Alemania rompe una roca y descubre un fósil que sigue brillando 183M de años después de morir
La investigación ha tratado de determinar qué minerales sustituyeron a las células originales en el proceso de fosilización. La respuesta parece estar en los framboides
Fragmento de roca en el que se aprecia el brillo del fósil (Facultad de Geociencias Jackson de la Universidad de Texas en Austin/Rowan Martindale)
Una roca de la capa de posidonia en Alemania ha revelado un fósil con 183 millones de años que, a pesar de su antigüedad, mantiene un sorprendente brillo metálico. El descubrimiento, sometido a estudio por la Universidad de Texas en Austin, replantea el origen de los denominados amonites dorados del Jurásico temprano.
Durante años, estos restos fueron interpretados como ejemplos de mineralización en pirita, el llamado oro de los tontos. Sin embargo, el equipo dirigido por la profesora Rowan Martindale, de la Jackson School of Geosciences, examinó cerca de 70 ejemplares marinos para determinar qué minerales sustituyeron las células originales en el proceso de fosilización.
Un brillo que no es oro
Los investigadores comprobaron que los fósiles no están compuestos principalmente por pirita, sino por minerales de fosfato. La pirita sí aparece, pero concentrada en la roca que envuelve los restos, no en el interior del organismo fosilizado. Este matiz cambia de forma sustancial la interpretación tradicional de estos hallazgos alemanes.
La investigadora doctoral Sinjini Sinha, coautora del trabajo, explicó: "Cuando vas a las canteras, amonites dorados asoman entre las losas de esquisto negro". Además, reconoció que el equipo tuvo dificultades para localizar pirita en los propios fósiles, a pesar de la creencia extendida durante años.
El papel de los framboides
El análisis microscópico reveló la presencia masiva de framboides, que son pequeños agregados cristalinos de pirita distribuidos en la matriz rocosa. Sinha detalló: "Pasé días buscando los framboides en el fósil. En algunos especímenes conté 800 framboides en la matriz mientras que solo había tres o cuatro en los fósiles".
Otro fósil brillante encontrado en Alemania (The University of Texas at Austin Jackson School of Geosciences/Sinjini Sinha)
Este contraste demuestra que el efecto visual dorado procede sobre todo del entorno mineral que rodea al resto biológico. Así, el brillo no implica una sustitución completa por sulfuro de hierro, sino una combinación entre fosfatos internos y microcristales externos que reflejan la luz con intensidad.
El estudio también analizó las condiciones ambientales del Jurásico temprano. Los autores concluyen que la anoxia favoreció la conservación inicial al frenar la descomposición, pero fue una entrada puntual de oxígeno la que aceleró la mineralización y permitió una preservación excepcional.
Una roca de la capa de posidonia en Alemania ha revelado un fósil con 183 millones de años que, a pesar de su antigüedad, mantiene un sorprendente brillo metálico. El descubrimiento, sometido a estudio por la Universidad de Texas en Austin, replantea el origen de los denominados amonites dorados del Jurásico temprano.