El cerebro de los astronautas se deforma en el espacio y eso es un problema para la NASA
El trabajo, que analizó el cerebro de 26 astronautas, reveló cambios estructurales en el cerebro. Este sería un factor muy a tener en cuenta en futuras misiones de larga duración
Uno de los astronautas que tuvieron que regresar desde la ISS a causa de la enfermedad de un tripulante (NASA)
El cerebro de los astronautas se desplaza y se deforma en el espacio tras estancias prolongadas en microgravedad, según explican los investigadores Rachael Seidler y Tianyi Wangen un artículo en The Conversation. El trabajo ha sido publicado en la revista PNAS y se basa en resonancias magnéticas de 26 tripulantes, alerta de cambios estructurales relevantes para la NASA ante misiones de larga duración.
El trabajo analizó imágenes cerebrales obtenidas antes y después de vuelos espaciales, lo que permitió comprobar que el encéfalo no permanece inmóvil dentro del cráneo cuando desaparece la gravedad terrestre. Los datos evidencian un desplazamiento sistemático hacia arriba y hacia atrás, cuya magnitud aumenta cuanto mayor es el tiempo pasado en órbita.
Microgravedad y redistribución de fluidos
En la Tierra, la gravedad mantiene un equilibrio constante entre el cerebro, el líquido cefalorraquídeo y los tejidos circundantes. Sin embargo, en microgravedad los fluidos corporales se redistribuyen hacia la cabeza, alterando esa estabilidad fisiológica y generando nuevas presiones internas dentro del cráneo.
Los investigadores explican que, al no existir una fuerza que empuje hacia abajo, el cerebro “flota” y experimenta tensiones diferentes a las habituales. Este fenómeno provoca modificaciones medibles en su posición anatómica, especialmente tras misiones de varios meses en la Estación Espacial Internacional.
Cambios milimétricos con impacto fisiológico
Para detectar estos movimientos, el equipo dividió el cerebro en más de 100 regiones diferenciadas y alineó con precisión las imágenes del cráneo previas y posteriores al vuelo. Este método permitió identificar variaciones que habían pasado inadvertidas en estudios centrados en promedios globales.
En astronautas que permanecieron cerca de un año en el espacio, algunas áreas situadas en la parte superior del cerebro se desplazaron más de 2 milímetros. Aunque pueda parecer una distancia mínima, dentro del espacio limitado del cráneo representa un cambio significativo desde el punto de vista biomecánico.
Implicaciones para futuras misiones
Las zonas relacionadas con el movimiento y la percepción sensorial mostraron los desplazamientos más acusados. Además, ciertas estructuras de ambos hemisferios tendieron a aproximarse a la línea media, compensándose entre sí y dificultando su detección cuando se analizaba el cerebro como un conjunto.
La mayoría de estas alteraciones tienden a revertirse seis meses después del regreso a la Tierra, aunque el desplazamiento hacia atrás muestra menor recuperación. Para la NASA y sus programas de exploración, comprender cómo la microgravedad afecta al cerebro humano resulta esencial a la hora de diseñar misiones más seguras y anticipar posibles riesgos fisiológicos.
El cerebro de los astronautas se desplaza y se deforma en el espacio tras estancias prolongadas en microgravedad, según explican los investigadores Rachael Seidler y Tianyi Wangen un artículo en The Conversation. El trabajo ha sido publicado en la revista PNAS y se basa en resonancias magnéticas de 26 tripulantes, alerta de cambios estructurales relevantes para la NASA ante misiones de larga duración.