no podría sostener una fuerza laboral viable.
Un mecanismo reproductivo inédito
Este hallazgo rompe con el principio de que los fenotipos generados por una hembra pertenecen invariablemente a su propia especie. El equipo científico propone el término xenoparidad para describir este fenómeno, definido como la necesidad biológica de producir individuos de otra especie dentro del ciclo vital.
Las pruebas no se limitan al ADN. Los machos nacidos de una misma madre presentan diferencias visibles, como la cantidad de pilosidad corporal, un rasgo determinante en la clasificación de hormigas. Uno muestra abundante vello, mientras que el otro apenas lo tiene, lo que evidencia la magnitud de la divergencia.
La llamada domesticación sexual
Para explicar el origen de este sistema, los autores describen un proceso que denominan domesticación sexual. En algunas hormigas cosechadoras es habitual el parasitismo de esperma, es decir, el uso de material genético de otra especie para producir obreras. Sin embargo, en este caso la innovación consiste en mantener una línea clonal estable dentro del propio nido.
Gracias a esa reserva genética interna, las colonias de Messor ibericus ya no dependen de la presencia geográfica de Messor structor. Esta autonomía reproductiva les permite desplazarse y colonizar nuevas zonas del Mediterráneo europeo, generando millones de obreras híbridas que sostienen estructuras sociales altamente complejas.
El descubrimiento obliga a replantear el concepto de especie y refuerza la idea de que las colonias de insectos sociales funcionan como superorganismos. La investigación de la Universidad de Montpellier documenta así un caso único en el que dos especies se vuelven sexualmente interdependientes, alterando las bases clásicas de la reproducción animal.
Una investigación de la Universidad de Montpellier ha revelado que las hormigas Messor ibericus, muy habituales en España, están desafiando una regla considerada universal en biología: que una hembra solo puede producir descendencia de su propia especie. El estudio científico confirma que estas colonias clonan machos de otra especie para asegurar su expansión por Europa.