Entre 1990 y 1992, la NASA cartografió Venus: ahora sabemos que encontró un túnel subterráneo
La aplicación de nuevas tecnologías sobre los datos recopilados por la misión Magallanes ha permitido detectar esta estructura. Podría indicar que Venus es un planeta más 'vivo' de lo que se creía
Dos imágenes solapadas tomadas por la misión Venera de la URSS, la única en alcanzar la superficie de Venus (Wikimedia Commons)
Registros obtenidos por la NASA durante la misión Magallanes, que orbitó Venus entre 1990 y 1992, han cobrado un nuevo significado científico. Un estudio publicado en la revista Nature Communications sostiene que aquellos datos ya contenían señales de un posible túnel subterráneo.
La investigación se basa en el análisis detallado de imágenes radar recopiladas hace más de tres décadas, cuando la sonda cartografió gran parte de la superficie venusiana. Dado que el planeta permanece cubierto por una densa atmósfera, el radar ha sido la principal herramienta para estudiar su geología y sus procesos internos.
Al reinterpretar ese archivo histórico, los científicos identificaron patrones lineales de colapso del terreno que no se corresponden con simples irregularidades superficiales. Estas formaciones, visibles durante decenas de kilómetros, encajan con estructuras asociadas al hundimiento de techos de antiguos tubos de lava.
El trabajo ha sido desarrollado por un equipo internacional encabezado por Lorenzo Bruzzone, investigador de la Universidad de Trento. Según explicó el científico, "nuestro conocimiento de Venus sigue siendo limitado, y nunca habíamos tenido la oportunidad de observar directamente procesos que ocurren bajo su superficie".
Una señal bajo el volcán Nyx Mons
Uno de los indicios más sólidos se localiza en la ladera occidental de Nyx Mons, una de las principales estructuras volcánicas del planeta. En esa zona, la respuesta del radar presenta similitudes claras con las firmas detectadas en tubos volcánicos de la Luna y de Marte.
El análisis del terreno circundante sugiere que el conducto podría prolongarse varios kilómetros bajo la superficie, aunque solo una parte puede confirmarse con los datos actuales. De validarse, sería apenas el segundo tubo de lava identificado en Venus, un hallazgo relevante para su historia geológica.
Durante años, Venus fue considerado un planeta geológicamente inactivo, al igual que Mercurio. Sin embargo, este descubrimiento se suma a otras evidencias recientes que cuestionan esa idea y apuntan a una actividad volcánica más compleja de lo que se creía.
Los autores del estudio destacan que nuevas misiones serán clave para confirmar la extensión y estabilidad de la cavidad. Entre ellas figura EnVision, un proyecto de la Agencia Espacial Europea que incorporará un radar capaz de explorar el subsuelo venusiano y ampliar lo que Magallanes dejó entrever hace más de 30 años.
Registros obtenidos por la NASA durante la misión Magallanes, que orbitó Venus entre 1990 y 1992, han cobrado un nuevo significado científico. Un estudio publicado en la revista Nature Communications sostiene que aquellos datos ya contenían señales de un posible túnel subterráneo.