Es noticia
China planta árboles rodeando el desierto y convierte un vacío biológico en un auténtico 'tesoro'
  1. Tecnología
  2. Ciencia
Taklamakán

China planta árboles rodeando el desierto y convierte un vacío biológico en un auténtico 'tesoro'

Un reciente estudio ha confirmado que la plantación masiva de árboles en esta región está aumentando su capacidad de absorción de dióxido de carbono

Foto: Vista satelital del desierto de Taklamakán (Wikimedia Commons/NASA)
Vista satelital del desierto de Taklamakán (Wikimedia Commons/NASA)

China ha logrado transformar parcialmente el desierto del Taklamakán en un sumidero de carbono tras décadas de reforestación intensiva. Un estudio científico publicado en PNAS confirma que la plantación masiva de árboles alrededor de este enclave árido está aumentando la absorción de CO₂ en una de las regiones más extremas del planeta.

Con una superficie aproximada de 337.000 kilómetros cuadrados, el Taklamakán está rodeado por altas cordilleras que bloquean la entrada de humedad durante gran parte del año. Más del 95% de su territorio está cubierto por dunas móviles, lo que durante décadas llevó a considerarlo un auténtico vacío biológico marcado por condiciones climáticas severas.

Un cinturón verde sin precedentes

El cambio comenzó en 1978 con el lanzamiento del Programa del Cinturón Forestal de los Tres Nortes, conocido como la Gran Muralla Verde. Este ambicioso proyecto de ingeniería ecológica persigue frenar la desertificación mediante la plantación de miles de millones de árboles en el norte del país hasta 2050.

Según los datos recogidos en la investigación, China ha plantado más de 66.000 millones de árboles y en 2024 completó el anillo vegetal que rodea el desierto. Según Reuters, esta infraestructura verde ha contribuido a estabilizar dunas y a incrementar la cobertura forestal nacional desde el 10% en 1949 hasta superar el 25% en la actualidad.

El estudio, liderado por Yuk Yung, profesor de ciencia planetaria en Caltech y científico sénior del Jet Propulsion Laboratory de la NASA, analizó 25 años de observaciones terrestres y datos satelitales. Los investigadores examinaron la evolución de la vegetación, la fotosíntesis, las precipitaciones y los flujos de dióxido de carbono.

Además, utilizaron el modelo Carbon Tracker de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) para evaluar fuentes y sumideros de carbono a escala global. Los resultados muestran un aumento sostenido de la cobertura vegetal en la periferia del desierto y una mayor captación de CO₂ asociada a esa expansión.

De vacío biológico a tesoro climático

Durante la estación húmeda, que acontece entre julio y septiembre, las precipitaciones alcanzaron una media de 16 milímetros mensuales, 2,5 veces más que en la estación seca. Esta mayor disponibilidad de agua impulsó la actividad fotosintética y redujo la concentración de CO₂ sobre la zona, que descendió de 416 a 413 partes por millón.

Foto: japon-noruega-madera-arena-hormigon-1qrt

"Descubrimos, por primera vez, que la intervención humana puede mejorar eficazmente el secuestro de carbono incluso en paisajes áridos extremos, demostrando el potencial de transformar un desierto en un sumidero de carbono y frenar la desertificación", afirmó Yuk Yung. El caso del Taklamakán se consolida así como referencia científica internacional en la lucha contra el cambio climático.

China ha logrado transformar parcialmente el desierto del Taklamakán en un sumidero de carbono tras décadas de reforestación intensiva. Un estudio científico publicado en PNAS confirma que la plantación masiva de árboles alrededor de este enclave árido está aumentando la absorción de CO₂ en una de las regiones más extremas del planeta.

Noticias de China Ciencia
El redactor recomienda