Una tríada histórica de eclipses resucita la España vaciada, pero el filón tiene trampa
La península se prepara para un hito astronómico, tres eclipses en tres años, y la llegada masiva de ‘cazadores’ de este fenómeno. Zonas como Teruel tienen casi el 100% de ocupación, pero también un reto logístico por delante
Personas viendo (con las gafas adecuadas) un eclipse solar total en Canadá en 2024. En la península ibérica se verá el 12 de agosto de este año. (ZUMA Press Wire/Serkan Senturk)
Un día cualquiera en Teruel, la vida transcurre con una aplastante calma y sus calles, cercadas por detalles mudéjares y edificios modernistas, huelen a suspiros de amante y a tranquilidad. No este pasado fin de semana, en el que se celebró la recreación histórica de las Bodas de Isabel de Segura, una fiesta conocida como ‘Medievales’ que atrae a miles de visitantes. Tampoco será tranquilo el próximo 12 de agosto, aunque ese día la circunstancia será mucho más insólita y, los visitantes, muchísimo más variopintos: ese miércoles, la provincia aragonesa será uno de los mejores puntos desde donde ver el eclipse solar total que cruzará la península ibérica.
Hace más de un siglo que no sucede algo así en España. El último eclipse total de Sol fue en 1912, aunque la totalidad (el momento en el que la Luna cubre por completo el disco solar) duró apenas 1 segundo. Este año la duración será mucho mayor; casi 2 minutos en algunas zonas de la península, como Asturias.
Y esto será solo el pistoletazo de salida de una secuencia de eclipses que convertirán a España en el centro neurálgico de la astronomía durante los próximos tres años. En 2027 y 2028 otro total y uno anular, respectivamente, oscurecerán parte del país. Esto hará que nuestras coordenadas sean un foco señalado no solo por los astros, también por millones de cazadores de eclipses que vendrán hasta aquí.
Hoteles de Soria y otras ciudades de la España vaciada recibieron las primeras reservas con dos años de antelación. Hay montones de pueblos de la parte noroeste de España con el cartel de completo. En Teruel, los pocos hoteles en los que quedan habitaciones han cuadruplicado sus precios respecto a lo que cuestan la semana de antes. Algo que se presenta como una oportunidad suculenta para zonas con pocos habitantes puede ser también un riesgo logístico. Por eso, otras comunidades mantienen un perfil discreto, sin hacer mucho ruido, para ver si los turistas pasan de largo.
El arranque de una carambola cósmica
Cuando llegue el atardecer del próximo 12 de agosto, sobre las 20:30 horas, el cielo abrirá (o más bien cerrará) el telón del espectáculo: la Luna correrá su cortina sobre el Sol y lo tapará por completo. Esto que, según cuentan los que lo han presenciado, volará la cabeza de los espectadores y les emocionará hasta las lágrimas, volverá a suceder en España el 2 de agosto de 2027. Unos meses más tarde, el 26 de enero de 2028, se producirá un eclipse anular (el disco de la Luna no llega a cubrir el del Sol por completo y se observa un anillo brillante rodeando el disco lunar).
Tres eclipses en tres años, dos de ellos totales, hacen que parezca algo casi normal. No lo es. “En promedio, un eclipse ocurre en un lugar de la Tierra cada 375 años. Es un promedio, a veces es cada 1000 y a veces cada dos”, indica Javier Cenarro, director del Centro de Estudios de Física del Cosmos de Aragón (CEFCA), durante el encuentro ‘Astroperiodismo: contar los eclipses’ organizado por la Asociación de Periodistas de Aragón, al que acudió invitado este medio.
Sucede con tan poca frecuencia porque se producen solo cuando la Luna y el Sol están en el mismo plano de movimiento. “Normalmente están inclinados unos 5 grados. Si siempre estuvieran en el mismo, tendríamos un eclipse cada dos semanas”, añade. No es así, y por eso todo el siglo XXI apenas nos dejará 10 totales visibles desde algún lugar de Europa. El último en la península fue hace 114 años, así que lo del 12 de agosto será una sorpresa para muchísimas generaciones.
El fenómeno de este año se verá de forma óptima en la mitad norte del país, en la denominada “franja de totalidad” (donde se verá al Sol cubierto de forma total por la Luna), que cruzará España de oeste a este y pasará por numerosas capitales de provincia desde A Coruña hasta Palma de Mallorca. Entre medias, León, Bilbao, Zaragoza y Valencia. El que será conocido como el eclipse de la España vaciada ha hecho que las reservas de alojamientos en Guadalajara y pueblos de la Comunidad Valenciana y de Castilla y León se disparen.
Pero habrá dos zonas especialmente bendecidas en la tríada cósmica: Castellón y Teruel, las dos únicas provincias en las que, en toda su extensión, se verá la totalidad y anularidad delos eclipses de 2026 y 2028. Esta última, adalid de la España vaciada, tiene una oportunidad de oro que ya ha llenado las arcas de los hoteles y de Airbnb, pero que tiene letra pequeña.
Teruel sí existe para el eclipse
En Teruel, el eclipse durará una hora y 46 minutos. La totalidad será bastante larga en comparación con otros puntos de España: un minuto, 34 segundos. Allí, los vecinos cuentan que el año pasado todavía no había demasiada expectación, pero fue llegar enero y empezar a ser conscientes de la que se les venía encima: literalmente, una sombra y muchos, muchísimos visitantes. La mayoría lo toma con entusiasmo, como Eduardo Riaza, profesor de Física y Química del Colegio La Purísima de Teruel y aficionado a la astronomía solar, que está colaborando con CEFCA haciendo talleres sobre el eclipse en los pueblos: “Cuando se ponen las gafas y miran al Sol, los niños se quedan embobados”.
Esther Úbeda, dueña de la tienda local Deportes Travel, recuerda que el 12 de agosto de 2025, cuando quedaba justo un año, la gente empezó a comentarlo. Le preguntamos si espera que aumenten las ventas de tiendas de campaña o accesorios para ir a la montaña a disfrutar del espectáculo: “Los turolenses están todavía pensando en el esquí, pero seguro que después vuelve el tema. Teruel para ver las estrellas es único”, afirma.
Riaza enseña en una plaza en Teruel cómo usar un telescopio en el que se proyecta el sol y se pueden ver las manchas solares. (Patricia Ruiz Guevara)
También ven una oportunidad en el comercio Degusta Teruel, donde están pensando en hacer alguna degustación en la calle para que los turistas conozcan productos típicos de la tierra, como los melocotones de Calanda (denominación de origen), sus vinos y, por supuesto, el jamón. En una localidad cercana, La Puebla de Valverde, famosa por sus secaderos de jamón, las casas rurales están llenas. “Este verano vamos a acoger en nuestras casas a los amigos que suelen venir, porque no queda ni un alojamiento para alquilar”, dice Ana, una joven del pueblo que estudia Periodismo en Zaragoza.
Todos ellos esperan a japoneses, estadounidenses, canadienses, alemanes y franceses, astroaficionados de todas partes del mundo que ocuparán alojamientos que han pasado de los 75 euros la noche a más de 9.000. Porque España no es el único país donde se verá el eclipse total, pero sí el que cuenta con una situación ideal por logística e infraestructuras. "En Groenlandia, ahora tan de moda, también se verá, pero allí es bastante más difícil ir”, compara Cenarro. Lo mismo sucede en Siberia o Islandia.
Otro factor es que aquí, si las probabilidades acompañan, se debería ver con más seguridad: en verano solemos tener cielos despejados y las zonas rurales destacan por la ausencia de contaminación lumínica, lo que favorece una buena visión del espectáculo cósmico. ¿Habrá España para todos?
Recelo ante una avalancha de turistas
Como Teruel, más zonas han hecho sus reclamos. “Oviedo será el mejor lugar del mundo para verlo”, aseguran desde la capital de Asturias, donde ya el año pasado empezaron a elaborar un mapa de puntos de observación seguros. Los burgaleses juegan con un “Burgos te eclipsa”. Otras, más cautas ante una aglomeración, han levantado la mano tarde, como Galicia, que hasta este enero no se presentó como la "porta de entrada da gran eclipse solar 2026". Pero otras, como País Vasco, mantienen un perfil bajo y llaman al turismo responsable y sostenible. En pueblos de Castilla también se escuchan testimonios de quien prefiere que nadie se entere de que su pueblo es un lugar privilegiado.
Pero no se puede escapar de la sombra del eclipse (el año pasado, Galicia y Euskadi ya tuvieron mayores reservas en Booking) ni evitar ser o destino o lugar de paso. “El País Vasco se comerá los atascos de la gente yendo desde Francia. Aquitania [al norte] tiene 13 millones de turistas en agosto, para que nos hagamos una idea, y muchos querrán ir a verlo en La Rioja o Navarra. Igual que medio Madrid tirará para Soria o Guadalajara, y los de Barcelona para Castellón”, vaticina Javier Armentia, astrofísico y comunicador científico.
Vías colapsadas y más accidentes son algunos de los problemas que se esperan, antes y después del fenómeno. “Cuando acaba, todo el mundo quiere irse a la vez. Las muertes de tráfico se incrementan un 37%. Habrá que limitar la movilización en muchas vías si queremos asegurar que los servicios de urgencia puedan pasar”, añade el astrofísico.
Los atascos el día del eclipse solar total están garantizados, ya que además tendrá lugar durante el período vacacional. (Europa Press/Eduardo Parra)
Alrededor de un eclipse total se genera una oportunidad de negocio, pero también un reto logístico a gran escala: restaurantes masificados, supermercados y gasolineras desabastecidos, suministros básicos expuestos… y retos para la seguridad. “Habrá riesgos en temas de salud (gente que mire al eclipse sin la protección ocular adecuada) y de organización. Por ejemplo, para concienciar de que solo se vaya a puntos de observación seguros, y no a lugares que no estarán supervisados por Protección Civil”, sostuvo Rosa Capeáns, directora de Cultura Científica y de la Innovación de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), durante el encuentro en Teruel.
El año pasado el Gobierno creó una comisión para movilizar a policías, bomberos y cuerpos de seguridad del Estado ante desafíos como la sobrecarga de infraestructuras, como el agua, la luz o la conexión móvil. Un riesgo real en zonas (como la España vaciada) que no están preparadas para tantos turistas en masa y que también exponen su paisaje. “Nos vamos a cargar lo poco que queda de nuestro país de tierra sin pisar”, se lamenta Armentia.
Para comprobar si desde tu ciudad se podrá ver el eclipse total y analizar si quieres formar parte (con responsabilidad) de esta migración o no, se puede usar este visualizador del Instituto Geográfico Nacional. Porque, como recuerda Pampa García, directora del Science Media Center España y vicepresidenta de la Asociación Española de Comunicación Científica, “todos vamos a sentir FOMO, pero igual desde donde estás ya se ve lo suficientemente bien y no tenemos que hacer que revienten las carreteras, ni hay que irse a un sitio tan lejano”.
Un día cualquiera en Teruel, la vida transcurre con una aplastante calma y sus calles, cercadas por detalles mudéjares y edificios modernistas, huelen a suspiros de amante y a tranquilidad. No este pasado fin de semana, en el que se celebró la recreación histórica de las Bodas de Isabel de Segura, una fiesta conocida como ‘Medievales’ que atrae a miles de visitantes. Tampoco será tranquilo el próximo 12 de agosto, aunque ese día la circunstancia será mucho más insólita y, los visitantes, muchísimo más variopintos: ese miércoles, la provincia aragonesa será uno de los mejores puntos desde donde ver el eclipse solar total que cruzará la península ibérica.